Los Figueroa: del Mar del Sur a la independencia de EE UU

Mapa antiguo de América. / RR SS.
De las brumas medievales de Galicia a los océanos del Imperio, del mando de los Tercios embarcados a la defensa del Pacífico y la independencia de Estados Unidos, la estirpe de los Figueroa tejió una red de poder militar, político y cultural que atraviesa siglos y continentes.

Cuenta una leyenda que en el año 791, un tal Suero de tierras asturgalaicas, se enfrentó a los musulmanes, mientras los reyes cristianos  ofrecían como tributo de las cien doncellas vírgenes, para parar el avance. Les hizo frente y liberó a varias cautivas. Fue en un campo de higueras o figueiras, lugar que daría el apodo a sus sucesores, que desde el 913 con Odario, se tildaron como Señores de Figueroa. 

Origen ancestral de la Casa, con cinco hojas de higuera.Su impetu les valió para combatir en la guerras religiosas de la península. Unos quedarían en Galicia. Otros descendientes de Suero o Suarez de Figueroa, bajaría a tomar tierra conquistada, en Andalucía y Extremadura. Formaron una de las familias más importantes del Sur, la Casa de Feria, a la altura de algunas como Medinasidonia.

Los Figueroa formarían figura en las armas y la mar, como Lope de Figueroa, el gran marino de los  tercios, el betanceiro Baltasar Pardo de Figueroa, almirante de la flota del Pacífico, o el cambadés Benito Pardo de Figueroa que ayudó a la independencia de EE UU y sirvió como diplomático en Prusia o Rusia.

Lope de Figueroa (1541-1585), Cabecilla de los tercios del mar

Nacido en Monzón, Aragón. Tomó el nombre, por su madre Leonor de Figueroa, bisnieta de Lorenzo de Suarez de Figueroa,  I Conde de Feria. Rama galaica que se asentará en Extremadura.

A pesar del tiempo en secano parece que no olvidaron el agua, pues Lope se hará a las olas.

Lo acompañan nombres y nombramientos. Maestre de Campo de los Tercios de Infantería, Maestre de Campo General de Portugal, General de la Islas Terceiras, Capitán General de las Costa del Reino de Granada…. Sin duda  el más destacable  será el Mariscal de Campo del Tercio de la Armada del Mar Océana. Era el líder de los tercios del mar, para desembarcar, atacar y tomar otros navíos.

Su historia comienza fuerte pues con apenas 20 años marcha a navegar en el Mediterráneo. Con destino a Piamonte (Italia) y Trípoli (Libia). En 1560 es hecho prisionero, al intentar tomar las islas de los Gelvez (Túnez). Pasó cuatro años preso por los otomanos, hasta que logró escapar en una balsa a remo. El riesgo y la aventura tumbaba a la puerta de su existencia, tan solo un año más tarde comenzaría una carrera imparable.

Apoyó a Álvaro de Bazán en el Socorro de Malta (1565), al Duque de Alba en la Batalla de Jemmingen (1568), a Juan de Austria en la Batalla de Lepanto (1571), y a Alejandro Farnesio en el Sitio de Maastricht (1579). Todas estas participaciones  lo pusieron a la par de los mayores personajes del momento, con una gran diferencia, Lope no fue  solo a una, corrió todos estos históricos enfrentamientos.

Un documento sobre la Guerra de Flandes, de Pedro Alonso Pimentel nos habla de Figueroa. El texto permanecía y pertenecía al Vigués, Pazo de San Tomés o de la Pastora, otrora torre de Pedro Madruga. El autor cita al personaje con los siguiente términos: “el grito de don lope ha rresonado/ mucho más que sonó la artillería”, “Don Lope de Figueroa le rompe con cuatrocientos soldados a trece mil que traía Ludubico”, “supera a sus compañeros”, “Sabe dominar la flaqueza humana”..., Lo resalta como si fuera un superhéroe.

Estos y otros hechos lo elevan en la literatura del siglo de oro. Hasta el propio Cervantes sirvió a su órdenes.  Se convertirá en personaje. Con Lope de Vega en el Asalto de Mastrique. Con Calderón de la Barca en el El alcalde de Zalamea, El tuzaní de La Alpujarra, Amar después de la muerte… Presente en una decena de obras de otros autores.

