Soledad en compañía

Viviendas. / RR SS
La generación del baby boom, que hemos conocido las costumbres anteriores y hemos ido evolucionando (o intentándolo al menos) somos los que añoramos esos comportamientos familiares.

Quizás sea cierto eso de que vivimos de forma radicalmente distinta a lo que nosotros mismos, con cierta edad, hemos conocido. La familia en su mayor extensión era el núcleo central de todo, las amistades perduraban en el tiempo, no siempre desde luego, en todas las etapas de la vida han habido cambios, más o menos agradables, pero sí es cierto que la base tenía una continuación. Algo que hoy con el individualismo, quizás fruto del trabajo y la evolución de la sociedad, ha modificado como pauta en nuestra conducta.

Y nuestra generación, la del baby boom, que hemos conocido las costumbres anteriores y hemos ido evolucionando (o intentándolo al menos) somos los que añoramos esos comportamientos familiares, esa unión familiar que se prolongaba a los amigos, del colegio, del barrio, amigos al fin y al cabo, que con los años se fortalecía.

Como también ocurría con los vecinos, a quien hoy no es que no sepamos de su vida, sino que en algunos casos, ni sus nombres, siendo los “raros” quienes en un ascensor seguimos charlando con gente con quien en definitiva, convivimos.

Toda esta mescolanza de sentimientos y formas de ser es uno de los objetivos del ser humano, quizás por todo ello hoy nos encontramos con tanto problema social, cosa que nos ha preocupado toda la vida.

De hecho, hay cantos que se han compuesto a lo largo de la Historia, hablando de todo ello, como las jarchas que son pequeñas composiciones líricas mozárabes del antiguo Al-Andalus, escritos por árabes o judíos, que finalizaban los poemas llamados moaxajas. Trataban temas como hacían las canciones de hace unas décadas, el amor, la amistad, el abandono, melancolía y, en definitiva, sentimientos.

En el colegio me enseñaron una que de memoria (mala, pero memoria) decía algo así como:

“Vayse meu corachón de mib                   "Se va el corazón de mí

Cómo contener e meu mali                     ¿cómo contener mi mal?

Sin el habid, non viveyu                             sin el amigo no viviré

Ed volarei demandari”                                 y saldré a buscarlo"

Buscando otras les dejo una parecida:

Vayse meu corachón de mib.                   Mi corazón se va de mí.       

Ya Rab, ¿si me tornarád?                          Oh Dios, ¿acaso volverá a mí?
¡Tan mal meu doler li-l-habib!                   ¡Tan fuerte mi dolor por el amigo!
Enfermo yed, ¿cuánd sanarád?
”                Enfermo está, ¿cuándo sanará?

También es cierto que las composiciones modernas hablan en su gran mayoría de los sentimientos, buenos o malos, pero sentimientos a los que se sigue y se seguirán cantando.

Floración en febrero

Dediquemos unos minutos, si es posible y si le interesa el tema, a investigar algo más sobre las jarchas y probablemente se lleve una sorpresa sobre todo el trabajo que ya hay realizado y publicado en diferentes foros de internet, que nos facilitará llegar a antiguas canciones, formas de expresión, algunas más comunes y familiares de lo que nos creemos. Si encima queremos ponerles música, investigue, conseguirá llegar a grupos, algunos muy conocidos, sobre todo en Andalucía y Castilla, especializados en este tipo de cantes para todo tipo de público. @mundiario