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Adiós al antropólogo Staffan Mörling, el 'sueco de ferro en barcos de madeira'

La académica de la Historia María Fidalgo escribe un extenso y apasionado obituario del antropólogo Staffan Morling. "Para Galicia será el eterno icono de la recuperación patrimonial de las embarcaciones tradicionales".
Adiós al antropólogo Staffan Mörling, el 'sueco de ferro en barcos de madeira'
Morling recién llegado a Ons.
Morling recién llegado a Ons.

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es Analista social y Crítica de arte y Literatura. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, es Académica de la Historia de Andalucía y escribe en MUNDIARIO . @mundiario

En la época en que los modernos barcos ferrolanos de miles de toneladas surcaban los océanos del mundo, un joven sueco dedicaba su vida a estudiar los barcos más humildes y la etnografía litoral de Galicia. Las herramientas de trabajo cuando quedan obsoletas, se sustituyen por otras y desaparecen, y los barcos lo eran.

Las embarcaciones tradicionales hacía décadas que estaban en vías de extinción por los avances del motor de explosión; y las carpinterías de ribera yacían moribundas con naves abandonadas cual esqueletos en los cementerios de elefantes.

El carácter perecedero de la madera, y la transmisión oral de los conocimientos, incidieron también en la decadencia del mundo marinero. Pero en Galicia, la estocada mortal vendría de la mano de las fábricas de salazón y las grandes conserveras que, a comienzos del XX, exigieron nuevas artes y lanchas motorizadas.

DORNA-NENOS

Antiguas artes de pesca

La llegada de Mörling

Pocos saben que Staffan Mörling  no “aterrizó” en España por sus barcos, sino por sus ferrocarriles. Recorrió toda la península  para estudiar los, también hoy obsoletos, trenes de vía estrecha. Pero lo que le impulsó a quedarse fue que había encontrado en Galicia un entorno con un rico ecosistema marino con desarrolladas identidades y  tradiciones que cautivaron su faceta de antropólogo. En especial, una embarcación: la dorna, sería quien se adueñase de su corazón para siempre. Llegó a confesar que sufrió "un efecto electrizante" cuando la vio por primera vez con el gran contraste estético entre su “ obra morta e obra viva” -parte emergida y sumergida- que le otorgaban sus blanquinegros colores.

En sus estudios de Antropología había pasado una temporada investigando los barcos de las islas Feroe, cuna mítica de la cultura escandinava. Y decidió proponer a la Universidad sueca que le concediese una beca para demostrar los paralelismos de la dorna con el drakkar vikingo.

La presencia de las dornas - única embarcación de origen nórdico en el sur de Europa- solo podría responder a la  influencia de las incursiones vikingas en las costas gallegas.  Un sistema de construcción semejante:  el "tingladillo", ( en lugar de construir con maderas por adición, “a tope”, se hace por tablazón solapada), que les confiere una gran elegancia de líneas y la espectacularidad de sus quillas prolongadas por la roda y rematadas en el caperol.

Drakkar y dorna

Drakkar y dorna

De Tui a Ribadeo

Entre 1964 y 1967, Mörling recorría la costa gallega de Ribadeo a Tuy, encontrándose que muchos de los barcos tradicionales ya estaban para el desguace. Hacía fotografías, dibujaba planos, inventariaba y recogía las distintas denominaciones de los barcos: bote de Ribadeo, gamelas de la Guardia, barlotes de Bares, lanchas de Caldebarcos y Finisterre, trincados de Ferrol, carochos del Miño, chalanas, faluchos y tantos otros barcos de madera pasaban a sus cuadernos. Todo lo apuntaba. 

Paralelamente, iba realizando un intenso trabajo antropológico de campo centrado en la captación de las costumbres y las formas de vida de las colectividades costeras. Y en Pontedeume, ancestral villa marinera a poco más de cien kilómetros de Ons, y sin saber el uno del otro, Abelardo Miguel, “el pintor de mariñeiros” dejaba un gran legado pictórico del mismo mundo que investigaba Morling.

