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María del Mar Álvarez, escritora: " Mis personajes casi nunca me hacen caso"

"Nadie puede negar que una de las características de la novela romántica es que te suele ofrecer un final feliz", comenta la escritora para Mundiario.
María del Mar Álvarez, escritora: " Mis personajes casi nunca me hacen caso"
Dos vidas para llegar a ti./ Amazon
Dos vidas para llegar a ti./ Amazon

Algunos títulos de María del Mar Álvarez destacan entre la romántica y el género de lo paranormal dentro del aluvión de novelas que colecciona Amazon.

Defraudada un tanto con las editoriales, la autora de Un okupa en mi corazón se arriesgó con la autoedición y ahí ha encontrado un nicho de lectores y de mercado que le permite destacar dentro del género de la romántica.

Sus novelas, fruto de una ávida lectura de referentes del género desde su infancia, siguen esa línea continuadora de escritoras como Johanna Lindsay y Kathleen Woodiwiss.

Los finales felices, el amor idealizado y una secuenciación en la que los saltos en el tiempo o los recuerdos son estrategias discursivas más que rentables inspiran muchos de sus títulos como Dos vidas para llegar a ti, El sendero de la venganza o Un okupa en mi corazón.

En la siguiente entrevista, comenta algunos aspectos del proceso de su escritura y de su trabajo de edición.

— ¿Qué ventajas presenta para ti una plataforma como Amazon frente a una editorial tradicional?

— Sobre todo, libertad y la posibilidad de controlar tu trabajo como mejor consideres. Al empezar a publicar, probé suerte con una pequeña editorial y la experiencia no me resultó del todo satisfactoria. A todos los que empezamos en este mundillo (con más ilusión que conocimiento de causa) se nos ilumina la mirada cuando una editorial se comunica contigo para decirte que le gusta tu trabajo y que está interesada en publicarte.

Pero, salvo que se trate de un gran sello, no todo es tan bonito como parece. A quien me pregunta, y desde mi humilde opinión, le aconsejo que no se deje obnubilar por el sueño de ese primer contrato y que se informe bien de cómo trabaja esa editorial. La verdad es que, después de aquella experiencia, me lancé de cabeza a la autopublicación, gestionando por mi cuenta lo que conlleva sacar una novela de manera independiente, y esta vez el resultado sí me resultó mucho más gratificante que la vez anterior, motivo por el cual he seguido publicando en Amazon todas las historias que he escrito.

— ¿Qué es lo que más te preocupa de tu escritura a la hora de elaborar las historias?

— Obviamente, una de las cosas más importante a tener en cuenta es que esté bien escrita, tanto gramatical como ortográficamente. Afortunadamente, una de mis mejores amigas es también compañera de letras, filóloga, y gran lectora. Ella revisa todos mis borradores antes de que salgan a la luz y se encarga de la corrección de los manuscritos. He de reconocer que tiendo a desordenar las frases y a utilizar expresiones andaluzas que quizás no se entiendan lejos de mi tierra. Ella se encarga de avisarme y decirme, ojo con esto…; pero la decisión de modificarlo o no la tomo yo finalmente.

Y otra cuestión que también me preocupa mucho es que las historias mantengan la coherencia de principio a fin. Por ejemplo, Un Okupa en mi corazón  es un libro romántico paranormal. Si tienes un fantasma de por medio, la solución que le brindes a la historia debe tener cierto sentido dentro del devenir de la novela. Algo similar ocurre con mi último libro, Dos Vidas, que trata de saltos en el tiempo y en el tienes que ofrecer un final razonado para que la novela no sea un sinsentido.

— ¿Qué buscan los lectores en un género como es el de la novela romántica o erótica?

— Supongo que lo mismo que cualquier lector que sea un ávido seguidor de cualquier otro género literario: evadirse del día a día, sumergirse en nuevas historias que le atrapen y simplemente, disfrutar. Como lectora que también soy (concretamente, y, cómo no, de romántica), eso es justo lo que busco cuando elijo cualquier libro de los muchos que tengo pendiente por leer en mi Kindle.

Nadie puede negar que el amor es un pilar fundamental en la vida de cada persona, y una de las características de la novela romántica es que te suele ofrecer un final feliz. ¿Quién no desea terminar un libro y que te deje con una sensación de satisfacción por dentro y una sonrisa en los labios? Creo que ahí radica el éxito de este género.

— ¿Qué referentes literarios son los que te inspiran a la hora de construir tus novelas?

— Sería más correcto afirmar que sí tenía referentes literarios cuando empecé a leer romántica. Por aquel entonces (contaría con catorce o quince años de edad), mis autoras de cabecera eran las grandes de la romántica anglosajona: Johanna Lindsay, Kathleen Woodiwiss, Jude Devearoux... Eran libros que releía una y otra vez hasta llegar a aprender párrafos enteros de memoria; disfrutaba de ellos hasta el punto de crear en mi cabeza nuevos diálogos o finales alternativos.

Supongo que aquella fue la génesis de que un día cualquier comenzara a escribir. Simplemente brotó el germen de mi primera historia y le di rienda suelta, dando como resultado la novela titulada Camino al Paraíso. La escribí sin más pretensión que convertirse en una historia que tendría para mí y que jamás vería la luz. Pero a la vista está que el destino a veces resulta caprichoso…

— ¿Hasta qué punto consideras que vivimos en un mundo donde lo digital acabará imponiéndose a la publicación en papel?

— Pienso que ese es el futuro, lo queramos o no. A todos los escritores nos gusta el papel, el contacto físico de un libro entre nuestras manos, pero nuestro estilo de vida (nuestras casas tienen a ser cada vez más pequeñas y funcionales), la comodidad de poder llevar en un bolso, en un dispositivo electrónico, centenares de libros para poder leer mientras, por ejemplo, nos dirigimos a nuestros trabajos, y, por qué no decirlo, el precio (salvo autores muy reconocidos, los e-books son mucho más económicos que el papel)… todo nos lleva a un predominio indubitado del formato digital.

Los costes de publicación de un formato respecto a otro son también muy diferentes, por lo que a las editoriales les resulta más rentable ofrecer libros en digital y dejar el papel sólo para aquellas autoras que sean un valor seguro.

Son muchos los factores que influyen y creo que el papel va a quedar solo como una opción que las lectoras elijan para novelas que consideren especiales.

— ¿Consigues siempre ser dueña de los personajes y de los argumentos de cada una de tus historias?

— No, para nada. Mis personajes casi nunca me hacen caso y suelen ir de aquí para allá como les viene en gana. Normalmente, al inicio de cada historia, escribo un esbozo de la trama, pero suele tratarse de ideas muy genéricas.

Por lo general, dejo volar a los personajes y que ellos mismos se encarguen de trazar la historia. Alguna vez los tengo que reconducir, porque se me van más de la cuenta y debo encauzarlos hacia la trama general (aunque no siempre lo consigo).

También he tenido historias con un inicio muy claro, pero sin saber cómo iba a evolucionar a partir de un determinado momento. En ese sentido, tengo suerte de que los personajes me van marcando el trayecto. Son como una vocecita en mi interior que me van diciendo en cada momento por dónde desean tirar, y por lo general, suelo hacerles caso.

Muchas gracias, María del Mar. @Mundiario