Ferrer-Dalmau, la noble tarea de enseñar la historia con pinceles

Augusto Ferrer-Dalmau. / @jeosmphoto
Augusto Ferrer-Dalmau. / @jeosmphoto
"Los alumnos tendrán que terminar el año dominando todas las modalidades. No será nada fácil, se exigirá una dedicación absoluta", explica el artista en esta entrevista.
Ferrer-Dalmau, la noble tarea de enseñar la historia con pinceles

Augusto Ferrer-Dalmau (Barcelona, 1964) se ha consolidado como una de las referencias mundiales de la pintura histórico-militar. Y en España, se ha erigido como el artista más importante en este género. En tres lustros de carrera, ha creado lienzos de tal importancia y difusión que se han convertido en las iconografías clásicas de distintos episodios históricos.

Esta última década ha tenido que rechazar algún encargo con gran pesar porque de haberlos aceptado “le hubiera hecho falta vivir 30 vidas para poder pintarlos”. Y es que lamentablemente, su labor tan apreciada en el mundo de la difusión histórica, ha sido un proyecto solitario e independiente con visos de terminar cuando él falte. Su gran logro, que fue el conseguir  revitalizar una tradición pictórica olvidada, y partiendo del academicismo, ofrecer una mirada moderna sobre la Historia de España. Este hecho le dio la categoría de ser creador de corriente artística, pero el gran problema es que no tenía perspectivas de continuidad.

En esta tesitura, desde distintos ámbitos, surgió la idea de crear la Fundación Arte e Historia Ferrer Dalmau. Un proyecto que nace con una eminente vocación cultural y cuyo fin principal será promover la divulgación y puesta en valor de los recursos históricos, artísticos y culturales de todos los territorios de España. Y nadie mejor para hablar de ello que el propio pintor.

MUNDIARIO ha seguido desde hace una década su trayectoria paso a paso. Por ello, el autor ha querido darle una extensa entrevista en la que desgrana los pormenores de la Fundación.

— Felicidades Maestro. Ha sido un placer y un honor haber seguido su carrera en primera fila.

— Gracias a vosotros por haber informado con tanto rigor sobre lo que ha sido mi trayectoria en estos años.

— Por fin, parece que habrá continuidad en su labor.

— Si, ya está erigida la Fundación Arte e Historia Ferrer Dalmau y estamos terminando de desarrollar el máster de Pintura Histórica con la Universidad Nebrija con la intención de crear una escuela. Una escuela de artistas dedicados específicamente a esta temática para que puedan participar en futuros proyectos. Para ello pasarán por un aprendizaje o adaptación que se hará a través del Máster. Tenemos ya en marcha la primera edición para el curso 2022-2023. 

— ¿Dónde se ubicará esta escuela?

— En Madrid. Está previsto comenzar las clases a primeros de año. Nos encontramos en pleno proceso de definición de las asignaturas, selección del profesorado y el espacio donde impartir las clases.

— ¿Os habéis inspirado en algún proyecto similar?

— En España no existe nada parecido. El espejo de Rusia, en concreto el taller Grekok en Moscu, ha sido fundamental en este proyecto. Allí nació la inspiración. Hace tres años visité con Pérez Reverte el legendario taller,  toda una “catedral de la pintura histórica" y fue él quien me animó a que intentara hacer algo parecido en España. Ha sido el modelo para que visualicemos y conozcamos el método de trabajo y el tipo de maestros con los que trabajan y que en cierta manera nos gustaría emular. Una de las actividades que plantearemos será la visita de alumnos españoles a Moscú e incluso que los artistas rusos puedan visitarnos y dar conferencias en España.

— ¿Se exigirá la Licenciatura en Bellas Artes para acceder?

— En absoluto. De hecho yo soy el menos indicado para pedirlo por mi formación autodidacta (sonríe) … Es un master para artistas que tengan un cierto nivel o facilidad con la pintura. Incluso no habrá edad determinada. Por supuesto que los licenciados tendrán parte del camino hecho. Todos los alumnos tendrán que terminar el año dominando todas las modalidades, lo que supondrá muchas horas de pintura y dibujo. No será nada fácil, se exigirá una dedicación absoluta, también iremos exponiendo los trabajos de los artistas para que el público pueda ver su evolución.

— Sabemos que en su proceso creativo, la investigación es una de sus premisas básicas. ¿Cómo solventará este problema con el alumnado?

— La asociación de Escritores para la Historia que preside Antonio Henares, forma parte del patronato de la Fundación. Contamos con ellos para que den conferencias a los alumnos porque el proceso de investigación para una novela histórica, en cierto modo, es el mismo que puede tener un cuadro. Su experiencia será de gran ayuda a los alumnos.

— Un curso de posgrado hoy en día no está al alcance de cualquiera.

— Sinceramente, no conozco el coste del Master, ni del profesorado ni el material, ni las instalaciones, esto lo gestiona la Universidad de Nebrija, pero sé que habrá becas patrocinadas para ayudar a los alumnos y costear el año de aprendizaje. Estamos en conversaciones con empresas y entidades que quieran apadrinar a alumnos. En otoño saldrán todos los requisitos y detalles del máster para que se puedan apuntar y pasar la selección. Este año el grupo no creo que exceda de 15 alumnos, está por concretar, pero queremos que los alumnos tengan todas las atenciones.

Ferrer-Dalmau durante la creación de un cuadro.

Ferrer-Dalmau durante la creación de un cuadro.

— ¿Qué diferenciará este Máster de otro tipo de enseñanzas pictóricas?

