Urge un cambio en el modelo educativo para revertir el declive del gallego

Manifestación en defensa del idioma gallego. / @anaponton
Un informe de la Real Academia Galega subraya que el modelo educativo actual no está cumpliendo con el mandato de la Ley de Normalización Lingüística.

La lengua gallega se encuentra en una encrucijada que demanda una intervención decidida y urgente por parte de la sociedad y las instituciones. El reciente informe de la Real Academia Galega (RAG), basado en datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), revela una situación alarmante: el monolingüe inicial en castellano avanza con fuerza, especialmente entre las generaciones más jóvenes, mientras que la competencia y el uso del gallego disminuyen drásticamente. Ante este escenario, la RAG reclama un cambio profundo en el modelo educativo y un conjunto amplio de medidas que permitan revertir el declive del gallego. Defender esta tesis es una cuestión de justicia histórica y de responsabilidad social.

El informe subraya que el modelo educativo actual no está cumpliendo con el mandato de la Ley de Normalización Lingüística, que obliga a garantizar que los estudiantes finalicen su etapa educativa con un conocimiento igualitario del gallego y del castellano, tanto a nivel oral como escrito. Sin embargo, los datos muestran una realidad muy diferente: solo un 16% de los niños entre 5 y 14 años utiliza más el gallego que el castellano, y la incompetencia para hablar o escribir en gallego crece de manera alarmante en este grupo. Estas cifras no solo evidencian el fracaso del Decreto del plurilingüe de 2010, sino también la falta de voluntad política para proteger y promover el uso del gallego.

El gallego, como patrimonio cultural e identitario, es responsabilidad de toda la sociedad, pero sobre todo de quienes detentan el poder y tienen los mecanismos para planificar y ejecutar políticas lingüísticas. La RAG señala acertadamente que el Gobierno de Galicia debe liderar un cambio de rumbo que implique un compromiso firme y un pacto por la lengua que trascienda intereses partidistas y apueste por el futuro del gallego. Este llamamiento no es solo un recordatorio de las obligaciones legales y morales del Ejecutivo, sino también un desafío a la responsabilidad colectiva.

El cambio en el modelo educativo es una pieza clave en esta estrategia, pero no puede ser la única. La revitalización del gallego requiere un enfoque integral que abarque desde el ámbito familiar y escolar hasta los medios de comunicación, la industria cultural y las tecnologías de la información. Además, es fundamental potenciar la dimensión internacional del gallego a través de la lusofonía, aprovechando las conexiones naturales con el portugués para ampliar su uso y prestigio en el contexto global.

Para concretar estas medidas, la RAG propone un renovado Plan Xeral de Normalización da Lingua Galega que incluya acciones específicas, presupuestos asignados y un calendario de evaluación periódica. Solo con una planificación seria y el respaldo decidido de las instituciones y la sociedad se podrá frenar la pérdida de hablantes y garantizar la pervivencia del gallego.

El informe no es solo una advertencia; también es un mensaje de esperanza. A pesar del declive, el gallego mantiene una notable vitalidad y cuenta con el compromiso de sectores significativos de la ciudadanía. Esta resistencia demuestra que, con políticas eficaces y un apoyo institucional real, la situación puede revertirse. Pero el tiempo apremia, y cada día que pasa sin acción acerca un paso más el colapso lingüístico.

La defensa del gallego no es solo una cuestión lingüística; es una lucha por la diversidad cultural, la equidad y el respeto a la historia y las raíces de GAlicia. Es hora de que Galicia sitúe su idioma propio en el lugar que le corresponde: como un tesoro colectivo que merece ser preservado y potenciado para las generaciones presentes y futuras. El compromiso con el gallego no admite más demoras ni excusas. @mundiario