Méritos y medallas no le faltan por su arte en las cruzadas desde mar o tierra. Lo presentan como un capitán que no abandona a sus marineros. 

Arquetipo de audaz y valeroso. Con un trato a igual, de ganarse su sitio, nadie es más que nadie, siendo el primero en saltar. Esta personalidad firme y decidida lo hará vencer en numerosas ocasiones. Quinientos años después su figura y espíritu sigue vivo entre los marines.

Baltasar Pardo de Figueroa (1619-1675), timón de la flota del Pacífico

Galicia y el mar, se repetiría en este Betanceiro. Llegó a general de los Mares del Sur, que era ser señor de la flota del Océano Pacífico, el Lago Español o Mar de Balboa, un infinito azul que cubre ⅓ del Planeta Tierra.

Su padre era Ares Pardo de Figueroa, Señor de la Torre de Figueroa en Abegondo.  Familia directa de los Pardo de Cela de Betanzos. Igualmente de los Sarmiento de Salvaterra, y los Caamaño de Villagarcía.

Baltasar, se formó en sus años mozos con la flota de Galicia, concretamente en la Escuadra de Vizcaya, con sede en A Coruña, estuvo a las órdenes de Lope de Hoces, un distinguido almirante con el que adquirió experiencia. En 1639 cruzaría el Atlántico para ir al Perú, con el recién nombrado virrey Pedro de Toledo, que en 1642 lo nombró Gobernador de Tucumán. 

Tucumán comprendía buena parte del noroeste de la actual Argentina. Los Figueroa parecerían estar unidos a ella, pues había ostentado su gobernación en 1574, Gonzalo Abreu y Figueroa. Cuenta Vicente Sierra en Historia de la Argentina, que Baltasar salvó a Buenos Aires en enero de 1643. 

Enfrentándose  a la invasión de los portugueses de Brasil. Conflicto constante que delimitará a finales del XVIII, Varela Ulloa. Argentina, el país albiceleste está atado a lo gallego…

Pasaría al Callao con varios cargos ese mismo 1643 hasta 1661. Durante este período estuvo al mando la Armada del Mar del Sur. Creada en 1578, funcionó exactamente doscientos años hasta 1778.  

El propósito era la protección de las costas desde Tierra Firme a la Tierra del Fuego. Todo el litoral del Virreinato del Perú, exceptuando Colombia y Venezuela. Estaba en juego mucho pues de allí salía la Plata de Potosí o el oro. Los Galeones de Manila arribaban a su vuelta al Callao o se acompañaban hasta Acapulco. Además de mirar por las mercancías  y productos que iban hasta Panamá, portadas por tierra a Portobelo.

Una parte de los barcos fueron realizados en los astilleros de Guayaquil, calafateados con estopa de coco.  A este escuadrón pertenecieron buques como el Espíritu Santo (1644), Santiago (1644/1659), San Francisco Solano (1645/1659), Jesús María(1654), Ntra. Sra. de Guadalupe (1659/1696), San José (1659/1685) o Ntra. Sra. del Prado…

Llevaba tiempo retirado cuando su muerte se produjo en 1675,  por el filo de una espada, que atravesó a este lobo de mar como una mordedura de tiburón.

Le heredaron sus hijos, José, Baltasar y Bernardo Pardo de Figueroa y Sotomayor, nacidos en en La Plata, hoy Sucre (Bolivia), que por línea materna venían del Capitán General de Nicaragua Rodrigo de Contreras o el protoeconomista Juan de Mantienzo.

Sus nietos nacidos en Lima se convertirían en  relevantes figuras de la cultura. Es el caso José Agustín Pardo de Figueroa, se convertiría en Corregidor de Cuzco en 1742 al ser nombrado por otro gallego el Virrey Caamaño. José era un bibliofilio que a u muerte acomuló en su Hacienda La Glorieta en la provincia de Quispicanchi, más de 10.000 libros, algo inaudito para entonces. Era diestro para las letras. Doctor del Universidad de San Marcos y Colegial de San Martín. Su hermano Pedro Pardo de Figueroa y Luján, sería el primer Arzobispo de Guatemala. Promotor del Santuario del Cristo uno de los principales lugares de peregrinación de América Central.