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Homes de Mar. / Abelardo Miguel

Ons: El nicho cultural y existencial

Para su estudio, Mörling tuvo la suerte de encontrar lo que se llama nicho cultural un segmento ideal de individuos que  presentan necesidades y características homogéneas. Un espacio acotado en el que las influencias externas apenas han llegado a desarrollarse y  que posee identidad propia. La isla de Ons presentaba una evolución cultural, que había acumulado y combinado elementos en el diseño de herramientas y tecnologías a lo largo de generaciones, y que, dada la insularidad, solo ocasionalmente había sido modificado.

Pero es más, Ons era idónea para un análisis antropológico porque era un paisaje humanizado. Una isla a 7 millas de tierra pero con una arquitectura funcional y autóctona, con escuela, bar, y hasta puesto de la Guardia Civil en la que sus particulares relaciones humanas la convertían en objeto ideal de estudio.

Un espacio que el sueco apreció por motivos científicos, pero al que enseguida atribuiría un carácter místico. Sus proporciones, “su pequeñez ante la enorme cúpula del firmamento”, en el que uno percibía la insignificancia de la condición humana frente a la inmensidad de la naturaleza. Al estar allí, quedó desconcertado por la felicidad que emanaba del entorno, la armonía que le insuflaba una visión positiva de la vida. “Todo el tiempo estaba feliz.”. Y decidió quedarse para siempre.Una vez le  preguntaron por qué se había ido a vivir a ese confín del mundo y respondió con firmeza: Un momentiño… Galicia no es un final de la Tierra, es el centro del mar.

fotos funerarias

Fotografía funeraria gallega

De discjokey y fotógrafo funerario a la disciplina militar y el !Good morning, Mr Morling!

Una vez terminada su beca, tuvo que ejercer para mantenerse con variopintos trabajos en la isla de Ons, Uno de ellos fue discjockey con su gramófono a modo de juke box. Hacía de pinchadiscos “a petición” para los lugareños -recuerda que la canción Volare era solicitada hasta el hastío-. También, que tuvo que dedicarse a ser “fotógrafo de muertos”. En la isla, como en las villas y aldeas de Galicia, se retrataba a los fallecidos como parte del rito mortuorio de despedida en su tránsito hacia otra vida. Al sueco, le impresionaban sobre todo  las almas de los anxeliños, niños difuntos en edad de inocencia, que “iban directos al cielo”. En Ons como en tantos sitios de Galicia se vivía con naturalidad la frontera que separaba el mundo de vivos y muertos. Las fotos no eran testimonio de una despedida definitiva, sino un rito de paso, en el que los fallecidos se metamorfoseaban pero no desaparecían.

Pero sería la Armada Española la que le daría la estabilidad económica al ofrecerle un puesto como profesor de inglés. Esto permitiría oficializar su relación con la joven costurera  Josefa Otero Patiño, a quien conoció en un baile de Reyes. Una historia de amor que les uniría hasta el fin de sus días, pese a proceder de dos mundos y culturas tan dispares

Morling ( Karlstad, Värmland 1936) había estudiado Historia del Arte en la Universidad de Lund y se había especializado en Antropología Cultural. Heredó de su abuelo materno su interés por la Historia  y de su madre la facilidad  para los idiomas. Todo ello, unido a su gran conocimiento del Latín, facilitaría su trabajo como docente.

Sería - junto a Mister Trull- el profesor de casi cuarenta promociones de oficiales en la Escuela Naval desde 1967 hasta su jubilación.  Ello que supone que, a finales de los 90, todo el escalafón había recibido unas enseñanzas.cuyas clases empezaban con un " Good Morning Mr. Morling" Con la primera promoción, incluso practicaría lo que hoy llamaríamos “inmersión lingüística”. Convivió tres intensos meses con los aspirantes, entre ellos el Capitán de Navío  Blanco Núñez, que recuerda que compartieron de primera mano sus experiencias y cómo el sueco les encandilaba con su particular visión de la sociedad de la isla. Les parecía un hombre, muy serio, peculiar, muy pulcro de aspecto -tanto que  se peinaba antes de cada clase-  y que comía una manzana diaria basándose en la máxima británica  An apple today keep the doctor away. 

