Globalización: el fenómeno que reinventó a Disney

Cambios en las princesas Disney / Mundiario
Evolución de las princesas Disney / Mundiario
The Walt Disney Company tuvo que adaptarse a los ideales de las nuevas generaciones, representando distintas culturas y minorías. 
Globalización: el fenómeno que reinventó a Disney

¿Quién no conoce Disney? La compañía ha estado presente en la infancia de la mayoría de las personas desde 1938 con el estreno de Blancanieves y los Siete Enanos (primera película creada con technicolor). El éxito ha sido tal, que la revista Fortune (especializada en negocios y finanzas) la ha catalogado como una de las empresas más admiradas a nivel mundial, y además la número uno en entretenimiento, incluso por encima de Netflix.

La globalización se ha convertido en algo vital para Disney, pues interactuar con diversas culturas le permite innovar en sus historias, y añadir diferentes capas de personalidad a sus personajes a raíz del contexto en el que se desarrollan. En 2017 estrenaron Coco, que dio pauta al interés internacional en la cultura mexicana, siendo la vigésima película más taquillera de Disney, y ganando el Oscar a ‘mejor película animada’.

Nada fue cuestión de suerte, desde el inicio Walt Disney creyó firmemente en sus ideas, llegando al borde de la quiebra durante la realización de Blancanieves, solicitando un préstamo al banco para poder concluirla, conocido en los medios como ‘La locura de Disney’. Pronto se convirtió en uno de los empresarios más reconocidos, pues el filme recaudó $184 millones de dólares a nivel mundial, cifra que con la inflación actual se acerca a los 1000 millones de dólares.

¿Cómo influyó el contexto social en el éxito de Disney?

La película no sólo triunfó debido a la calidad de la animación y la banda sonora, sino porque el cuento de hadas es un producto de la época en la cuál se hace. Blancanieves fue desarrollada a finales de la década de 1930, donde el contexto femenino era ser una mujer dulce, trabajadora, elegante y complaciente; ideas reforzadas y difundidas a través de revistas, como señaló la escritora Elvia Montes de Oca en el año 2003.

Así, los cuentos de princesas tomaron una estructura base, donde la protagonista es una mujer bella, pobre o limitada por su familia, cuyo sueño es ser libre y conocer a un hombre ideal (que casi siempre resulta ser un príncipe). En relación, la popular película Shrek 2 (2004) producida por DreamWorks hace burla de esto, cuando el Hada Madrina lee cuentos de princesas y en todos la chica encuentra a un apuesto príncipe y viven “felices para siempre”.  

El sesgo del rol femenino era tal, que tras el lanzamiento de Blancanieves, se dió a conocer que Disney envió una carta a Mary Ford, quién había expresado su interés por trabajar en la ‘compañía del ratón’, a lo que la empresa respondió que “las mujeres no hacen ningún trabajo creativo en relación al proceso de creación de dibujos emitidos en pantalla”, recalcando además, que ese trabajo era (casi) exclusivo para jóvenes hombres blancos.

El cambio generacional y la globalización en las películas de princesas​

Tuvieron que pasar cerca de 75 años para que el estudio estrenara una película animada por una mujer, Frozen (2013). La historia aún contiene elementos como la realeza y la magia, pero se aleja de la romantización del amor, enfocándose ahora en el afecto fraternal, visto en Lilo & Stitch 11 años atrás. Elsa (protagonista de la cinta) pronto se convirtió en la favorita de muchas, y la película obtuvo 90% de aprobación por parte de la crítica.

 

No sólo es llamativa visualmente, sino que muestra a un dúo de hermanas que son fuertes, intrépidas, inteligentes y sobre todo, independientes; estos aspectos son con los que la mujer actual se identifica y busca transmitir a las nuevas generaciones. En palabras de María Tatar, profesora de folclore y mitología, Frozen se convirtió en un himno de unión y solidaridad entre mujeres.

El común denominador de la globalización, es el folclore, creando vínculos entre distintas culturas. Así como Disney, hay otras empresas que buscan abordar temas con limitaciones geográficas, que ofrecen grandes e inspiradoras historias, como lo fueron Mulan (1998) y Valiente (2012), con protagonistas que pueden formar parte de los grupos de referencia actuales, y transmiten nociones de las culturas que representan. 

Es por esto que Disney se ha vuelto implicado en la inclusión y globalización, lo que seguramente no va a cambiar de ahora en adelante, pues el éxito de películas como Encanto (2021) y Turning Red (2022) son muestra de que van por el camino correcto. @mundiario

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