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MUNDIARIO

El libro de horas de Luis de Laval

Realizada esta obra por encargo de Luis de Laval, un grande de Francia, de la Corte de Luis XI, en el siglo XV, se conserva en la Biblioteca Nacional Francesa. Consta de 700 páginas y 1.234 ilustraciones.

El libro de horas de Luis de Laval
Libro de horas.
Libro de horas.

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía y ejerce como funcionario. Es autor de una serie de Cuadernos. @mundiario

Un libro de horas es un tipo de manuscrito iluminado muy común en la Edad Media. Cada libro de horas es único, debido a que se realizaba exclusivamente para una determinada persona. En el caso de Luis de Laval, sus ilustraciones son 157 a página completa, realizadas por los artistas del siglo XV Jean de Colombe y Jean Fouquet, entre otros artistas. Y el resto de páginas, todas, están miniadas, con un motivo ilustrado. Está en la Biblioteca Nacional de Francia, con la signatura LAT 920, y está considerado como uno de los manuscritos iluminados con mayor número de pinturas de todos los siglos.

Se cree que fue iniciado hacia 1470-1475, es decir, después del invento de Gutenberg, de su Biblia de 42 líneas, de 1450-1454 o 1455, aunque la primera publicación de tipos móviles, se considera que es el Misal de Constanza de 1448. Hay que tener en cuenta este dato, que como toda nueva tecnología, no se impone o aplica masivamente, sino que existe un tiempo que se solapan ambas, es decir, la de la imprenta de Gutemberg y la típica de manuscritos escritos a manos y miniados a mano, incluso la combinación, la escritura realizada con tipos móviles, y los dibujos o pinturas a mano y originales o con grabados…

Los libros de horas son libros devocionarios en los que se invita a rezar. Se dicen de Horas, porque está dividido el tiempo en horas diferentes, con diversos textos oracionales y bíblicos, por ejemplo de laudes, tercia, vísperas… Dichos libros manuscritos en la Edad Media, igual que sucedía con las Biblias eran en algunos casos, no solo escritos a mano, sino iluminados, es decir, dibujados-pintados por autores que solían hacerlos en monasterios o scriptorium medievales.

Debemos pensar que estos libros ilustrados, miniados, algunos con partes en oro, como el que estamos comentando, eran o tienen la misma categoría estética y artística que los vitrales de una gran catedral de su época. Y, por lo general, estaban iluminados o pintados con los mismos estilos de la época, los libros o códices miniados del siglo doce con los estilos del románico, el libro actual con el gótico o el tardogótico. Son en sí, enormes obras de arte, tanto en su época ya que tenían un coste enorme, como ahora.

La tecnología actual, con las técnicas de facsímiles, imitando tipo de vitela en este caso, incluso reproduciendo las manchas y todos los colores, imágenes y textos, con ediciones limitados, están haciendo que estas obras de arte, también obras religiosas de su época y tiempo, puedan ser admiradas por cientos de personas. Diríamos que estos libros, que antes, como era normal estaban custodiados en los búnkeres más secretos de museos y bibliotecas, ahora, se puedan ver y estudiar y analizar, por cientos de personas de diversas entidades. Es como si un tesoro oculto despertase de siglos de duermevela o de ensoñación… Personalmente pienso que estas obras, como arte, y también como religiosas, como estéticas, tienen el mismo valor que los vitrales de las grandes catedrales de su mismo tiempo y época. Son verdaderos tesoros realizados por el ser humano en honor de la misma humanidad, en loor del Buen Dios.

Como en los cuentos y relatos medievales, no puede existir, una narración sin una moraleja, en mi caso sin una pregunta y una posible solución. Me he preguntado muchas veces, si en tiempos actuales, que tan diversificado está el mundo artístico plástico, no sería conveniente, también eficiente, realizar libros al estilo medieval, libros únicos, libros de un ejemplar y miniados o pintados. Ciertamente, se realizan libros de coleccionista, con ejemplares numerados y tasados, por lo general, con grabados, un texto literario y se le añaden grabados, y esto por los grandes artistas del siglo veinte y veintiuno. En esta modalidad, existen cientos de obras.

Dentro de la categoría actual de “libros de artista”, diríamos, nuevo subgénero artístico surgido hace unas décadas, se realizan experimentos con libros, de todas las formas y maneras y materiales, e incluso libros únicos, es decir, de solo un ejemplar, al menos, el original. Pero lo que planteo, es desde el principio, libros de un único ejemplar, con textos literarios incrustados, sea con imprenta o sistema similar, o escritos a manos, o con textos literarios pegados en las hojas del libro, y al mismo tiempo, cada hoja pintada por autores plásticos de hoy, con estilos y tendencias de hoy. Después ya quedaría por parte de editoriales especializadas, realizar cien copias, etc.

La Biblia de Wiedmann realizada entre 1984 y el año 2000, por el artista alemán Willy Wiedmann (1929-2013), consta de 3.333 imágenes contenidas en 19 leporellos sería un ejemplo actual de lo que planteo. ¡Ahí dejo el guante de palabras y de colores…! @mundiario