Nobleza, honor y llanto... obligan: falleció Pablo Milanés

Pablo Milanés. / TVE
Pablo Milanés. / TVE

Sobre la 06.35 horas de hoy, martes 22 de noviembre de 2022, en el programa de Angels Barceló de la Ser, he escuchado la desdichada y funesta noticia: ha muerto en Madrid Pablo Milanés, a los 79 años, víctima de un proceso oncohematológico.

Nobleza, honor y llanto... obligan: falleció Pablo Milanés

Nobleza, honor y llanto... obligan. Debo llevar unos cinco o seis meses sin tocar el teclado para escribir de cientos de temas apartados de mi oficio natural. Limitándome a oír, ver y callar cual el mono ese que todo el mundo sabe.

Sobre la 06.35 horas de hoy, martes 22 de noviembre de 2022, en el programa de Angels Barceló de la Ser, he escuchado la desdichada y funesta noticia: ha muerto en Madrid Pablo Milanés, a los 79 años, víctima de un proceso oncohematológico.

La noticia me ha resultado corta, inespecífica y sesgada.

La muerte siempre es esperable, siempre; en Pablo y en cada uno de todos nosotros. Lo que no significa que sea menos dolorosa.

milanes
Pablo Milanés.

La primera visión que me vino fue la de Milanés en la plaza de toros de mi pueblo. El escenario en penumbra adivinándose una silla en el medio del tablado y los acordes afinadores de cualquier orquesta.

Silencio repentino, brusco. Aparición entre sombras de un individuo caminando torpe y despacio hacia el centro de las tablas y un foco en azul claro iluminando a la figura, calva, obesa y amable, que, de alguna manera, me hacía sospechar que era Pablo.

Un desconocido Pablo para mí, que le había visto ya en tiempos mejores, si bien no muy alto, si con porte.

Agarró la silla para acomodársela. Subió a ella con cierta dificultad, le acercaron una guitarra y a raíz de los primeros acordes de la orquesta empezar a cantar la mía; una de las más bellas canciones de amor que yo había escuchado en toda mi vida.

“… muchas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien…”

Su bendita Para vivir.

Y su forma, su tono, de cantarla. Sin herramientas ni trucos para impresionar a todo el público.

Y me bastó para conseguirme ese tipo de emoción que siempre quise ocultar a los demás.

Con trescientas y pico palabras me doy por satisfecho al escribir sobre Pablo Milanés. De alguna manera espero que sepa que este pequeño escuchador de sus canciones está pensando en él y llorando por su reciente ausencia.

Si. Está pensando en él. Tanto como su Yolanda.

Espero, querido maestro, que mantengas – allá, donde quiera que mores– como siempre has mantenido, tu sencillez y nobleza; que el honor ya te lo lloro yo. @mundiario

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