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MUNDIARIO

Estancia de sombras, de Isabel Fresco Otero

Con prólogo de Lola Manjón, Isabel Fresco Otero publica, en Huerga y Fierro, una casa de poesía mostrando cada habitáculo con sus luces y sombras.

Estancia de sombras, de Isabel Fresco Otero
Portada de Estancia de sombras. / Huerga y Fierro editores.
Portada de Estancia de sombras. / Huerga y Fierro editores.

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Gema Albornoz

Gema Albornoz

La autora, GEMA ALBORNOZ, es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Córdoba (España). Colabora con las revistas Prisma a la vista, Salto al reverso y con la comunidad poética La poesía no muerde. Escribe en su blog Emociones encadenadas. Algunos de sus poemas han sido publicados en las revistas culturales, Ariadna-rc, Le Miau noir o la revista literaria digital El coloquio de los perros. Escribe en MUNDIARIO. @mundiario

El diseño de ilustración de portada de Marina Nebreda, un pez enjaulado y con la puerta abierta nos hace migrar fuera de nuestro hábitat. Al mismo tiempo, un pez que sobrevive pese a estar en el lugar que no es propicio para su supervivencia.  Lola Manjón señala en el prólogo que le sucede: «Lo real no es distinto de lo poético. O mejor: lo real no es más que lo poético», enfatizando así, también, la significación del libro desde su propia portada.

Isabel Fresco Otero. /Página web de la autora.

Isabel Fresco Otero. /Página web de la autora.

 

Algunos de sus poemas aparecieron en varias revistas (Renacimiento, Caja Baja y otras), y ha participado en recitales en varias ocasiones.

Isabel Fresco es profesora y poeta. Ha publicado previamente otros dos libros: Coloquio de sirenas y Gardádeme a esperanza; además de varios ensayos poéticos, sobre la obra de Luisa Castro o las poetas españolas contemporáneas. También ha sido coeditora de la obra La audacia de la libertad. Homenaje a Agustín Andreu y ha participado en antologías poéticas. 

Estancias de sombras es el lugar donde nos recibe, con palabras que son «un acercamiento a la existencia, al tiempo que nos toca vivir y nos hiere las manos» en cada una de sus habitaciones, según comenta Lola Manjón en su prólogo.

Portada de Estancia de sombras. Huerga y Fierro editores.

 Portada de Estancia de sombras. Huerga y Fierro editores.

 

Cuando alguien nos invita a su casa, aquello que llama hogar, puedes identificarte o no, pero independientemente de ello, habrá lugares que nos resulten acogedores, otros, con detalles minúsculos como recuerdos o memorias de ayer e incluso habrá rincones demasiado sombríos.

«Aquí estoy de nuevo ante mí misma, / tan circunscrita en mí/ que no soy en verdad, sino mi alma, / quien vaga procurando una especie de bálsamo o un rayo.» anuncian versos del primer poema, recibiéndonos con una clara intención de entregarse desde las primeras líneas y de situarnos en el centro de su nostalgia. Incluye siete poemas en gallego, y su traducción al castellano, con títulos como Soño oriental, Alzheimer, Os años fabulosos, Alá nas Cova había un boi; Furar, furar, furar; Ficaréi pequeniña o Ir polo mar.

Loli

Junto a ese árbol, en la acera

murió una mujer esta mañana.

Ya nadie lo recuerda.

En seguida acudió el servicio

de limpieza urbana.

Y escondió a la muerta

bajo una manta

verde

como la esperanza.

Por unos instantes se hizo un corro

de curiosos que no la conocían

de nada,

y se enteraron de que salió planeando

en camisón y bata

desde su ventana.

Ya nadie lo recuerda.

Y los perros orinan en el árbol

como si nada.

La soledad, la añoranza, la infancia, el dolor ante esa realidad que hiere, la reflexión de lo que nos rodea, revivir momentos del ayer, contemplar recuerdos y ante todo la emoción contenida en cada uno de ellos. @mundiario