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MUNDIARIO

Isidoro Brocos, maestro de Pablo Picasso en A Coruña

Tuvo una estrecha relación docente y afectiva con Pablo Picasso —el entonces joven artista lo retrataría en 1894—. Y fue quizás el personaje que más intervino en su aprendizaje y desarrollo artístico, tras su padre don José Ruiz.

Isidoro Brocos, maestro de Pablo Picasso en A Coruña
Antigua Escuela Provincial de Bellas Artes de A Coruña –hoy Instituto Eusebio Da Guarda–, donde cursó estudios Pablo (Ruiz) Picasso.
Antigua Escuela Provincial de Bellas Artes de A Coruña –hoy Instituto Eusebio Da Guarda–, donde cursó estudios Pablo (Ruiz) Picasso.

Matías Membiela-Pollán

Profesor de economía.

Hace unas semanas, y muy a pesar del contexto actual de pandemia, viajé a Málaga. Allí tuve la suerte de conocer la plaza de la Merced, donde se ubica la casa donde nació Pablo (Ruiz) Picasso, y sobre todo el Museo Picasso que alberga esta ciudad —natal— del famoso artista.

El MPM, inaugurado en el año 2003, se sitúa en un entorno realmente agradable, pues tiene sede en el Palacio de los Condes de Buenavista sito en el casco histórico de la ciudad. En la actualidad es el museo más visitado de Andalucía, con 703.807 visitas en 2019.

La institución alberga una retrospectiva reducida si lo comparamos con el Museo Picasso de Barcelona. Sin embargo, está bien dispuesto y se llega a agradecer la "rápida" visualización de diversas piezas pictóricas y escultóricas que abarcan varias etapas del autor. En este sentido me llamó la atención una obra del año 1973, que debió realizar poco tiempo antes de fallecer y que presentaba unos trazos en los que en cierto modo se intuían sus 92 años.

Pero lo que más me llamó la atención, propiciado por mi percepción selectiva, fueron los primeros estudios académicos del pintor, y otros cuadritos como al Retrato de Lola (su hermana) y las Lavanderas (que pudo retratar en Monelos, el ante campón de Riazor - San Roque, Santa Margarita, San Pedro, o con mayor probabilidad en el Lavadero público del Orzán coruñés). Y es que el conjunto que acabo de citar obedece a la etapa en la que Pablo Ruiz Picasso vivió junto a sus padres y sus dos hermanas en A Coruña (1891-1895).

Fijando la mirada en esos cuadros, me sobrevinieron dos impresiones. La primera el sentimiento de apego a Galicia. A través de la contemplación, visualicé al Picasso niño trazando esos dibujos y pinceladas a unos cientos de metros de donde escribo este texto. La segunda impresión se produjo al rememorar una charla de mi progenitor con el conocido periodista Antonio D. Olano, amigo de Picasso, a quien visitaba en Mougins (Francia), solo, o acompañado por destacados personajes como Juan Pardo, Rafael Alberti o Luis Miguel Dominguín. En aquella conversación ambos lamentaban la ausencia de un verdadero Museo Picasso de A Coruña, con obra original y no solo reproducciones del autor. Aludía Olano a la dejación que en este punto habían manifestado las sucesivos consistorios coruñeses, tanto durante el Régimen, como en democracia.

El lamento es sin duda justificado, pues Pablo Picasso, considerado uno de los grandes pintores de todos los tiempos, rompedor y decisivo en el devenir del arte, vivió cuatro años en Coruña, entre los 10 y los 14 años; una edad que es considerada vital a efectos del aprendizaje, la interiorización y el procesamiento de ideas, y en general de la socialización y la educación de una persona.

