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La serie Patria de HBO volverá a ofender a las víctimas del terrorismo

La autora -doctora en Historia- critica el estreno de la serie Patria por considerar que vuelve a sesgar la verdad histórica, al presentar "dos bandos de un conflicto" y situar como verdugos al mayor colectivo de víctimas del terrorismo.
La serie Patria de HBO volverá a ofender a las víctimas del terrorismo
Imágenes al hilo de Patria.
Imágenes al hilo de Patria.

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es Analista social y Crítica de arte y Literatura. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, es Académica de la Historia de Andalucía y escribe en MUNDIARIO . @mundiario

La poderosa compañía HBO ha avanzado el trailer de la serie de ocho episodios que constará la adaptación de la novela Patria. En ningún momento la dirección de la misma, que ha pasado por momentos de crisis, ha comunicado su intención de alterar o “corregir” el relato de la misma. Esto supondrá un nuevo escarnio para los familiares de las víctimas que han tenido que soportar estos años oír hasta la saciedad que la novela contaba “la auténtica verdad del conflicto”.

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Portada de Patria.

Un éxito sin precedentes

Pocos productos literarios han tenido tanto impacto como la obra de Aramburu titulada Patria, publicada en 2017. Su éxito le ha llevado a superar las treinta ediciones y a su autor a ganar premios como el Premio Nacional de Narrativa, cuyo jurado daba a la obra un carácter sociohistórico. Distinguía a Aramburu “por la voluntad de escribir una obra global sobre unos años convulsos en el País Vasco". Por lo tanto la obra Patria sufría una clara conversión de género y de ser asumida como lo que es, una novela de ficción, transmutaba en documento histórico y así se ha publicitado, vendido y premiado.

Paradójicamente, una investigación superficial de los hechos y su fácil contraste en hemeroteca y bibliografía, niega en rotundo este carácter histórico. Omite datos claves, y pretende dar globalidad a una historia puntual. Un falseamiento de la realidad, especialmente dañino tanto desde el punto de vista histórico, como desde el punto de vista moral. Una omisión de información crucial, en la que no aparecen determinados ámbitos cómplices y responsables  del conflicto, y lo más significativo: no sólo la ausencia de los principales colectivos de víctimas, sino su aparición como verdugos.

FOTO ATENTADO ETA POILICIA CON NIÑA HERIDA

Cruento atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza

Impacto social: se vende una parte por el todo

La reconocible portada blanquinegra de la novela ha poblado estaciones, aeropuertos y playas. El exitoso programa Sálvame se convertía en el espacio de literatura más visto de la historia de la televisión en España al hablar de Patria más de media hora en prime time. Belén Esteban afirmaba tan conmovida “que no podía dejar de leer”. Por ello, de especial gravedad ha sido el impacto mediático y comercial de la novela en sectores que habitualmente no leen ensayo histórico.

En las decenas de críticas sobre la obra encontramos afirmaciones tales como “Por fin se dice la verdad” (El País), “Es el gran fresco histórico de la Euzkadi del conflicto” (ABC), “Un relato respetuoso con la verdad de lo ocurrido y con la memoria de las víctimas” (El Mundo) o “Patria va a ser el libro que explique nuestra época a las generaciones futuras” (La Vanguardia). Sin embargo, estas grandilocuentes palabras evidencian que los que las han escrito no se han leído la novela o pretenden falsear la realidad, o desconocen lo sucedido, y evidentemente, tampoco se han informado con rigor. Porque los “años de plomo” en absoluto se puede contar a través de ese relato sesgado, puntual, y poco representativo. Cuando se presenta un parte por el todo, y se convence a la gente que ese es el todo, hay un engaño claro. ¿Con qué fin?

Entierro víctimas de ETA

   Entierro de guardias civiles.

La ofensa principal: las víctimas

El autor de una obra de ficción es libre de elegir sus protagonistas, pero si pretende ( o se le asigna) fidelidad histórica está obligado a ser riguroso. En las coordenadas temporales en las que se desarrolla la obra, se contabilizaron 3.517 atentados y 860 víctimas mortales de ETA. La mayoría no eran vascas y pertenecían a las fuerzas de seguridad del Estado: militares, policías y guardia civiles.

La Guardia Civil fue la más castigada con 230 caídos, seguida de la Policía Nacional con 183 asesinados, 109 militares de todas las graduaciones y 30 policías locales. Junto a ellos 9 jueces, 3 periodistas, 10 funcionarios penitenciarios, 40 políticos. Eran oriundos de diferentes zonas del país, con predominio del Sur de la península.

También hubo 58 empresarios, la mayoría vascos, no nacionalistas y adinerados, muy lejos del perfil de la familia protagonista  (extracción social baja, vascas y euskaldunas) y por lo tanto, una excepción, que no puede ser en absoluto un ejemplo, y a través de ellos no se puede “contar lo que pasó”.

El falseamiento no sólo se centra en la elegir unas víctimas no representativas, sino que cuando aparecen los cuerpos de seguridad, principal colectivo de víctimas, se les dibuja con un perfil de torturadores. Siete páginas describen de forma exhaustiva brutales torturas: golpes, electrodos, asfixias, no como algo excepcional sino como una violencia metódica. Abusos policiales, forenses y jueces aparecen en complot. En este panorama supuestamente real la Policía no es víctima, es verdugo, por lo tanto implícitamente pudiera estar justificado lo que le pasó a sus miembros.

