Buscar

MUNDIARIO

Los Secretos deslumbran con su "Trío Acústico": 40 años de solidez y lealtad

La autora, especialista en los 80, a través del concierto acústico de Sevilla, analiza la trayectoria de Los Secretos y la inquebrantable fidelidad de su público durante 40 años.
Los Secretos deslumbran con su "Trío Acústico": 40 años de solidez y lealtad
Los Secretos en Sevilla. / Mundiario
Los Secretos en Sevilla. / Mundiario

Firma

María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es Analista social y Crítica de arte y Literatura. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, es Académica de la Historia de Andalucía y escribe en MUNDIARIO . @mundiario

Todo un éxito, Los Secretos se presentaban en el Teatro de los Remedios de  Sevilla con el formato de trío acústico integrado por Álvaro Urquijo (guitarra), Ramón Arroyo (guitarra) y Jesús Redondo (piano).. Aforo completo, con entradas agotadas desde hace meses y un público mayoritariamente cincuentero que esperaba con ansia el concierto. Los Secretos no defraudaron en absoluto, es más dejaron al público encantado…

Y es que las razones de este éxito desbordan lo meramente musical para entrar en la esfera de lo emocional. No es un grupo del que se hable en televisiones y prensa, pese al hecho irrefutable de que sin campañas de marketing hayan superado los dos millones y medio de discos vendidos y posean un codiciadísimo disco de diamante… Pero para su público están ahí y les siguen siendo fieles de forma inquebrantable.. desde que hace casi 40 años establecieran con ellos profundos lazos que los convertirían en parte fundamental de la banda sonora y sentimental de aquella década mítica.

El formato acústico

El inconfundible “Sello Secretos”, la omnipresencia del espíritu de Enrique y una coherencia absoluta, consiguen que sus canciones no hayan perdido un ápice de su emoción, independientemente del dónde y cómo se escuchen.

El formato acústico siempre resulta atractivo por la novedad que supone oir versiones nuevas de  temas muy conocidos. Además, la mayoría de los seguidores de bandas de los 80, peina canas y está retirada de la noche, por lo que sienten estas ocasiones “ caídas del cielo” para poder disfrutar de sus ídolos juveniles a horas poco intempestivas, sin los agobios y empujones inherentes a  los conciertos de antaño.

Esta actuación tenía un plus añadido: la proximidad al grupo que confieren los teatros pequeños, y la intimidad que se consigue en la penumbra del patio de butacas. Y el prescindir por completo de la percusión, hacía que el grupo se sintiera más emotivo que nunca.

Álvaro Urquijo se presentó con su ya clásico uniforme de la última década: chaleco negro sobre camiseta blanca, pulseras étnicas y Levi's 501 y botines negros y su sempiterna gorra negra. Ramón y Jesús, de americana negra y vaqueros, excesivamente impertérritos ante el público, Älvaro, estuvo bastante comunicativo contando algún que otro chascarrillo muy jaleado por el público.El escenario, muy sobrio, sólo animado por ciertos efectos de humo y luz, lo justo para dar relevancia a la actuación pero que no perdiera su carácter.

Trio Acustico

Los Secretos en Sevilla. / Mundiario

Un repertorio que no defraudó

El repertorio fue el esperado, una selección de sus temas clásicos… El concierto fue in crescendo. Empezaron muy “mexicanos”, con un “ No digas que no” , “ Ya me olvidé de ti” y una curiosa versión del “Echame a mi la culpa” de Albert hammond..Continuaron con “Quiero perder el control”, y la emotiva omnipresencia de Enrique gravitando en cada nota. “La Calle del Olvido”, “Otra Tarde”, con un piano espectacular, “Ojos de Gata”, “Te he echado de menos” “ El bulevar de los Sueños Rotos” , “Ojos de perdida”...

Con generosidad, sólo hicieron una incursión a su último disco “Mi paraíso” a sabiendas de que la mayoría de su público disfrutaría más con las canciones de siempre, y tuvieron detalles con canciones de otros como la maravillosa canción de Mamá magníficamente versionada “Nada más” y la la de Quique González que tanto le gustaba a Enrique “ Aunque tú no lo sepas”.

La incógnita de cómo funcionarían en versión acústica canciones tan conocidas, tenía “su punto”. Algunas, mas “cañeras” se resentían de la falta de potencia instrumental como la extraordinaria “Si no amanece”, la genial “Buena Chica“ o "Sobre un vidrio mojado”, que no estuvieron tan lucidas. Sin embargo, otras sonaban especialmente deslumbrantes en su pureza acústica como “ Otra tarde” o “ Volver a ser un niño”, sin duda,  las más intensas del concierto. Perfectamente afinado y bien imbricados los instumentos, en todos los temas se agradeció que Álvaro no recurriera al "gorgorito", ni al cambio de melodías que tanto se lleva en el unplugged para marcar diferencias con las versiones grabadas y que no entusiasman en exceso a los fans de estas bandas.  

El público estuvo entregado y muchos “cantando por lo bajini” como dicen en Andalucía, resistiendo las ganas de arrancarse y participar de forma más activa, algo que Álvaro sólo reservo para el final y su éxito primigenio “Déjame”.

Ante los aplausos, dos bises: el “Agarrate a mi María” y un atípico “Sobre un vidrio mojado”, sin duda un guiño a sus fans más antiguos. Cerró con un “Sevilla, sois una gente maravillosa“, como fin de un concierto memorable.

                                    Fidalgo y Alvaro Urquijo

Álvaro Urquijo con María Fidalgo, colaboradora de MUNDIARIO y especialista en los 80. / Mundiario

La movida, fenómeno cultural significativo del último tercio del siglo XX

.“La movida” de los 80 hoy se reconoce como el fenómeno cultural más importante del último tercio del siglo XX. fue un movimiento estético rupturista y musical que supuso una reacción a las convenciones de una época recién salida del franquismo..

