El pedagogo Edgar Willens dejó 42 años de legado para las escuelas de música

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Edgar Willems impartiendo una clase en su escuela de música.

La pedagogía Willems (1885-1975) está basada en el principio de que la música es un lenguaje que se tiene que aprender siguiendo el mismo proceso que el de la lengua materna: el niño se impregna de la lengua de sus padres, que después imita y repite, más tarde empieza a construir frases y, finalmente, aprende a leerla y a escribirla.

El pedagogo Edgar Willens dejó 42 años de legado para las escuelas de música

Los objetivos de la Pedagogía Willems son: hacer amar la música a los niños y prepararlos, de una manera amable, a la práctica musical, vocal o instrumental; dar a los niños, con medios pedagógicos apropiados y vivos, un máximo de posibilidades de aprender música, incluso si no están especialmente dotados, y dar esta posibilidad a todos los niños, puesto que los fundamentos de la actividad musical son propios de todo ser humano.

Hacer pedagogía es ( instinto rítmico, audición, sensorialidad, emotividad, inteligencia capaz de ordenar, e incluso de crear…) dotar la educación musical de raíces profundamente humanas, se trata de, no sólo enseñar los rudimentos de la música, sino también, y sobre todo, de establecer las bases del arte musical y  favorecer, mediante la música viva, el pleno desarrollo del niño.

Para su aplicación se deben conocer profundamente los principios psicológicos básicos de la educación musical, y disponer de un material musical adecuado para emprender la educación sensorial de los niños. El Método Willems da gran importancia a los elementos naturales. El primero es el movimiento y la voz, que están en todo ser humano.
Partimos de que el aprendizaje de la música es como un lenguaje, y como nuestra propia lengua, precisa de una etapa de impregnación (a través de la experiencia personal) que está basada en la escucha ( lo que es el desarrollo sensorial), así conseguimos una memoria y conciencia a través de la imitación e invención (desarrollo mental).
El objetivo principal de la Educación Musical Willems, es el ser humano, favoreciendo su mejor crecimiento y evolución. El desarrollo del oído musical y del sentido rítmico prepara la práctica del solfeo y la de un instrumento o la de cualquier otra disciplina musical.

¿Cómo es una clase con sesión Willems en nuestras escuelas?

> Comenzamos con la audición, pues es el inicio el momento en que los niños están más receptivos y atentos. Se realizan las actividades de mayor concentración, para favorecer el aumento de ella mientras se van desarrollando psicológicamente.

> En segundo lugar se trabaja con el ritmo que implica una mayor actividad, a través del movimiento corporal. Desarrollando así la atención y concentración y la precisión en sus movimientos coordinados con el ritmo que escuchan.

> En tercer lugar cantamos las canciones que son el centro de la clase, en importancia y en tiempo, por contener todo lo anterior: melodía, ritmo, armonía. Las canciones están organizadas por objetivos pedagógicos.

> Terminaremos con el movimiento pues requiere más esfuerzo físico y menos concentración mental, sin perder por ello la atención y la escucha musical. Con ello y a través de movimientos naturales de los niños asociados a la música, improvisada o grabada, desarrollamos el sentido del tempo, del carácter, además de acercar a los niños a la Música de los grandes maestros.

El tiempo que se dedica a cada parte de la clase depende de muchos factores y es el profesor el que decide según las características y estado de ánimo de los niños y / o la consecución de los objetivos propuestos.

El pedagogo Edgar Willens dejó 42 años de legado para las escuelas de música
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