Lightyear sin Woody nunca podrá volar al infinito y más allá

Woody y Buzz Lightyear.
Woody y Buzz Lightyear.
Los Woody de este mundo, originales y cosidos a mano, han sido sustituidos por muñecos de plástico acorazados y replicados hasta el infinito.
Lightyear sin Woody nunca podrá volar al infinito y más allá

¿Cuál fue el juguete de tu infancia que a día de hoy sigues sin olvidar? Los pin y pon quizá fueran los míos, los de los años 80 y 90 porque los de ahora son mucho más modernos, y todo aquel universo que construí con su casa de dos plantas y terraza en la azotea, su granja con animales y una veleta en el tejado, un árbol con frutas de quita y pon… ¡Qué recuerdos!

Cuando el estudio de animación Pixar, propiedad de Walt Disney, estrenó Toy Story en 1995, el público se quedó prendado de esos muñecos que, cuando los seres humanos no les miraban, cobraban vida y tenían sus propias aventuras, conversaciones, sentimientos. Aunque, en realidad, como buenos y fieles muñecos, su vida giraba en torno a dar satisfacción a su niño, su humano, el que les llenaba de alegría y viceversa. Woody, Buzz Lightyear y un sinfín de muñecos secundarios roba escenas (no puedo dejar de pensar en Rex, el dinosaurio bonachón, o en Mr. Potato, donde ninguna frase suya se quedaba sin carcajada asegurada) entraron por la puerta grande en la vida de adultos y pequeños, por eso se trata de una de las sagas más longevas de Disney, una de las franquicias de cine más taquilleras y aclamada por crítica y público en cada entrega que se ha estrenado.

Pixar ha pretendido repetir el éxito con este spin-off del personaje Buzz Lightyear pero, aunque seguro rompe la taquilla de este fin de semana, la crítica ya le ha dado algún que otro varapalo por un exceso de acción y una falta de argumento, a veces carente de esa magia que contienen todas las historias anteriores de Toy Story. Y es que, Buzz, nunca ha sido el muñeco que mayor trasfondo haya tenido. Más bien ha sido un muñeco superficial, siempre ha ido a rebufo del gran Woody, la verdadera estrella del show, el alma de la fiesta y de la tragedia, el muñeco que todo niño hubiese querido tener, vaya que sí. Ya lo veíamos en Toy Story 4 en donde Buzz tenía problemas para encontrar su voz interior y se tenía que valer de sus botones con voces grabadas para lograr conocerse un poco más.

Lightyear. / © 2021 Disney/Pixar
Lightyear. / © 2021 Disney/Pixar

Buzz solo me resulta sumamente interesante en Toy Story 3 cuando, un boicot en su sistema, hace que se convierta en un guardián espacial muy español, con acento andaluz, que baila flamenco y quiere a toda costa impresionar y enamorar a la vaquera Jessie.

Buzz solo me resulta sumamente interesante en Toy Story 3, la mejor y más emotiva entrega de toda la saga sin menospreciar al resto,  cuando, un boicot en su sistema, hace que se convierta en un guardián espacial muy español, con acento andaluz, que baila flamenco y quiere a toda costa impresionar y enamorar a la vaquera Jessie.

Ahora, parece que Lightyear sea un fiel reflejo de la sociedad actual donde todo va muy rápido, las tecnologías sustituyen la candidez de unas relaciones personales sinceras y los Woody de este mundo, originales y cosidos a mano, han sido sustituidos por muñecos de plástico acorazados y replicados hasta el infinito y más allá. @opinionadas en @mundiario

Lightyear sin Woody nunca podrá volar al infinito y más allá
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