La movida, con una inequívoca singularidad, fue bicefálica: Madrid y Galicia, pero en cada parte de España, este movimiento generacional se expresó con características propias que traspasaron el fenómeno artístico para entrar en la esfera de lo existencial y alargarse hasta principios de los 90. Sería la primera década del siglo XX en el que los jóvenes fueron completamente libres para decidir sobre sus vidas y destinos. Sus progenitores marcaban estereotipos sociales que les eran ajenos, pero tampoco había empatía con la generación anterior, formada por adultos volcados en afianzar la reciente democracia con un fuerte compromiso político.  

Tal vez por ello, los jóvenes de los 80 desubicados, viven la música como única bandera que enarbolar y que adquiere un protagonismo absoluto en sus vidas, como nunca más volvería a pasar en la historia de nuestro país. Y en esa música, y entre esos grupos estaban Los Secretos. Eran chicos sencillos de aspecto normal que no estaban muy presentes en los garitos de moda, pero sí en las habitaciones de aquellos que eran tan jóvenes como ellos y que oían sus canciones en el recogimiento, mientras estudiaban, compartían vivencias en bares tranquilos o cuando sufrían momentos de bajón… Acompañaban desamores, choques generacionales, amores prohibidos y fortuitos, esperanzas perdidas y encontradas, sentimientos frágiles y nostálgicos y calaron de tal forma que se convirtió en mucho más que un grupo, siempre ligado a episodios íntimos de sus vidas.

Los Secretos nada tenían que ver con la rutilancia estética de los 80 y como se ha quejado amargamente Alvaro Urquijo, eran ninguneados, injustamente calificados como sensibleros y niños bien. Ni la prensa ni la radio, ni siquiera las compañías les hacían demasiado caso pese a que su primer LP con las inolvidables Déjame, Ojos de Perdida, Vidrio Mojado siempre figure entre las antológicas del pop español. Que fuera uno de los escasísimos discos- debut que consiguiera vender miles de copias, que en 1981 hicieran una centena de conciertos o que fueran uno de los grupos que aportaran mayor calidad técnica y vocal, era pecata minuta en un ambiente que potenciaba otros ingredientes tanto o más importantes que la música: letras transgresoras, frivolidad desinhibida y una imagen impactante…. Ni siquiera valoraban la gran originalidad que suponía su melancólica síntesis del country americano, pop y la new wave británica en español que conforma el mágico e inconfundible Sello Secretos que hoy tanto les identifica.

vidrio mojado

Disco de Los Secretos.

Los Secretos en unos 90 ochenteros

Muchos grupos de entonces desaparecieron en los 90, pero ellos grabaron entonces sus Grandes Éxitos que llegaron a vender medio millón de copias. Y no amanece, Colgado, Mala suerte, Cambio de Planes son canciones emblemáticas grabadas ya a mediados de los 90, pero que se recuerdan ex témpore como completamente ochenteras.

Sin embargo, seguían sin tener el favor de la prensa y las discográficas…, y no les ayudaba que Enrique, el líder carismático del grupo, cayera en fuertes depresiones que le llevaban a refugiarse en las drogas. Testimonios afirman que por esta razón era maltratado por directivos que eran incapaces de valorar la profunda sensibilidad de Enrique, mientras que paradójicamente a Antonio Vega, el  aura de maldito que le reconocía como genio, le daba una  protección mediática que nunca otorgaron a Urquijo 

La muerte de Enrique en 1999 fue un durísimo varapalo -tercera de las muertes trágicas de la banda tras Canito y Pedro Díaz-, sobre todo porque fue una negligencia médica en plena cura de desintoxicación, aunque hay que reconocer que muchas de sus canciones semejaban la crónica de un suicidio anunciado.

Los críticos y el sentido común pronosticaron que la banda desaparecería con Enrique. Incluso ellos.  Como despedida, decidieron hacer un disco de colaboración- que nos espanta a los puristas - y gira en beneficio de María, la hija de Enrique. Pero al desbordarles el gran cariño de ese público leal ,que se volcó con ellos más que en las mejores épocas, decidieron no abandonar su carrera… y hasta hoy. 

La muerte de Enrique había sido todo un revulsivo. Sus palabras  “He muerto y he resucitado, con mis cenizas un árbol he plantado”  fueron premonitorias. En el concierto de Sevilla, Álvaro confesaba no entender la razón por que la canción  “A tu lado”…. era la canción con la que más se les identificaba. Y es que A tu lado se convirtió en la frase tributo a la memoria de Enrique, pero también de la fidelidad del público a la banda. A través de las tres palabras pedían que no les dejaran, que querían seguir “ a su lado”.

Álvaro, guitarrista espléndido, pero siempre hasta la fecha, a la sombra de su hermano, junto a Ramón Arroyo y Jesús Redondo tomó las riendas y hasta se detectó cierta transformación en su voz, singular e intermedia entre la de Enrique de los primeros tiempos y la más grave de los últimos. No sólo lideró la banda con carisma y responsabilidad, sino que sorprendió componiendo nuevos temas como la maravillosa “En el bulevar de los sueños rotos”.

Únicos y siempre ellos mismos, Los Secretos son parte imprescindible de la memoria colectiva de un tiempo y de un país, pero también un grupo que deja su alma y su historia en cada escenario con temas que siguen llegando al corazón y que consiguen que su público reviva aquellas sensaciones agridulces que algún día tuvieron. Cuando los sentimientos lo eran todo en la vida y que se quedaron ahí, en la memoria y en la música de Los Secretos, disfrutando de su música… pero con la nostalgia doliente de un tiempo que se fue para nunca más volver. @mundiario