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Hagadá Rothschild: un canto de sufrimiento y esperanza

El concepto hagadá, concretamente la Hagadá de Pésaj, es una serie de textos, estructurado en un libro que los judíos narran y rezan en la Pascua, recordando la salida de Egipto.

Hagadá Rothschild: un canto de sufrimiento y esperanza
Hagadá Rothschild. / RR SS
Hagadá Rothschild. / RR SS

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

Licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’ y escribe en MUNDIARIO.

La Hagadá Rothschild con el texto de Eliezer Sussma y la iluminación o miniaturas o pinturas las realizó Charlotte de Rothschild, en 1842. Consta de un libro-texto miniado o ilustrado o iluminado de cien páginas. Actualmente esta obra se conserva en Zurich.

Contiene diez ilustraciones de texto de cuerpo entero y ocho más pequeños. Hasta dónde se conoce es el primer libro ilustrado por una mujer en la tradición hebrea de todos los tiempos.

- La Hagadá, se recuerda y se celebra, en la Pascua judía, recuerdo-conmemoración de cuándo los judíos eran esclavos en Egipto. Por lo cual, es un texto literario-religioso, vivo, es decir, al estilo del Ramayana y Mahabharata, que sus comunidades continúan celebrándolo, recordándolo, viviéndolo.

La salida de Egipto, es la salida de la esclavitud. Es la liberación, en multitud de sentidos y contenidos.

Este texto y esta fiesta y esta conmemoración, puede hoy, también servir a toda la humanidad, es decir, el “concepto de viaje”, y el “concepto de liberación de la esclavitud”. Acaso la humanidad y Humanidad entera, no está en un constante viaje-exilio-éxodo, y al mismo tiempo, en una constante liberación-progreso-humanización.

- A mi modo de ver, como casi toda fiesta religiosa, es religiosa y es espiritual y es literaria y tiene un sentido filosófico, pero también penitencial. Es recordar lo que hemos sido, lo que el Ser Supremo te ha liberado, pero hay un componente penitencial-sacrificial. O dicho de otra manera, “el ser humano tiene que realizar una ascesis-penitencia-sacrificio”, para encontrarse con su verdadero ser, y encontrarse con el Verdadero Ser o el Dios monoteísta del judaísmo.

No olvidemos, que si descartamos Akenatón, el judaísmo, es la primera religión-religación que se plantea el Dios Único. Concepto e idea y representación mental, que tanta importancia ha tenido en Occidente, y por consecuencia en el mundo. No olvidar que el judaísmo es mucho anterior, al mazdeísmo o zoroastrismo.

- Yo no soy judío, pero intento, escribir-pensar-razonar-argumentar-mostrar este artículo, como todos los que he intentado pergeñar, con una mentalidad, no solo desde la racionalidad, sino desde la afectividad. Intento aprender-aprehender de todos los pueblos-culturas-sociedades-ideologías del mundo.

Por consecuencia del pueblo judío, especialmente de este texto-celebración, denominada Hagadá, que nos enseñe, que el ser humano está y es en el viaje-transeúnte y desde el viaje-movimiento-cambio en este mundo. El pueblo judío, en sus tres mil años de historia, nos muestra y nos enseña, que constantemente está de viaje, como individuos, como colectivos, como pueblos… Siempre adaptándose, a nuevas realidades sociales-culturales, pero siempre, al mismo tiempo, no olvidar, lo que es su esencia, su monoteísmo, que durante siglos, quizás fueron los únicos que defendieron con claridad-vigor esta idea-concepto en todo el Mediterráneo…

- La hagadá al narrar esencialmente el Éxodo, mezclado y combinado con narraciones diferentes, no es solo un texto de identificación y de identidad nacional, o de pueblo o de colectivos a lo largo de siglos, sino que además, es un símbolo-metáfora, que hoy nos puede servir para toda la humanidad, sea cual sea la ideología-cultura-sociedad-religión-tiempo.

Al fin de cuentas, la hagadá es una narración, de alegría, por la liberación, y de dolor, por la esclavitud. Es una forma literaria-religiosa-filosófica, de contarnos, de darnos cuenta, que el individuo o la familia está de viaje, pero también la humanidad en la historia o la historia de la humanidad. No nos ha acontecido un viaje-éxodo, sino que de alguna manera, el ser humano es éxodo, sea éxodo interior, aunque no se mueva de tu lugar de nacimiento, sea éxodo exterior, si tiene que ir de un continente a otro, de un país a otro, como constantemente el pueblo judío ha ido, ha tenido que ir e irse, de mover y de moverse, por las circunstancias de la historia, quizás, por no ser entendido por otras sociedades-pueblos-ideologías-culturas.

- La hagadá, como todo texto vivo, ha ido incorporando nuevos elementos textuales, pero también de imágenes. Diferentes reinterpretaciones desde hace veinticinco siglos, como ésta denominada de los Rothschild.

Entre muchos significados de este libro, desde esta interpretación, es la constante necesidad de adaptación que el pueblo judío ha tenido durante siglos y milenios, y al mismo tiempo, de identidad, es decir, no perder su esencia.

Por lo cual, es un símbolo para la humanidad, porque esto es lo que hace todo ser humano, está en constante dinamismo-movimiento-cambio, y al mismo tiempo, intenta dejar, no perder, un núcleo de identidad privada o personal, pero también social y comunitaria.

Si estas palabras sirviesen para ayudar a un mayor entendimiento entre sociedades-culturas-religiones-ideologías-filosofía-cosmovisiones, si sirviese un poco para esto, el transcriptor de estas frases, se sentiría dichoso… @mundiario