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MUNDIARIO

La sonoridad y el apasionamiento del Nocturno op.9, nº2 de Fréderic Chopin

Chopin, gran y talentoso compositor polaco, compuso su nocturno más conocido en la tonalidad de Mi bemol mayor, op. 9, n.º 2, cuando tenía alrededor de veinte años.
La sonoridad y el apasionamiento del Nocturno op.9, nº2 de Fréderic Chopin
Nocturno op9.
Nocturno op9.

Cristina Goás

Colaboradora.

Frédéric Chopin llegó a componer un total de veintiún nocturnos durante su vida, de ellos, el más conocido, posiblemente sea el Op. 9 nº2, tanto por su robusta estructura cíclica, pues concluye con la misma serenidad con la que empieza, como por la marcada sonoridad de sus arpegios en mi bemol mayor. El tiempo, andante tranquilo, hace que la melodía fluya armoniosamente, reforzando en algunos tramos concretos la capacidad expresiva del propio intérprete. No obstante, Chopin, añadió que en el tramo final del nocturno, el penúltimo pentagrama se había de tocar senza tempo.

Todo una alarde de virtuosismo, arquitectura musical y elegancia que hace que Chopin suene a sueños musicales, delicadeza de notas encadenadas a sentimientos de emociones y sensaciones. La seneridad de su música, nos eleva el espíritu haciéndonos contener la respiración y dejando que nuestro corazón fluya sin contención.

Frédéric Chopin. / YouTube

Frédéric Chopin. / YouTube

La influencia de Chopin en el lenguaje armónico de la etapa de transición al XX y en el impresionismo es evidente, utilizando la abundancia de acordes disonantes de segunda mayor y menor y séptimas aumentadas. Los finos matices cambiantes que, sobre una tonalidad precisa, da la sensación de indefinición tonal por el continuo fluir de modulaciones pasajeras y acordes alterados, procedimiento que entusiasmó a Debussy, y tiene su punto de partida en Chopin.

El uso del contrapunto para crear puntos de tensión y distensión le permitió ampliar el tono dramático y la textura de la pieza, por ello es otro de los puntos clave de toda la obra chopiniana.

Los artificios mecánicos, el despliegue de arpegios, escalas, trinos, mordentes y las figuraciones ornamentales de toda clase, crean el goce en la materia musical pura que el artista persigue en primer término. El ritmo libre y flexible que Chopin incorpora en la mayoría de sus piezas pianísticas es algo que envuelve a sus obras de un carácter especial, carácter libre, meditativo y proclive a la fantasía de los nocturnos, expresiones interiorizadas y sugerentes del compositor polaco. @mundiario