Estos años que transcurrieron entre 1891 y 1895 fueron determinantes en el proceso de formación artística de Picasso. Pablo cursó estudios en la Escuela Provincial de Bellas Artes (actual Instituto Eusebio da Guarda) donde impartía docencia su padre D. José Ruiz, concretamente en la Cátedra de Dibujo y Figura. En este tiempo, Picasso, mientras recibe clases de los profesores, realiza dibujos académicos y también dibujos libres con motivos tan diversos como escenas familiares, jarrones con flores, los toros, retratos de paisanos, lavanderas, perros y palomas, paisajes urbanos, la Torre de Hércules, escenas populares... Todo ello y en gran medida se conserva dentro del catálogo del Museo Picasso de Barcelona.

En este proceso de formación del niño-chico Pablo Ruiz Picasso en Coruña, cabe reseñar que algunos personajes han tenido una relación didáctica y vital con Pablo Picasso, entre ellos: Isidoro Brocos, Ramón Pérez Costales, Román Navarro, Amorós y su propio padre don José Ruiz.

Centrándonos en la figura de Isidoro Brocos, es considerado el maestro de Picasso en A Coruña.

Isidoro (1841-1914), pintor y escultor compostelano, era uno de los personajes más dotados de la Escuela y el que por su ideología que era pareja a la de Ramón Pérez Costales, don José Ruiz, Rosalía de Castro, Alenza, Goya y el costumbrismo del Siglo de Oro tan denotado en aquel tiempo, y el del XIX, tan a la moda, pudo y de hecho incidió de una manera determinante en la obra de Pablo.

Si el lector avezado vuelve a la lectura de las líneas anteriores encontrará que los autores citados tienen su proximidad al pueblo, al común y al humanismo. En Picasso hay mucho más de estos personajes que de otros profesores tales como Román Navarro y sus caballeros que trataron de ser notarios de los hidalgos y propietarios de aquel tiempo.

Isidoro Brocos tuvo una estrecha relación docente y afectiva con Pablo Picasso —el entonces joven artista lo retrataría en 1894—. Y siguiendo lo aportado por estudiosos como Fábregas, González Catoyra, Richardson, Membiela o Barro, fue quizás el personaje que más intervino en su aprendizaje y desarrollo artístico, tras su padre don José Ruiz. Parece ser que este aserto se lo transmitió el propio Pablo Picasso al premio nóbel de Literatura Camilo José Cela, para quien ilustró su obra Gavilla de fábulas sin amor (1963).

Brocos había realizado una estancia junto a su hermano Modesto en París y Roma, y estaba al tanto de las corrientes artísticas del momento. Asimismo y desde 1878 era un asiduo colaborador de La Ilustración Gallega y Asturiana. La influencia de Isidoro en Picasso se advierte tal y como señala el profesor David Chao (2008) en los referentes temáticos y compositivos, el costumbrismo anecdótico, en las caracterizaciones de tipos populares, la plasmación de marginados sociales... motivos que aparecen en obras del Picasso coruñés, como: Mujer con mantilla (1894), La niña de los pies descalzos (1895) y Hombre con Boina (1895).

En este sentido, Anna Fábregas, en el libro Picasso. Paisajes, 1890-1912 (2005, p. 45), apunta a lo expresado por Pierre Cabenne, quien subraya la similitud de trazo, observación y temática entre estos dibujos y un álbum de Isidoro Brocos conservado en el Museu Picasso de Barcelona, "hasta el punto de que casi se confunden".

En lo formal, Isidoro, que llegará a secretario de la Escuela de Bellas Artes de Coruña, fue profesor titular de Modelado y Vaciado de Adorno, asignatura para la que fue propuesto en el año 1880 según consta en el Libro de Actas de la Academia. En 1891, cuando llegan los Picasso a Coruña, y en 1895, cuando salen hacia Barcelona, aparece dando clase en "Dibujo de Antiguo" y en "Modelado y vaciado de adorno y de figura".

Sirva esta incursión que hemos hecho en el personaje de Isidoro Brocos para señalar un relevante aspecto dentro el haz de influencias que en la ciudad de A Coruña y a finales del siglo XIX determinaron la formación y el devenir vital de Pablo Picasso. @mundiario