— Al margen de la especificidad en el conocimiento de la pintura histórica, quiero que los alumnos puedan hacer dibujos y apuntes al natural para que luego los puedan desarrollar en el taller, y para ello irán a eventos de índole militar y social. Incluso los más avanzados podrán participar en proyectos de gran envergadura en equipo, es decir, donde cada uno tenga asignado una tarea en el lienzo, un cuadro coral como si se tratara de una orquesta o los talleres de los pintores del barroco cuando afrontaban grandes encargos de los conventos españoles e hispanoamericanos.

Al final del curso se expondrán y publicarán los trabajos de los alumnos; los más avanzados podrán seguir en la Fundación pintando historia en un taller específico para ello.

— ¿Puede avanzarnos algo al respecto de las enseñanzas que se impartirán?

— Habrá muchas asignaturas importantes, como el estudio y pintura del caballo, paisaje, figuración, escenografía, bagaje e impedimenta, etc.  Aparte del Máster, la Fundación también tiene previsto proyectar breves cursos de pintura y dibujo para noveles. Queremos fomentar el arte a todos los niveles y a lo largo del año irán saliendo diversos cursos de distintas temáticas donde se podrá apuntar el que quiera.

— ¿Y el profesorado?

— Vamos a contar con profesores y especialistas muy cualificados. Yo supervisaré el máster y daré una asignatura que me apetece mucho aunque no sé ni qué nombre le pondré... “cómo plantear un cuadro partiendo de cero” (vuelve a sonreír). Por ejemplo, tendremos el inmenso lujo de contar con Arturo Pérez Reverte que impartirá la asignatura Naval. Su conocimiento sobre la navegación y la pintura naval es crucial a la hora de plantear un cuadro de esta temática. De hecho, ha sido fundamental en mis cuadros navales y ha sido “el autor intelectual” de muchos de ellos.

Además he tenido la suerte de rodearme a lo largo de mi carrera con “los mejores de los mejores” a la hora de asesorarme, y pondré a disposición de los alumnos a estos especialistas como David Nievas que dará la asignatura de Investigación y Documentacion. También estarán prestigiosos artistas como Ricardo Sanz o Salvador Amaya.  Algo singular es que contaremos con la colaboración de pesos pesados del arte, la historia y la comunicación, que tal vez por sus obligaciones profesionales no puedan vincularse de forma permanente a los cursos pero sí darán intermitentemente clases magistrales. La verdad, es un proyecto en el que todos los que participamos de una u otra manera estamos muy ilusionados.

— En un principio parece que la pintura de Historia es algo “masculina”.

— Tienes razón, por ello me gustaría que en el alumnado la presencia femenina fuera muy relevante, me gusta su disciplina de trabajo y la sensibilidad que trasmiten en la pintura. He conocido a pintoras con mucho talento que no han desarrollado su carrera artística por circunstancias sociales o familiares. Esto lo podré solventar en el taller. De hecho, animaré a alumnas de cierta edad que siempre han pintado, pero que han sentido cierto bloqueo social, a que se integren en el proyecto. Estoy seguro de que habrá grandes sorpresas.

Por otro lado, la presencia femenina entre los docentes está garantizada. La directora del Master será Laura Soto, licenciada en Bellas Artes; Humanidades y Antropología a cargo de Pablo Álvarez de Toledo Director de Arte de la universidad Nebrija; también contaremos con María José Solano, licenciada en Bellas Artes o la académica María Fidalgo Casares, vuestra crítica de arte de MUNDIARIO, entre otras.

— Pero la Fundación no sólo se centrará en la Escuela de pintura, ¿no?

— La Fundación, al ser sin ánimo de lucro, nos permite dedicar todos los recursos y aportaciones para fomentar el arte y la historia, esa es la finalidad. Para ello estamos dedicando mucho esfuerzo en conseguir patrocinios de empresas y entidades. De momento, estamos teniendo suerte y hay personalidades y empresas de solvencia que han manifestado su voluntad de apoyarnos. Entre los patronos contamos con la Universidad Nebrija, que creará este Máster de Pintura Histórica. También dentro del contexto de formación contará con el instituto Oviedo de México, un puente importante con Hispanoamérica, que no olvidemos es parte inherente de nuestra historia y  España de la suya.

Y es que la Fundación, aparte de la enseñanza, es un proyecto de largo y amplio alcance.  Queremos participar en toda clase de actividades artísticas y culturales relacionadas con la historia, exposiciones, conferencias, documentales, etc. Junto a ello, queremos editar libros didácticos al alcance de todos y colaborar con organizaciones afines.

— Seguro que a sus seguidores no les hará mucha gracia que se aparte de la pintura…

— Seguiré pintando, pero sé que este proyecto me quitará una parte de tiempo, aunque si con ello conseguimos que más artistas puedan dedicarse a esta noble tarea de enseñar la historia con los pinceles, creo sin dudas que habrá valido la pena.

— Para finalizar... para Ferrer- Dalmau, “el pintor de batallas”, ¿cuál sería el fin ideal del proyecto?

— Hay muchas historias de victorias y derrotas, pero no solo batallas, también acontecimientos históricos en nuestro devenir como nación que merecerían pintarse como recuerdo u homenaje.  A mí no me dará tiempo de pintarlas, los años pasan muy deprisa y tengo fecha de caducidad, de ahí mi “obsesión” con este taller de artistas, para que continúen ellos. Intentaré trasmitirles todo lo que he aprendido estos años, para que puedan partir con esa base y seguir evolucionando. Mi legado soñado sería que España fuera un referente en el arte histórico. @mundiario

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