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MUNDIARIO

El objetivo de estas mujeres no fue cambiar el mundo, sino disfrutar de él

En ‘Viajeras por los mares del sur (1876-1930)’, Pilar Tejera nos relata maravillosos viajes de mujeres sin remilgos que decidieron cambiar su presente por otro desconocido.

El objetivo de estas mujeres no fue cambiar el mundo, sino disfrutar de él
Viajeras por los mares del sur en formato electrónico.
Viajeras por los mares del sur en formato electrónico.

Judith Muñoz

Periodista.

Hay libros a los que se les coge cariño casi a la primera. Puede ser por su edición artística o la calidad del papel de sus hojas, aunque lo más probable sea por lo que cuenta y cómo lo cuenta. O quizá una mezcla de todo ello. ¡Qué se yo! Lo que tengo seguro es que este Viajeras por los mares del sur de Pilar Tejera y editado por Ediciones Casiopea tiene un halo especial.

Lo primero que sabremos es que vamos a toparnos con un puñado de mujeres aventureras, valientes y sin remilgos. Tres características básicas para viajar a lugares exóticos, ya sea en este siglo, el que viene o hace dos, sobre todo hace dos siglos cuando las mujeres no solían caracterizarse por echarse al mar a descubrir mundo. Pero, como en todo, siempre hay excepciones que rompen la regla y Pilar Tejera nos regala muchas excepciones de excepción, si se me permite la redundancia.

Lo segundo que sabremos nada más leer las primeras páginas es que nuestras protagonistas son mujeres victorianas que arribarán en parajes exuberantes como Fiyi, Samoa o Hawái, entre otros. Sus propósitos fueron bien distintos a aquellos de los hombres grandes descubridores: el objetivo de estas mujeres no fue cambiar el mundo, sino disfrutar de él.

Interior del libro Viajeras por los mares del sur.

Interior del libro. / JM

Cuando nos adentramos en los fragmentos que Pilar Tejera nos ofrece de las mujeres elegidas descubrimos contagiosas historias de viajes pero también pinceladas de la historia de los propios lugares paradisíacos que visitaban. Conoceremos a reyes y reinas de exóticos lugares en donde nuestras mujeres protagonistas no pretendieron cambiar nada, sino empaparse y deslumbrarse con quienes iban conociendo, sus costumbres y la exuberante naturaleza.

Algunas viajaron con sus maridos, otras con maridos e hijos y otras en solitario. Muchas lo hicieron en barcos de vela que, en la época, seguían protagonizando los viajes oceánicos hasta que definitivamente los transatlánticos tomaron el control. La autora dedica un capítulo especial a este avance del transporte marítimo.

Acompañan al texto pinturas de las viajeras, otros dibujos y fotografías que llegan donde los textos no pueden. Aunque es difícil que Pilar Tejera no consiga llegar a donde quiere porque su narración está repleta de descripciones sencillas y amenas. La sensación es de estar frente a una buena amistad que nos relata un maravilloso viaje y nos atrapa con su narración cercana. Mucho tendrá que ver el que la autora sea historiadora y haya estado vinculada a la comunicación y al periodismo de viajes durante dos décadas.

Pensar en esas mujeres que decidieron cambiar su presente por otro no conocido, ni siquiera de antemano, en una época y una sociedad, la británica, dominada en su mayoría por las decisiones de los hombres, tener la capacidad de adaptarse y de plasmar sus vivencias en libros (la autora nos acerca fragmentos de las narraciones de las propias viajeras. Sin lugar a dudas un tesoro de mucho valor histórico), pinturas y fotografías, me hace envidiarlas con la tranquilidad que aporta el presente, la tecnología, la modernidad de los transportes… Y es que, nosotras, jamás viajaremos como ellas, lo haremos, lo hacemos, pero nunca será tan excitante. @opinionadas