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MUNDIARIO

La escritora Anabel García reivindica la calidad de las novelas románticas

"Mis lectoras son lectoras inteligentes que leen de todo o solo leen romántica", comenta la escritora Anabel García contra los prejuicios machistas e intelectuales que dominan algunos sectores de la crítica.

La escritora Anabel García reivindica la calidad de las novelas románticas
Anabel García, escritora./ A.G.
Anabel García, escritora./ A.G.

Anabel García es una de las escritoras más leídas de nuestro país. Su tono desenfadado y una fuerte impronta de la tradición de la romántica escrita con mayúsculas determinan el éxito de muchos de sus títulos como Catarsis, El día que me calle me salen subtítulos o Esta princesa ya no quiere tanto cuento.

He tenido la suerte de hablar con ella varias veces y ha sido reconfortante y constructiva para mí la visión que la escritora Anabel García tiene sobre el oficio de escribir y, especialmente, sobre la evolución de un género como la literatura romántica, que cuenta cada vez con más lectores. 

Con las ideas muy claras, su defensa de una escritura, donde los sentimientos cobran la mayor relevancia dentro de los argumentos, se basa en su oposición determinante a los clichés de una crítica literaria que sigue considerando a esta clase de novelas como subliteratura. 

Sabe bien que una escritora como ella tiene que luchar demasiadas veces contra prejuicios machistas que relacionan la romántica con lectoras sin grandes aspiraciones vitales e intelectuales. 

Mi entrevista en Mundiario es muy esclarecedora de esa agudeza creativa y reflexiva que Anabel García tiene para escribir en un mundo donde creadoras y lectoras de literatura romántica siguen padeciendo esa marginalidad sexista e intelectual.

- ¿Qué piensa de aquellos que consideran incompatible ser feminista  y escribir novelas de carácter romántico?

- Pues no creo que ni el feminismo ni el machismo tengan nada que decir al respecto, sinceramente. Los que pueden opinar sobre estas novelas son los lectores y ellos serán los que seleccionen los que les gusta leer y lo que no. 

Desde mi punto de vista no es incompatible en absoluto ser feminista con la literatura romántica, la pregunta me parece completamente absurda, es igual que si te dijese que las mujeres que hablan chino son incompatibles con comer palomitas... No veo la lógica, la verdad. Las mujeres de mis libros son independientes, inteligentes, se valen por sí mismas y no dependen de un hombre para nada, de hecho se enfrentan con ellos sin problema, pero tampoco considero que haya que sacar las cosas de quicio ni abanderar nada por el simple hecho de ser escritora de ningún género en particular. 

Defender los derechos de mujeres u hombres no debería ser una moda y desde luego no hay relación ni con géneros literarios ni con profesiones, esto debería ser parte de la educación de todos desde la infancia y no etiquetar a las escritoras de romántica de nada, estoy ya cansada de esto.

-Muchos críticos tienden a pensar que la experiencia diaria de las autoras influye más en las novelas románticas que el cine o la lectura de otros autores.

-La experiencia diaria influye mucho en mis novelas. Es obvio que los autores siempre dejan parte de su esencia en cada personaje, desde luego mucho más que el cine o los libros que leo, que poco o nada me influyen.

Pero quiero reivindicar algo y es que las escritoras de erótica no escribimos autobiografías. Basta ya. Estoy harta de que determinadas personas me pregunten si mis novelas son mis experiencias propias y me parece algo indignante y de tener muy poca cultura, creo que este tipo de preguntas solo se nos hacen a las mujeres o ¿acaso alguien le ha preguntado a Stephen King si él ha asesinado a alguien para escribir sus novelas? No digo más, ahí lo dejo.

-Cada vez son más los lectores de romántica y erótica, ¿encuentras una relación entre el fenómeno y una sociedad que vive cada vez más frustrada por las diferentes crisis?

-¿Quieres decir que las lectoras de erótica son mujeres frustradas por la crisis? Yo soy lectora de este género desde que tenía 13 años y ni estoy frustrada ni había crisis. Pensar que las mujeres o los hombres leen o escriben libros de romántica por las circunstancias es denostar el género, una vez más. 

Yo amo este género en todas sus facetas, lo leo y lo escribo porque adoro las historias de amor, sea cual sea su color o su forma. No me parece justo que siempre se califiquen estas novelas como "puro entretenimiento sin pretensiones", pues casi todas las grandes novelas de la Historia contienen una historia de amor. El amor mueve el mundo. 

-Cuando escribes, ¿buscas llevar a cabo historias personales o satisfacer a los lectores que buscan un tipo determinado de género o historia?

-Cuando escribo dejo mi alma en mis novelas, no busco nada en concreto, solo fluye el sentimiento en cada página. Si buscas satisfacer a un determinado público o vender más o menos, pierdes tu esencia y pierdes lo que yo en particular pretendo al escribir, que no es ni más ni menos que hacer sentir al lector lo que mis protagonistas están sintiendo. Mis lectoras siempre me agradecen el transportarles a otros lugares, el vivir otras vidas, el hacerles reír a carcajadas, llorar de emoción, amar con pasión... y todo eso es lo que yo pretendo cuando escribo, nada más. Para mí ese es mi mayor premio.

- ¿En qué momento dejas de tener el control de los personajes cuando escribes o eres consciente siempre de ellos y de sus desenlaces?


-A partir del tercer o cuarto capítulo ellos toman vida propia y hacen lo que quieren, es realmente alucinante. Por más que yo tenga un guion escrito de antemano o una idea preconcebida de la historia, los protagonistas van por otro lado. Es como si cada día creciesen y madurasen, como si entre ellos se crease un mundo paralelo del que yo soy una mera observadora. Yo simplemente me dedico a escribir lo que ellos me susurran al oído. Es difícil de creer, pero es pura magia y soy una auténtica privilegiada por poder vivir mil vidas dentro de la mía propia.

-¿Crees que vivimos en una sociedad donde el sexo como objeto de consumo ha superado al amor como concepto cultural?
 

-No, no lo creo. Lo que creo es que hoy en día la mujer tiene la misma libertad que el hombre para decidir sobre lo que quiere y lo que no quiere hacer con su cuerpo. La literatura romántica y erótica NO es literatura de retrasadas mentales cachondas o para amas de casa tontas, como he escuchado varias veces. Basta ya de estos pensamientos retrógrados y machistas. Yo, sin ir más lejos, tengo dos carreras y paso meses documentándome sobre mis novelas para después escribirlas, además de hacer cursos literarios sobre modas y ortografía, por ejemplo. Y mis lectoras, como las de cualquier otro autor, NO son tontas ni descerebradas calientes, son mujeres inteligentes que leen de todo, o solo leen romántica, y que no tienen por qué ir pidiendo perdón porque les guste leer historias de amor con sexo o sin él, ni somos guarras ni nada por el estilo, por el amor de Dios, que estamos en pleno siglo XXI. No eres más inteligente por leer a uno u otro autor, de uno u otro género. Estoy cansada de decirlo. Basta ya, tanto hombres como mujeres, de machacar y criticar a los demás.

Espero que llegue por fin el día en el que no se considere este género literario como literatura de segunda, porque no lo es.

Que viva el amor en todas sus versiones, con sexo no sin él, que más valdría que hubiese más amor en el mundo y menos de otras cosas.

-Gracias, Anabel, por tu tiempo para Mundiario.

-Gracias a ti.