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MUNDIARIO

Mar de los Ríos: "El sistema editorial te escupe permanentemente"

La autora presenta su nueva novela, 'Que no se entere la Cibeles', una obra inclasificable en donde las mujeres son las absolutas protagonistas de un remolino de historias que fluyen entre los secretos.
Mar de los Ríos: "El sistema editorial te escupe permanentemente"
Que no se entere la Cibeles.
Que no se entere la Cibeles.

Judith Muñoz

Periodista.

Mar de los Ríos firma en 'Que no se entere la Cibeles' un trabajo desprejuiciado que se tira de cabeza en múltiples géneros sin conformarse con narrar una sola historia. La autora almeriense, de dilatada carrera literaria, esquiva las etiquetas y con su última novela nos ofrece un remolino femenino en el que los secretos son las piezas de este puzzle literario que no pretende encajar.

— Este libro es inclasificable y parece que es justo lo que has pretendido pero ¿qué has querido contar en este conglomerado de historias que es 'Que no se entere la Cibeles'?

— Efectivamente. Después de llevar una trayectoria literaria dilatada, casi 20 años, una de las cosas que siempre me sorprende es la necesidad que tiene el otro de clasificarte, de etiquetarte, y en el mundo de la literatura muchísimo más. Eso dificulta que tengas salida literaria. Los editores pretenden que una mujer escriba novela romántica o novela feministas y ahora se lleva mucho la novela negra. Si no obedeces a ese canon se te cierra la puerta de golpe. Entonces, en 'Que no se entere la Cibeles' me río un poco de los géneros y los trato todos. Hay capítulos que son de novela romántica, otros que son de novela negra, otros que tienen pinceladas históricas y, en conjunto, pretendo que sea un conglomerado donde al lector lo llevo por la España de los últimos 100 años para dejar en el aire una pregunta: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos como sociedad?

— La historia de superación de Luna es la base sobre la que se sustenta la narración. Digamos que ella es tu “viaje del héroe”, en este caso heroína.

— Ella es la protagonista, quien arranca desde México y llega a la España de Zapatero en 2007. Viene con mucha emoción y en busca del amor de su hijo y de su marido que se vinieron antes que ella. En ese camino en el que una sabe de dónde sale pero no a dónde llega, está la superación y el valor de decir 'no'. Es entonces cuando empieza una aventura para Luna. Esta mujer es el hilo conductor pero luego se abre a otros personajes como su jefa Rubi, la argentina, o una periodista adormecida que puede responder a la clase media española que siempre se pone de perfil, pase lo que pase en la Plaza de la Cibeles.

— En tu novela, las mujeres son las absolutas protagonistas y no hay una igual a la otra. Son mujeres a las que has conseguido dotar de una personalidad única, con sus deseos, sus miedos, sus controversias e incluso sus miserias. ¿Cómo convives con todas ellas a la vez? (al menos durante el proceso creativo).

— Pues porque una tiene que ser muy actriz. Cuando de pequeña, en preescolar, me vistieron de conejo para actuar en la obra de Alicia en el País de las Maravillas, recuerdo que me subí a ese escenario y pensé que no me quería bajar de allí nunca. Luego no fui lo suficientemente valiente para perseguir ese sueño. La vida, lo políticamente correcto, los padres que no ven que el artisteo pueda ser una salida... todo eso entierra una emoción que recuperé con la escritura. Como por encima de todo me siento muy actriz, todos mis personajes viven de mis anhelos o de los de mujeres que yo conozco, beben de mi bagaje, de lo que veo, de lo que leo y me divierte mucho hacerlas tan diferentes. Tengo que meterme dentro de su disfraz, actuar como ellas y eso me parece súper divertido.

— Estilos narrativos hay muchos. Tú has optado por una narración en primera persona a la vez que has otorgado un fuerte protagonismo a los diálogos. ¿Te sientes más cómoda con los narradores internos y las voces combinadas?

— Eso es algo que una no elige pero sí me siento muy identificada con el presente y con el diálogo, que es una parte muy teatral, muy visual. Escribir en tercera persona me resulta más retórico y 'Que no se enterea la Cibeles' tiene una connotación muy cinematográfica por lo que el diálogo entre las mujeres y la parte visual es muy importante.

— Durante tu trabajo como escritora has pasado por diversos sellos editoriales, ¿a qué se debe?

— Obedece a que el sistema editorial te escupe permanentemente, tengas o no tengas calidad. Hay varias puertas para entrar en este sistema, yo no he descubierto la puerta de la continuidad. De hecho, se podría contar con los dedos de una mano quien vive en este país de ser escritor. Dicen que hasta que no se tienen 7 ediciones o se han vendido 200.000 ejemplares uno no puede empezar a comer de la literatura. No se me ha dado el caso, desafortunadamente, y he tenido que ir dirigiéndome, con cada trabajo, a tocar diferentes puertas. Es una cruzada. Cuando has acabado el libro piensas que has hecho lo más difícil pero no, has hecho lo más fácil, después entra el tema de a quién vendo esto y cómo se lo vendo. Y luego tienes que ser un escritor muy activo en las redes sociales y tienes que conocer toda la actualidad, etc. Se le exige mucho a un escritor y luego no se obtiene prácticamente beneficio económico, que está en lo último de lo que a mí me interesa pero tu tiempo también debería tener algún beneficio económico.

Ahora estoy muy contenta con Ediciones Casiopea porque es algo hecho a mi medida, una editorial que hermosea el talento femenino y a quienes les encantó mi novela. Estoy muy ilusionada con esta editorial y espero que no sea el último trabajo. Ha sido como un flechazo. @opinionadas