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Paula Cascallar, autora de MUNDIARIO, presenta su primera obra literaria Let me be a princess at least

La colaboradora de este medio digital presenta su primer libro dedicado a su pasión: la poesía. En él desnuda su alma para contar en líneas cómo se convirtió “en la española más triste” para empezar a escribir poesía en inglés y dejarnos saber que “el amor puede ser demasiado”.

Paula Cascallar, autora de MUNDIARIO, presenta su primera obra literaria Let me be a princess at least
Paula Cascallar, colaboradora de MUNDIARIO. / Mundiario.
Paula Cascallar, colaboradora de MUNDIARIO. / Mundiario.

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Redacción

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Análisis de la Redacción de MUNDIARIO. Síguenos en Twitter @mundiario

Let me be a princess at least es el primer libro de Paula Cascallar, autora de MUNDIARIO, que se enorgullece de presentar esta obra literaria donde desnuda su alma para decirnos que "el amor puede ser demasiado" en determinadas ocasiones de la vida; pero que de esos sentimientos pueden salir líneas poéticas que podrán inspirar a otros, a pesar de salir de distintas versiones de uno mismo donde nos encontramos con el amor, desamor, con lágrimas, risas y muchos sueños.

“Conocerse a una misma y dedicarse a la literatura supone un trato con la humanidad, bajo la absoluta condición del sacrificio”, admite Cascallar. “Así, acosada por los descubrimientos de la vida adulta, mis emociones recorrieron el año 2017 de fuera a dentro, de mi forma física a mi alma…”, profundiza la autora sobre los sentimientos que plasma en Let me be a princess at least.

La poeta comenta sobre el sentimiento que la llevó a escribir las líneas de su primera obra literaria: “A tenor de la desolación en el amor, me vi pequeña ante los hombres y todo lo que ellos significan, me fui desnudando poco a poco, conociendo facetas de mí ocultas; mi mundo interior apareció tras un sinfín de lágrimas -mientras escribía estos poemas- como prospectando el alma mía, retirando capas de una cebolla”.

Cascallar señala su propia humanidad y el sentido que le da a su obra expresando que “sin alcanzar del todo el romanticismo, pero con gran pasión, reflejé en cada verso la grandeza de la mujer enamorada y ambiciosa, casi soberbia en la seguridad de estar siendo observada…”. Pero no se cree superior y entiende que los humanos, como seres pensantes, pueden tener distintas perspectivas: “ahora que el mundo me lee, entiendo que soy miserable, que nadie ve belleza en la miseria. Sólo los humildes dan sentido a las pequeñas cosas”.

Let me be a princess at least, obra de Paula Cascallar. Amazon.

Let me be a princess at least, obra de Paula Cascallar. / Amazon.

 

Sobre el uso de un idioma, que no es el materno, pero si universal comenta: “He empleado el inglés, por muchas razones, ya que huyo de las presiones con otros idiomas y con la música que escucho, porque quiero ser leída en todo el mundo y que todo el mundo me entienda”. A su juicio, se trata de un idioma sencillo con el que puede comunicarse y detalla el proceso de escritura que para ella fue completamente enriquecedor debido a que“escribir poemas en inglés fue como fantasear con otra vida posible... Como evadirme con lírica y fonéticas”.

La colaboradora  de MUNDIARIO no deja la humildad en el olvido al recordar que es gracias a sus raíces puede tener un valor agregado en su obra. “Mi faceta de española venida de Francia les concede a mis letras un exotismo que creo que me distinguirá, además de su frescura y transgresión”, asegura.

Sobre el proceso de escritura reconoce que escribió diariamente en “un bar, rodeada de ruido, llorando sin parar por desamor y cosas peores (ahora sé que no era amor, es decir, que ningún hombre me ha hecho miserable...)”.

¿Qué podemos encontrarnos en es Let me be a princess at least? Paula comenta que “hay denuncia social en mis letras, pero solo para quien busca la felicidad en esa humanidad inmensa. Aunque, si tuviese que etiquetar este libro, lo llamaría nostalgia. Y nostalgia de lo jamás alcanzado, con la fuerza del querer y ser capaz. Con la humildad de las necesidades básicas de una persona falta de cariño: no, no era amor, lo siento mucho… Era pobreza en un mundo de ambición. Es poesía, ¡no es más que poesía! De aquella joven que sigue siendo joven, escribiendo para ganarse la vida… Y buscando, todavía, al hombre de su vida”, reflexionó. @mundiario