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Feijoo a la misma altura que Diderot, Rousseau, Voltaire...

¿Acaso Feijoo no está a la misma altura que los ilustrados franceses o ingleses o alemanes, y por qué nosotros no somos conscientes de ello? ¿No sabemos vender la cultura que producimos, ni ayer, ni hoy?

Feijoo a la misma altura que Diderot, Rousseau, Voltaire...
Benito Jerónimo Feijoo
Benito Jerónimo Feijoo

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’. @mundiario

¿Podríamos pensar que los habitantes de la Piel de Toro, arrastramos un cierto complejo de inferioridad con el resto de europeos, y no somos capaces de valorar lo que hemos hecho y lo que tenemos y lo que somos y lo que hemos sido? ¿Por ejemplo Feijoo, un intelectual y escritor y pensador y ensayista que se adelantó a su tiempo, que se puede considerar un precursor de la ilustración y de los enciclopedistas, que en su tiempo fue considerado una figura internacional, y actualmente duerme el semisueño del olvido…?

Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, Pozo de Casdemiro, Orense, 1676, + 1764, Oviedo, podríamos catar en algunas tierras y viñedos del gran Feijoo, y quizás aprender y aprehender algo para nosotros y para nuestro tiempo.

Podríamos considerar a Feijoo como un librepensador, ciertamente, indica que “no es esclavo de Aristóteles, ni aliado de sus enemigos”, o dicho de otro modo, que intenta seguir la verdad, expresada con escuchar a la razón, los argumentos, la experiencia, los datos.

Puede parecer que el tema de la no-razón o no-racionalidad es cosa del pasado, puede que lo sea en la investigación científica oficial y académica, pero en el resto de los campos, los colectivos, personas, sociedades, incluso culturas en general, somos muy irracionales, todos, o casi todos, o todos o casi todos en muchos campos de la actividad y del pensar humanos, aunque no en todos.

Hemos creído que la irracionalidad la hemos dejado en el pasado, y observen y reflexionen y piensen, las razones y argumentos y motivos, de nosotros mismos y de los demás, e irán comprendiendo si comparan con la realidad científica oficial y ortodoxa, que lejos estamos de un conocimiento racional, en conceptos y en prácticas.

Parece ser que, como antes indicábamos tenemos a Feijoo semiolvidado e instalado en un semisueño en este último siglo. O dicho de otro modo, quizás por unos motivos o fines o razones u otros, su considerable epistolario, salvo excepciones está inédito y sin publicar. Hoy con los medios existentes, Internet excepcionalmente, con tantas universidades en el suelo patrio, con tantas cátedras de literatura y filosofía en la Celtiberia actual, bien haríamos en subsanar esta herida y esta injusticia y esta deslealtad hacia nosotros mismos, y hacia lo que hemos sido y hacia lo que podríamos ser. Por tanto, si este sonido de esta campana llega a algún oído-departamento escuchador y oidor, bien podrían empezar a ponerse a la curación de este mal.

Porque estimo que las cartas, a mi modesto y lego entender, complementarían el resto de su producción cultural, y creo que sería la tercera pata de su quehacer ensayístico, junto con sus dos famosas obras, Teatro crítico… y Cartas eruditas

Quizás toda época, todos los intelectuales de cada generación, tengan una razón de existir entre otras, es combatir esa mezcla de superstición-mitología-errores que todos los seres humanos arrastramos, que cada tiempo también.

Ciertamente desde la revolución industrial, su primera fase, que se puede considerar en 1750 el mundo ha cambiado mucho en la seguridad del conocer y del conocimiento y del entender y del entendimiento. Pero no nos engañemos, cada tiempo está lleno de ideas y conceptos y datos erróneos, quizás ahora menos en el campo que rotura el método científico, pero si, en el resto de actividad cognoscitivas, que la metodología científica todavía no aborda.

Ciertamente la razón puede errar y equivocarse, pero ante cualquier tema o situación o hecho o práctica, pueden existir varias interpretaciones. Bueno es averiguar cual es la más correcta, porque una cosa es tolerar y la tolerancia y tolerar incluso el error, y otra muy distinta pensar, pensar que todas las ideas sobre un concepto son igualmente verídicas, verdaderas, demostrables, demostradas, y lo mismo en el terreno de la práctica humana…

Quizás, y es duro indicarlo, nadie se ofenda, salvo en nuestro campo de actividad y especialidad humana, en el resto seamos todos unos ignorantes atados a una tecnología que utilizamos pero que no entendemos y que no comprendemos.

Por eso quizás sea necesario revisar y renovar, tantas cosas, tantos conceptos y tantas prácticas humanas, en esos campos que están, como casi todos, que son en parte nacidos de la ciencia y en parte de las humanidades-filosofía-teologías-religiones-costumbres-culturas…

Creemos que hemos superado el pasado, que somos enormemente más cultos y sabios que las generaciones que nos han precedido, pero me temo, que no es tanto, ciertamente algo hemos avanzado, pero “no infravaloremos tanto a las generaciones del pasado, porque en muchos sentidos cometemos los mismos errores, pero ahora con mayor poder tecnológico y demográfico”.                

Para terminar y no cansar más, para curar alguna herida, sugiero, si es que no se hace, que empezando por Asturias y Galicia, el día del nacimiento o el de su fallecimiento, septiembre u octubre, ese día sea el día de Feijoo, y después se vaya extendiendo esta efemérides por el suelo de Hispania. Porque es la manera de no olvidar que todavía necesitamos el espíritu de la ilustración y el espíritu de los enciclopedistas, es decir, la razón moderada y la razón verificada. @mundiario