Ha muerto María Jiménez, una cantante colosal
El corazón de Sevilla se ha detenido en su latir este jueves con la triste noticia del fallecimiento de la icónica cantante sevillana María Jiménez. Una figura que construyó una carrera colosal desde mediados de los años setenta, marcando una huella imborrable en la música, el cine y la televisión. Con un talento indiscutible y un aplomo innegociable, María Jiménez se ganó el corazón de millones de admiradores en todo el mundo.
Este jueves 7 de septiembre, en su amado barrio de Triana, María Jiménez se despidió del mundo a la edad de 73 años. Sus restos mortales descansan ahora en el Ayuntamiento de Sevilla, donde se ha habilitado una capilla ardiente en su honor en el Salón Apeadero. Alejandro, su hijo, expresó visiblemente conmovido: "Que todo el mundo levante su copa esta noche, brinde por ella y escuche su música, es lo que yo voy a hacer".
Con casi cinco décadas de carrera musical, María Jiménez deja un legado impresionante, que incluye una veintena de álbumes, así como papeles destacados en películas como "Perdóname amor," "Yo, puta" y "Los managers," y series de televisión como "Hostal Royal Manzanares" y "Amar en tiempos revueltos."
La sevillana fue merecedora de numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, incluyendo la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes otorgada por el Ministerio de Cultura en 2022, la Medalla de la Ciudad de Sevilla, la Insignia de Oro de Chiclana, el Premio Andalucía Excelente y la distinción en los Premios Radiolé.
"Yo voy a hablar de ella siempre en presente", dice su hijo
Su hijo Alejandro compartió con emoción: "No esperábamos que nos fuese a pasar así de deprisa. Ha aguantado hasta el último momento sin ir a los médicos. Es muy fuerte. Yo voy a hablar de ella siempre en presente, para mí no se habrá ido nunca."
Desde que se supo que la capilla ardiente se abriría en el Ayuntamiento de Sevilla, numerosos sevillanos se acercaron para dar su último adiós a la artista. Los restos de María Jiménez descansan en el Salón Apeadero, cubiertos por un mantón de manila que perteneció a su madre, un símbolo de la conexión profunda con sus raíces.
Una enorme fotografía de la artista preside la capilla ardiente, rodeada por el típico incienso de la Semana Santa de Sevilla y las plumas de pavo real que utilizó en su disco "Donde más duele," un homenaje a Joaquín Sabina con versiones de sus canciones.
Se acabó. / YouTube
Mucho más que una intérprete con talento
María Jiménez fue mucho más que una intérprete talentosa. Dominadora del escenario, impetuosa y visceral, construyó su carrera desde la pasión y la autenticidad. Su música resonó en los corazones de innumerables personas y se convirtió en un símbolo del feminismo con canciones como "Se acabó," que se ha convertido en un lema de las luchas feministas.
La vida de María Jiménez no estuvo exenta de desafíos, como su denuncia de malos tratos tras su separación de Pepe Sancho, con quien estuvo casada dos veces. Nacida en una familia con recursos económicos limitados en el barrio de Triana, María enfrentó adversidades desde temprana edad, trabajando como sirvienta y encontrando en la radio su fuente de conocimiento musical.
Su resiliencia y talento llamaron la atención de Gonzalo García Pelayo, quien la invitó a grabar un disco en su sello Gong. Su voz única y su pasión por el flamenco dejaron una marca imborrable en la música española. Su resurgimiento en los años 2000 fue espectacular, colaborando con artistas como El Lichis y lanzando el aclamado álbum "Donde más duele."
María Jiménez deja un vacío en la música y la cultura española que será difícil de llenar. Su legado perdurará en sus canciones, sus interpretaciones salvajes y su aplomo innegociable, recordando que el arte puede ser una fuerza poderosa para expresar las emociones. @mundiario