La intelectualidad como soporte ideológico

La ideología es fundamental para la comprensión del surgimiento del terrorismo vasco como de su desarrollo. No sólo su filiación marxista no se aborda (algo recurrente en todos los documentales), sino que, no se produce ni un solo debate ideológico en sus páginas
Los etarras del libro aparecen como cortos de miras y de ínfimo nivel cultural. Visión que podía tildarse de maniquea que cura en salud al autor contra la ambigúedad de su relato. Pero está dando una información sesgada. Todos los análisis del período corroboran el intenso apoyo de intelectuales como soporte de la banda: profesores universitarios, periodistas y cargos en instituciones en la esfera de la izquierda abertzale que daban respaldo al aparato organizativo, y por lo tanto podrían considerarse cómplices o colaboradores necesarios que deberían estar presentes como agentes necesarios. Omite ese dato clave. ¿Por? 

 setién e ibarretxe

 Setién, que negó entierros a las víctimas, e Ibarretxe.

El factor religioso

Todos los estudios bibliográficos de la Guerra Civil española atribuyen a la Iglesia vasca posturas muy controvertidas en relación al nacionalismo. En el franquismo, habría tenido un papel destacado en el surgimiento de la banda terrorista y en el desarrollo de los llamados años de plomo, su apoyo  al terrorismo fue indiscutible a la luz de los hechos.

En el relato aparece un miembro de la iglesia pero actúa de forma individual. En absoluto aparece el engranaje eclesiástico. Las importantes figuras de monseñor Setién y monseñor Uriarte daban directrices claras a clérigos… como quedaba de manifiesto en la negación del entierro a asesinados, cesión de los templos a las gestoras pro amnistía, mediación a favor de los presos etarras y la lucha por el acercamiento en las cárceles. También en sus equivalencias entre el dolor de las familias de los asesinados, heridos y secuestrados con el de los familiares de los terroristas presos.

Nada de ello aparece en Patria. El omitir a la jerarquía superior de la iglesia y retratar al sacerdote como un ente autónomo, vuelve a negar el carácter histórico al relato de Aramburu. Omite ese dato clave. ¿Por?

El factor institucional

Aunque la novela no sea un ensayo, para entender la situación, debe marcarse un contexto. En este fresco histórico de la Euzkadi de Patria parece deducirse un autogobierno de los ciudadanos. No aparece el lehendakari ni los delegados del Gobierno ni los diputados ni los alcaldes, ni siquiera los  concejales.

En todo el libro apenas hay dos citas a partidos políticos muy puntuales y ni un solo párrafo dedicado a situar el panorama político que fue crucial para entender el desarrollo, y cierto apoyo a la banda,  con lo que su testimonio histórico vuelve a cojear. Omite ese dato clave.¿Por?

Valoración global

Por ello, todas las valoraciones globales del tipo "Patria es el documento imprescindible para la profundización en el conocimiento del conflicto”, "Si alguien quiere entender lo sucedido, basta con que lea esta novela" y “Patria va a ser un libro que explique nuestra época a las generaciones futuras”, hacen un flaco favor a la realidad de los hechos.

La omisión de factores imprescindibles como el eclesial, intelectual, político y no testimoniar la realidad del colectivo de víctimas, hace que la  fidelidad histórica sea nula y estemos ante un retrato falseado o de una ficción claramente ofensiva y engañosa porque se hace pasar por “la verdad”.

                  manifestacion

Manifestación pro amnistía

Un nuevo golpe para las víctimas

La serie será un golpe más para los que más sufrieron los llamados años de plomo, que están viendo como algunos filoterroristas entran en las instituciones, que importen tanto las cunetas de la Guerra Civil pero que sigan 300 asesinatos por la banda sin resolver  y que parecen no interesar a nadie,  pero que se pidan amnistías y se concedan acercamientos de presos.

Tendrán que  volver a oír lo bien que está esta serie que cuenta “la verdad del terrorismo de esos años” aunque presente a una comunidad sin gobernantes  (no hay políticos por ningún sitio ), sin  referencias a las actuaciones fuera del País Vasco (los atentados más sangrientos fueron en Madrid, Barcelona y Zaragoza) , con unos terroristas porque  “iban a su bola” (no aparecen dirigentes de relieve) que eran tan malos que mataban a sus paisanos, (la mayoría de los muertos no eran vascos),  pequeños empresarios de sus pueblos ( los empresarios asesinados eran pudientes), donde los etarras son torturados ( 7 páginas de torturas y ni una a que fueron las principales víctimas)  y donde no había ningún cómplice. Obispado, políticos nacionalistas, profesores, medios de comunicación, ... no existen.

Pero además se dirá que la serie es muy ecuánime porque  "salen los dos bandos", como si se pudiera hablar de bandos entre un grupo asesino y 900 muertos inocentes y  miles de heridos, huérfanos viudas y padres sin hijos. Ah, y que además, al final es una serie muy bonita  porque tiene una hermosa moraleja: hay que perdonar siempre, porque guardar rencor está muy mal. Y que ya está bien... que hay que pasar página. Aquí no procede una memoria histórica, ni sus reponsabilidades, porque fue algo que pasó hace muchos, muchos años. @mundiario