Como comprobamos los descendientes serían Marqueses de Figueroa, Marqueses de Atalaya, Condes de Maceda…

Benito Pardo de Figueroa y Valladares (1755-1812), un gallego en la independencia de Estados Unidos

De los Figueroa del Pazo de Fefiñans en Cambados brotó un personaje interesante, viajero, abierto y preparado. 

Benito fue a la expedición de Argel  de 1775 como otros marinos gallegos, allí pillaron callo a pesar de un ser un fracaso. Su papel sería decisivo en la Independencia de los Estados Unidos de América, por su cercanía a  Bernardo de Gálvez, Gobernador de la Luisiana. Era tal la conexión de ambos que viviendo en Nueva Orleans,  se casa con su hijastra María Adelaida D´Estrehan y Saint-Maxent. A Gálvez lo acompaña en la Campaña de las Floridas y la Batalla de Peñascola 1783. La intervención hizo posible la emancipación de América.

Benito llegó a ser un apreciado asesor para Manuel Godoy. Ascendido a Mariscal de Campo en 1795 y en 1798 Capitán General de la Costa de Granada, cargo similar al que curiosamente su lejano pariente Lope de Figueroa. En 1805 lo nombran embajador ante en la Corte de Federico III en Berlín, entonces Prusia y en 1807 ante el Zar Alejandro en San Petersburgo, Rusia.

Con la invasión de Napoleón a España, siguió sirviendo al reino, esta vez con José Bonaparte como Rey. Lo cual le llevó a ser expulsado de Rusia cuando los franceses invadieron también aquel país. Falleció en Riga, donde aún reposan sus restos. Benito tuvo una vida movida en la que fue protagonista directo de dos levantamientos liberales que nos llevaron a la Edad Contemporánea, un período probablemente ahora concluido.

En los sótanos o bodega su Palacio cambadés, se embotellaba la primera de Albariño de Fefiñanes en 1928, cambiando el mundo del vino blanco gallego.

En cuanto a los Pardos de Figueroa se cruzaron con los Sarmientos los Mariño de Lobera, y los Quiroga, a la vez que entremezclados con dinastías de mar de Ferrol como los Liaño y los Vierna.

Su impacto no queda aquí. Los Figueroas también dejaron huevos en Nueva España (México) y el Perú. El propio Inca Garcilaso de la Vega,  nació como Gómez Suárez de Figueroa, primer mestizo cultural de América o “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”. Un hispanoinca, que escribió  la Historia General del Perú (1617)  y La Florida Inca (1605), descendiente de los Figueroa y del emperador Túpac Yupanqui. Un Suárez de Figueroa era Juan Ponce de León, primer gobernador de Puerto Rico y descubridor de La Florida.

Otro por ejemplo es Pedro de Castro y Figueroa, Duque de la Conquista, Virrey de Nueva España, pertenecía a esta familia, coruñés de San Xulián de Cela (Cambre).

A García Sarmiento Sotomayor, Conde de Salvatierra, también gallego y Virrey, lo acompañó Luis de Guzman y Figueroa que sería Gobernador de Nuevo México 1647 a 1649. Gobernador de la Alta California sería el General José Figueroa, de 1833/35, su nombre quedó en Los Ángeles como Figueroa Street.  

Y los Mosquera Figueroa, de Colombia, fueron Regentes de España, Alcaldes de Caracas, Presidentes de la Gran Colombia, Arzobispos de Bogotá, a uno de ellos el propio libertador Bolívar lo llamaba el “Primer Ciudadano de América”. Costa Rica propuso para su Memoria del Mundo de la Unesco de archivos a salvaguardar, el álbum de Figueroa, una colección histórica y artística de José María Figueroa, coetáneo del presidente Yglesias Castro descendiente de los Iglesias Sotomayor.

En el XIX, ya alejados de Galicia unos Figueroa de la extremeña Llerena, daban el salto a ostentar el bastón nacional. Quizás resurgió esa herencia genética galaica como la de Canalejas, Dato, Calvo-Sotelo… Hablamos del Conde de Romanones, Álvaro de Figueroa, tres veces primer ministro, presidente del Congreso, del Senado y alcalde de Madrid.

Árbol de abundancia, siguió dando ficus esa Figueira. Nacieron y crecieron debajo de ella, Rómulo y Remo. La usaron para taparse tras su expulsión del Paraíso, Adán y Eva. Para Platón la fruta de los filósofos, Figueroa. @mundiario