Raphael, el crooner español que dio alas al primer fenómeno fan peninsular

Raphael. / Rafa Ariño
Raphael. / Rafa Ariño
La serie documental de cuatro capítulos titulada Raphaelismo y que puede verse en Movistar+ descubre a unos y re-descubre a otros al artista que modernizó el panorama musical a finales de los 60 y sigue llenando estadios hoy.
Raphael, el crooner español que dio alas al primer fenómeno fan peninsular

Recientemente leía un artículo de la gran Rosa Belmonte en la revista Fotogramas en la que pareciera comparar la carrera de Manolo Escobar con la de Raphael, indicando, además, que si uno es una leyenda (viva) es porque a los modernos de España les dio por encumbrarle en los 80. Si uno afina en la lectura, descubrirá que tal afirmación no es del todo cierta y que, en definitiva, “solo” habla de cine. Pero me dolió pensar que los menos avezados (y de entre los lectores de Fotogramas hay pocos de esos) pudieran interpretar tal cosa.

Lo primero, Manolo Escobar, siendo un gran artista como fue, nunca llegó a alcanzar el descomunal éxito de Raphael y nótese el descomunal porque Escobar alcanzó el éxito pero no fue descomunal.

El de Linares, que se abre, o le abren en canal, en la serie documental de cuatro capítulos llamada Raphaelismo que puede verse en Movistar+, hizo nacer en España el primer fenómeno fan de la historia de nuestro país (Ya que paso por este dato, recomiendo a los geniales chicos de Yo fui a EGB que revisen su artículo del nacimiento del fenómeno fan en España) y, efectivamente, como indica Belmonte, fue un artista cosmopolita que triunfó allá por donde pisó ya fuese México, Argentina, Estados Unidos o la propia España, entre otros muchos países. Pero no triunfó, sino que TRIUNFÓ.

Su disco más vendido fue 'Ayer, hoy y siempre' en 1982. 50 millones de copias. Manolo Escobar rozó la gloria con su disco más vendido casi diez años antes, en 1973 con Y viva España. 10 millones de copias. Las comparaciones son odiosas. Sobre todo cuando los hitos no se dan en la misma época.

A los modernos no les dio por Raphael, sino que Raphael supo atraer a esos supuestos modernos sin cambiar un ápice su estilo. Y eso tiene mucho mérito en una España que, en los 80, desbarraba con la música de la movida, ahora mitificada hasta lo insondable, y miraba a un futuro esperanzador y absolutamente novedoso. Y no fue difícil, entre comillas, porque Raphael venía de ser muy moderno ya en los 60 y los 70.

En Raphaelismo podemos ver en todo su esplendor al artista desde que no era nada más que un chico de barrio, pero con alma de artista, hasta que se convirtió en el hombre-leyenda que es ahora, pasando por sus pinitos en el mundo musical, sus primeros fracasos, sus primeros éxitos, sus primeros éxitos descomunales, su caída a los infiernos, su enfermedad… Todo está en Raphaelismo, o todo los que nos han querido contar, que es más de lo esperado. Para los más in será “nada nuevo bajo el sol” pero para el resto, la inmensa mayoría, supondrá un descubrimiento o re-descubrimiento de lo que fue, es y será Raphael: un crooner, al que por cierto, no meten en casi ninguna lista de los mismos cuando cumple los requisitos y, además, se ha codeado de tú a tú, ya sea en el escenario o en las listas de los más vendidos, con algunos de ellos (Frank Sinatra o Tom Jones, por ejemplo); y un esposo y padre de una familia digna de mención que quizá haya podido romperse en muchas ocasiones, como otras muchas anónimas, pero que siguen juntos y fuertes, seguro que en gran parte, y así parece mostrarse en el documental, por esa gran mujer que es Natalia Figueroa.

El trabajo de Charlie Arnaiz y Alberto Ortega de Dadá Films & Entertainment es extraordinario y probablemente podemos considerarlo la mejor semblanza -Raphaelismo es más que eso- que se haya hecho y se hará, me atrevo ya a decirlo, sobre Raphael y su triunfo no solo en la música, sino en la vida en general. @opinionadas en @mundiario

 

Raphael, el crooner español que dio alas al primer fenómeno fan peninsular
Comentarios