Mis secretos de belleza: Lavarse la cara para lucir fresca

Como mejor luce una cara es con una sonrisa.
Como mejor luce la belleza es con una sonrisa. / Mundiario
Cada gesto de la cara dibuja nuestra personalidad. Es la parte del cuerpo con mayor índice de atributos, los cuales son observados hasta el detalle. / Relato literario
Mis secretos de belleza: Lavarse la cara para lucir fresca

Hasta que me vi retratada por aquel teléfono mágico, yo pensaba que era una chica corriente. No volví a dar con un dispositivo que me enseñase fuera de mis nervios, pero, años después, al despertar de madrugada, aprecié en el espejo un rostro angelical, de tal belleza que no pude sostenerme la mirada.

Al tiempo que mi emerger amoroso, cuya lengua ha sido el gallego, progresé con un cortés juego de seducción que me hizo mejorar como persona.

No contaré el cuento del patito feo, ¡pero sí el del hada que cuida su belleza!

Aconsejada por mi afable farmacéutica, cuando tuve un acceso de acné, adopté el hábito de lavarme la cara dos veces al día (mi piel además es sensible, así que el gel de La Roche Posay me va bien).

Sin embargo, yo notaba que las hidratantes no me quitaban las impurezas. Contrasté la información en Google y seguí mi intuición. El remedio fue el siguiente:

Me doy vapor (con mi sencillo aparato Beauty Nymph) durante veinte minutos; seco la cara y aplico una exfoliante de pepino que compré en Arenal masajeando casi diez minutos; limpio con agua tibia realizando un peeling con una esponja de carbón. Luego, me aplico arcilla verde disuelta en infusión de tomillo (de valor desinfectante) otros veinte minutos, cuando la pasta ya está seca. Mientras, poso en los ojos hojas de menta congelada, ¡que es calmante y elimina las ojeras! La arcilla verde es buena para curar las marcas y eliminar los puntos negros, como también elimina las bacterias que hacen aparecer los granos. Se aclara con agua tibia también. Finalmente, me echo, mojado en algodón, el tónico anti-puntos negros de Johnson & Johnson, y como acabado la loción astringente Effeclair de La Roche Posay.

Me queda una piel suave y brillante, uniforme, con porcelanosa textura. Suelo cumplir este ritual una vez al mes.

Solo yo sé lo que es bueno para mí, algo que he constatado con el paso de todos estos años, cuando derrocho amor sin correspondencia; para mí son todas guapas, mientras que ellas mudas y desconsideradas.

Osan acercarse a un palmo de mí sugiriendo un beso sin insinuarlo, evitan las palabras y los buenos gestos.

De hecho, mi belleza ha sido siempre tabú, desde que no me parezco a mi padre ni a mi madre. Por supuesto que a ellos también les cuesta hacerme un cumplido… Es como si sus miradas furtivas fueses pecado.

Al mismo tiempo, mi modestia me jugó malas pasadas en la vida amorosa.

Hace poco, aprendí una nueva palabra de mi gallego: “cariña”, que significa carita… Que nadie pronunció en mi presencia. @mundiario


  

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