Meditaciones del Quijote, espacios abiertos a la claridad

Portada. Meditaciones del Quijote., de José Ortega y Gasset. 1914. Edición Residencia de Estudiantes. Madrid.
Portada de Meditaciones del Quijote, de José Ortega y Gasset. 1914. / Edición Residencia de Estudiantes. Madrid.

En su primera obra, José Ortega y Gasset cabalga a lomos de Rocinante, atravesando la intrincada realidad española con tolerancia e inteligencia.

Meditaciones del Quijote, espacios abiertos a la claridad

En el espacio cautivador de la lectura hallamos una dimensión de autenticidad. En pocas ocasiones nos escuchamos. Esta es una de ellas. Leer nos invita a descomprimirnos de lo circundante, como si pasáramos a través de una cascada y la oquedad continuara más adentro. Más adentro de nosotros pero empapados de frescura. Así como si el devenir de los acontecimientos literarios que se describen compusiera un muro de contención, un burladero, desde donde asistir a los reales que nos retan a no ejercer el cinismo. Práctica común en la indolente situación política que arrastramos y nos recuerda al jugoso refranero, El perro del hortelano, que ni come ni deja comer. La primera parte da título a una comedia de Félix Lope de Vega y Carpio. Escrita hace más de quinientos años. En 1996, Pilar Miró realizó una versión cinematográfica respetando el castellano de la época. Atinado acierto en la apuesta por desplegar la riqueza de nuestra lengua.

HOMBRE DE PIEDRA. En la ciudad de Sevilla existe en el viario urbano una calle con este enigmático nombre, que parece apelar a nuestro magín y sumarnos a la fabulación sobre el lugar y el suceso que, sin duda, acaeció para este título con reminiscencias mitológicas. La leyenda de la que proviene, se sustenta en un torso desnudo, de origen romano, incrustado en una hornacina a ras de acera, que recuerda el castigo divino que recibió un hombre que se atrevió a no arrodillarse al paso del Santísimo Sacramento. Reverencia de la que no se libraba ni el rey. Este relato popular ajusta y concreta el inmovilismo que impera tras las elecciones y ese sacrosanto principio rector que es la improvisación premeditada y agudizada con posturas intransigentes. Los Hombres de piedra se mantienen impertérritos salvo para lanzarse reproches desde su recinto amurallado, que no abandonan por mal que les pese.

ANTE ESTE PANORAMA NADA HALAGÜEÑO y bastante desalentador, acudo a la lectura preciada. Y selecciono Meditaciones del Quijote. Todo es empezar y la sensación de templanza reflexiva se filtra desde el texto hasta el pensamiento revitalizado. José Ortega y Gasset plantea en su primera publicación, editada por la Residencia de Estudiantes en 1914 -en esta misma colección encontramos, entre otros, los seis volúmenes de Ensayos de Miguel de Unamuno y Poesías completas, de Antonio Machado-, que el trasfondo de la obra cervantina es interrogación sobre lo que es España. Esta afirmación y postulado genérico, a modo de sinopsis, encierra un nutrido y aguerrido planteamiento intelectual donde el estudio de la novela es un procedimiento para aproximarse al conocimiento humano. Por consiguiente el enclave del Quijote resulta trascendental para el entendimiento de la realidad española, el sentido de la obra y la estructuración del episodio vital que reconocemos en la narración con más de quinientos años de vida. La aparición de esta significada aportación a la vida pública coincide con su famosa conferencia, Vieja y nueva política. Es curioso que esta misma expresión haya sido reivindicada por partidos políticos emergentes con afán regeneracionista, pero insuficientes en consolidar la equidistancia entre ambas. Sin duda porque la diferenciación no estriba en lo aleccionador del mensaje sino en el convencimiento de lo materializable desde la fascinación desenfadada pero rigurosa, fundamentada en la posibilidad de ejercer el verdadero patriotismo desde lo que él llama salvaciones. “En España para persuadir es menester antes seducir”. Poco encanto y nada de seducción hallamos en Los Hombres de piedra coronados por la soberbia y el odio e indolentes ante el amor intellectuallis. @mundiario

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