Los papeles de Bloomsbury: maneras de estar solo, pero quizá contigo

Gordon Square./bloomsburysquares.wordpress.com
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"Las voces pertenecen a la luz. Los parques que duermen fueron antes las palabras", escribe nuestro colaborador Manuel García.

Los papeles de Bloomsbury: maneras de estar solo, pero quizá contigo

No puedo ayudarte a escribir, Virginia.

Las voces pertenecen a la luz. Los somnolientos parques fueron antes las palabras. Y nosotros.

No hay distinción entre lo fértil y lo estéril cuando escribimos. Los nidos siguen ahí. Como un reflejo más.  Alguien te busca conmigo. Mis hijos se sientan delante de la fachada. Lo escribo en este instante y, sin embargo, la imagen perece. Y todo lo que sucede a partir de ahí es el no silencio, la eclosión de otra forma de mirar al mundo.

Contigo.

No hemos coincidido en el mismo espacio. Las voces pertenecen a la luz. La intriga es duradera. Esta intriga que nos conduce y nos rescata del libro. La intriga de una carta. De esta, quizá. La intriga de un encuentro que jamás sucederá, pero la nieve sucede. Mis hijos miran hasta aquí, Virginia.

Algo va a suceder. Algo que temes. Algo que todavía no has escrito. Quizá alguien lo escriba por ti. Uno de mis hijos. Tanta quietud, pese al movimiento de las hojas. Tanta quietud detrás de estos signos. Tanta luz y su carencia tras los pasos de un forastero. Lytton gira la cabeza. El canto de las sirenas. Esta realidad es un fragmento más. Escombros entre la hierba,¿verdad, Virginia? Háblame también de las heridas.

Los papeles de Bloomsbury: maneras de estar solo, pero quizá contigo
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