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Gutierrez Mellado, Nalda Diez de Tuesta, el Rey Juan Carlos y Mr. Staffan Mörling.

Pese al cierto carácter bohemio y atípico de su vida, su disciplina sajona llamaba la atención incluso en un ámbito tan disciplinado como era  la Escuela Naval. Siempre serio e impasible en las formaciones de Leyes Penales, devolvía el saludo militar del jefe de clase con rotundos cabezazos. Su exquisita educación contrastaba con la elección algo estrafalaria de los colores de su vestimenta y su aspecto de sabio despistado. El CN  Ruibérriz de Torres  recuerda cómo se desesperaba cuando las promociones presentaban niveles de inglés tan dispares que no podía enseñarles de forma provechosa

Otros de sus alumnos como el Coronel de I M Jose L Torres recuerdan con cariño y admiración su cultura enciclopédica, “Sabía de etnografía, historia, tecnología naval y militar, y música”. “En las famosas clases de conversación  práctica  a veces era difícil seguirle, pero no por el idioma, sino por la elevada erudición de sus planteamientos” Conversaciones con miles de alumnos que dejaron muchas anécdotas en cada promoción.
Nunca condujo y se desplazaba hasta la base en el "coche de línea" de los autobuses de la Unión. Cuentan que tenía que colocarse en el escalón interior de la puerta para no dar con la cabeza en el techo, porque para las estaturas de entonces era muy alto.

Por otro lado, su estancia en la Escuela Naval, no estaba demasiado alejada de su estudio: una docena de dornas salían diariamente a navegar por la ría para para la instrucción marinera de los guardiamarinas.

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Portada de su libro

Publicaciones capitales para la cultura gallega

Mörling dedicó su vida a la recuperación del Patrimonio inmaterial de Galicia. Asesorado por Orvar Löfgren, Catedrático de Antropología de Lound, aplicó las teorías del antropólogo británico Antony Cohen en la obra Whaslay, sobre las islas Shetland. Junto a ello, fue realizando un intenso trabajo de campo. Hablaba con la gente, escuchaba sus conversaciones y tomaba rigurosa nota de diálogos enteros.  

Para hacer este tipo de Antropología es necesario infiltrarse en el grupo, aprender su lengua y costumbres, interpretaciones y significados de lo que allí acontece. Morling analizó el modo de vida cotidiana de los individuos de Ons: lo que hacían, cómo se comportaban y cómo interactúaban entre si, para describir sus creencias, valores, motivaciones. ..Pero la Etnografía depende más de los informantes que ninguna otra esfera de investigación social. Para ello contó con la inestimable colaboración de su mujer Josefa Otero, hija y nieta de mareantes, que le aportaba el  privilegiado punto de vista de quien pertenece de manera natural a un comunidad.

Josefa formaba parte del grupo, y convivía desde niña con sus miembros sin la necesidad de ser aceptada, ni aprender ni comprender su cultura, porque había nacido en ella y describía lo que sucedía con el mismo lenguaje que los investigados. Desempeñaría por tanto, un complemento crucial en su trabajo y sería por su carácter, campechano y extrovertido, una magnífica compañera de vida. “He tenido la dicha de un matrimonio feliz, felicísimo”, recordaba Josefa al agradecer  las condolencias por la muerte de Staffan, que en su día había confesado a los medios ;"Nunca tuvimos televisión porque teníamos miedo a que nos robase  tiempo de  conversación",

Pocos años después de su llegada a la isla, en 1972, el hermano de Steffan, Mikael Mörling, haría una recopilación de tomas cinematográficas en 16 mm y grabaciones magnetofónicas para confeccionar  un interesantísimo documental para la TV noruega. La narración es del propio Staffan y el protagonista es su propio suegro, patrón de una dorna.

Este documental sobre la vida en la isla de Ons, y la pesca del pulpo en dorna, posee un valor antropológico que extrapola el marco local para llegar a valores universales de la vida del marinero y sus relaciones con el mar. La narración de una jornada de pesca semejaba una lucha titánica contra los elementos, frío, viento, horas de singladura, pero también un canto a la habilidad y al oficio. “Hay que ser, muy rápido y espabilado en el mar”.

