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MUNDIARIO

Novela de ajedrez, de Stefan Zweig

Con esta novela corta, posiblemente una de las mejores de su creación, ofrece al lector su compromiso de crítico contra el nazismo.

Novela de ajedrez, de Stefan Zweig
Portada de Novela de ajedrez, de Sttefan Zweig. / Acantilado.
Portada de Novela de ajedrez, de Sttefan Zweig. / Acantilado.

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Francisco Vélez Nieto

Francisco Vélez Nieto

El autor, FRANCISCO VÉLEZ NIETO, es escritor, poeta y comentarista literario. Colaborador de MUNDIARIO. @mundiario

“El capitalismo triunfante está destruyéndose a sí mismo”, dijo Felipe González. La sentencia de la frase de quien fue durante catorce años presidente del Gobierno de España, no descubre nada nuevo, pero no está mal que la recuerde este país de coge el dinero  y corre. Con una ultraderecha nostálgica hitleriana, que  discurre disfrazada de demócrata por su deseado objetivo. Difícil lo tiene nuestra desorientada izquierda. Lo señalaba Antonio Machado en su obra Campos de Castilla, “Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”.

Novela de ajedrez, de Stefan Zweig, muestra de dialéctica política y admirable ejercicio literario. La placidez de la maestría narrativa. Y mientras nos llega el resultado entre el fantasma de la derecha y la socialdemocracia a la española, calmo la espera leyendo de nuevo Novela de ajedrez. En la que se analiza la situación, advirtiendo con certero y denunciador compromiso estos presagios.  Descarnado realismo envuelto en el temor social e histórico de un personaje.

Fue una tarde reciente, buscando tras haber visto la película sobre la vida de Stefan Zweig, cuando mis manos tomaron un librito de la Colección Austral. La editorial que tanto me ayudó en mi juventud a estar por encima mi cabeza frente a los mandatarios de la desidia, la intransigencia  y la ignorancia voluntaria hacia la cultura. Novela de ajedrez es una narración corta de páginas pero rebosante de emoción y calidad del admirable Stefan Zweig, autor de acogedora lectura. Y como el tiempo tampoco tiene piedad con los libros,  todo fue iniciar la lectura de esta magnífica novela y sus páginas se deshacían en las manos. Entonces pedí un ejemplar a Editorial Acantilado de su delicada edición traducida al español por Manuel Lobo, que me llegó en unos días más tarde. Nos presenta la novela a un personaje observador. Cuya exigencia de altura lo ha convertido en un desencantado, no derrotado, pero si meditativo en un pronóstico agónico sobre el fantasma que sobrevolaba Europa, anunciando una de las peores barbaries de nuestra historia.

Vehemente alteración anunciando el espíritu de la colmena no por verlo venir cada día más cercano. Así lo fue viendo Stefan Zweig en ese temor anunciado por su mejor amigo, el novelista Josep Roth, ya en su exilio de París ante la amenaza nazi, que tanto aceleró el autor de Novela de ajedrez en su éxodo de Austria a París, de París a Londres, de Londres a Norteamérica, hasta su final en Brasil. Geografía poco propicia para un escritor ya poseedor de obra literaria, que tenía conquistado un alto nivel de lectores afines. Pero ni el triunfo de su justa reputación de gran maestro de la palabra escrita, le ayudó a superar su estado anímico torturado hasta el suicidio junto con su esposa. Ella aquejada de enfermedad incurable, unos meses después de la publicación de esta conmovedora obra llena de altura literaria comprometida.

¿La trama?, ese viaje de ansiedad de Nueva York a Buenos Aires en barco, en el que viaja Mirko Czentoviez, figura pública que disfruta ser el campeón y triunfador mundial de ajedrez. Acepta  jugar una partida de ajedrez con aficionados, que logran triunfar gracias  al enigmático personaje: El Sr. B. Noble vienés que huye de los nazis, que los asesora en las jugadas. Lo que provoca tener que  enfrentarse a una nueva partida rebosante de alta tensión. Situación que el narrador de la historia aprovecha para contar la dura experiencia del Sr. B. de origen judío, cuando fue detenido en Viena por los nazis y encerrado en una habitación con una cama, mesa, silla y lavabo y servicio, más una ventana tabicada. Así durante meses y meses, soportando una y otra vez el calculado y escalofriante interrogatorio de la Gestapo. Mucho peor, exclama el prisionero, que un campo de concentración a cielo abierto, sin al menos poder leer y disponer de papel y lápiz. Y fue en este encierro, cuando en un descuido coge del bolsillo del capote de un guardián, un libro cuyo contenido explica unas clásicas e importantes partidas de ajedrez. Lo que significaría estudiarlas a escondidas y jugarlas con la mente. La salvación psicológica de la presión de su estado de vida, bajo la incertidumbre de la barbarie que venía presintiendo de lejos.

Tan expectante partida de ajedrez,  muestra el choque entre dos personajes antagónicos. A la vez que el ejemplo de la capacidad de resistencia del ser humano, pese a estar sometido a una refinada presión por los interrogatorios en los que se niega a colaborar. Con esta novela corta, posiblemente una de las mejores de su creación, ofrece al lector su compromiso de crítico contra el nazismo. Toda una lección de ética y principios del misterioso personaje, el Sr. B. Un hombre culto ultrajado por la Gestapo pero no vencido. @mundiario