Mörling valora en el documental el gran respeto a la fuerza del mar, la concentración de los patrones antes de salir y cómo el navegar a vela en la dorna no admitía un paso en falso… “Las dornas eran muy pequeñas y el mar es imprevisto. Las maniobras deben ser reflejos del cuerpo  “No todos sabían velear y eso les daba prestigio, aunque en tierra, a veces, la fuerza bruta era la que primaba a los  líderes”.  Un canto lírico lleno de sentimientos que recuerda la mágica canción “Catro vellos mariñeiros", himno de los mariñeiros de Galicia, compuesta por el viveirense  J. Travieso Quelle. “Da gusto velos chegare pola mañá cedo cheirando a frescura”.

O oficio de vivir_Neno con dorna Javiota

Foto histórica de la costa gallega.

El inmenso trabajo y conocimiento de Mörling se plasmó en varios libros y estudios que se publicarían en varios idiomas. Trincados e lanchas" en Ferrol Analisis, Alá, no medio do mar. A comunidade da illa de Ons en Naturaleza y Parques Nacionales, La transformación morfológica de la embarcación de pesca de Galicia norte, o su último libro, Namoreime en Ons  (Edicións do Cumio, 2015).

Pero su aportación eterna a la Etnografía marinera del mundo serán sobre todo Las Embarcaciones Tradicionales de Galicia y su tesis doctoral, Lanchas and dornas; cultural stability and boatshape on the west coast of Galicia Ambas obras consideradas “Las Biblias” de la temática y libros imprescindibles para la Historia de Galicia.  

Además Mörling, al margen de las investigaciones, estableció un íntimo compromiso con las costumbres de su país de adopción. “Desde mi boda me sentí uno más”. Aprendió a tocar la gaita con estilo, bailaba la muñeira con su mujer y le gustaba recitar el conxuro de la queimada.

La recuperación del Patrimonio

En los 80 y los 90 las embarcaciones tradicionales estaban infravaloradas y sólo unos pocos albergaban el sueño de verlas navegar de nuevo. Mörling fue crucial para la recuperación "real," y no sólo documental, de este legado patrimonial. Se convirtió en su imagen y el acicate  para aquellos que pensaban que lograrlo podía ser posible.

Mörling en los 60 pedía ayuda infructuosamente para salvar una dorna de 12 metros que iba a desguazarse en Corrubedo, la única que quedaba en Galicia, “Si en Suecia tuvieramos algo así haríamos un recinto especial para albergarla”- se lamentaba. pero en los 90, ya pudo ver los frutos de su trabajo.

Un hecho providencial, hoy cargado de simbolismo, fue su lucha por la recuperación de una lancha xeiteira. Se  conservaba hundida en Ézaro junto al mítico Monte Pindo en la desembocadura del rio Xallas, el único que desemboca en cascada, y una de las piezas del cada vez más sólido argumentario del Colón gallego. Como no se pudo restaurar, convenció a la Escola de la carpintería de Ribera A Aixola de la necesidad de construir una réplica exacta. Se llamaría “Nova Marina” y fue estrenada en el Iº Encontro de Embarcacións Tradicionais de 1993. Se convertiría en el “ mascarón de proa” de un movimiento imparable. Un año después, se constituía la Federación Galega Pola Cultura Marítima y fluvial ( FGCMF) con cuatro asociaciones, y se presentaría al público en Póvoa de Varzim, donde  Morling  deslumbraría a las autoridades no sólo por su erudición, sino como se recuerda  en  la página de la  Federación por “su elegante porte de orador clásico”. El  apoyo de Morling  fue continuo, con publicaciones, ponencias, asistencia a mesas temáticas o campañas a favor de las carpinterías de ribera, en la que consiguió el respaldo de villas y cofradías. La dorna, dejó de ser “o barco dos pobres”, en el icono de una nueva era.

dormas en el Obradoiro

Un trabajo a tres bandas

El sueco además, supo hacer ver que este legado sería un arduo trabajo a tres bandas: los museos debían preservar las antiguas naves para evitar su deterioro. Pero a la vez debía lucharse por convertirlas en un recurso de las comunidades marineras como fuente de riqueza, y, por otro lado, establecerse nuevos usos acordes a los tiempos:  la sociedad podía disfrutar con sus réplicas si las hacían aptas para el recreo. Algo que consiguió y hoy, surcan las rías embarcaciones tradicionales que dejaron de tener su función original, pero que mantienen la condición de elemento identitario de primer orden.

En 2006 Mörling declaraba a la prensa su gran satisfacción por la sensibilidad demostrada por la sociedad gallega, e iría viendo cómo Galicia se situaba a la vanguardia de la recuperación paralelamente a Bretaña francesa o Noruega. Hoy la FGCMF agrupa a media centena de colectivos, los " Encontros tradicionales" llevan decenas de ediciones y  el antropólogo pudo vivir en primera línea -y sin protagonismos mediáticos- el despertar de este movimiento asociativo admirado en toda Europa..El sueco florecía con regatas, encuentros, conferencias y actividades y con la ilusión de muchos niños gallegos y gente joven “volcados en botar cada día máis dornas”. Y un día grande fue la celebración de los 25 años de la Federación, con sus queridas dornas en el escaparate del corazón milenario de Galicia: La Plaza del Obradoiro.  

Al jubilarse volvió a Suecia. Lejos de Galicia  se le hacía más llevadero la muerte en el mar de su única hija. Su mujer Chefa, como le llamaban sus amigos, llegó a colaborar en el Museo Naval de Estocolmo y como costurera allí de trajes tradicionales. pero conservaron su vivienda al borde del mar en Ons, a la que volvían de forma recurrente.

los morling

Los Morling junto al Castillo de La Palma en Ferrol.

Reconocimiento institucional

En 2008 en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, se reconocía como referencia ineludible a Steffan Morling.en la tesis doctoral sobre el eumés Abelardo Miguel, o pintor de mariñeiros,  Bueu, parroquia a la que pertenece la isla de Ons, le hizo hijo Adoptivo en 2006  y más tarde daba su nombre a una calle. La FGCMF le concedió su más alta distinción: la Dorna de Oro, pero no tuvo  reconocimiento institucional por parte de la Xunta de Galicia. Ni Medalla de Galicia ni Medalla Castelao, siendo su trabajo  imprescindible para la cultura gallega, a años luz de otros que sí las tienen. Sin embargo, la Armada española supo reconocer con justicia sus méritos y  le condecoró con la Cruz al Mérito Naval.  Dentro de sus artículos sobre otros sspactos culturales de Galicia, el sueco repasaba las aportaciones de la gaita a la música de la Infantería de Marina. Algo testimonial en el conjunto de sus grandes logros, pero que la Armada valoró como merecía.

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Hijo Predilecto de Bueu.

Un hombre como los del Rexurdimento

La identificación del marinero con Galicia comenzó con los hombres del Rexurdimento y el tándem  mariñeiro-labrego fue un símbolo del hombre gallego auténtico. Como decía Risco “Son preservadores de valores  y señas de la identidad ancestral de Galicia” .Una identidad que en los estudios de Morling se exhibió de forma más nítida y firme que en proclamas y manifestos ideológicos. Lo hizo investigando  y poniendo su pasión y rigor al servicio de una idea, en su caso todo un ideal: el legado patrimonial de la vida mariñeira

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Antiguas embarcaciones.

Del Valhalla al Paraíso

 El antropólogo fallecía estos días en Estocolmo, muy lejos de donde había descubierto el significado de la felicidad.  Al morir, le estaba esperando el Valhalla de los guerreros nórdicos: el “Sueco de ferro en barcos de madeira” había dado la dignidad académica y patrimonial a sus naves gallegas  y en la lucha por su supervivencia, había salido victorioso. Pero además, ya había tenido en vida el mejor de los destinos: su particular Paraíso terrenal en la hermosísima Ons. Una isla cuya historia, al igual que la de las miles de embarcaciones que surcaron una vez las costas de Galicia, quedaría unida para siempre al nombre de Staffan Morling  hasta el fin de los tiempos. @mundiario