Escribir es el oficio del creador comprometido

Retrato de Benito Pérez Galdos por Joaquín Sorolla, 1894
Retrato de Benito Pérez Galdos por Joaquín Sorolla, 1894.

Si la lectura puede ser un placer especial de  agradable envoltura si es rica en contenido, escribir es un desasosiego que a veces otorga la recompensa de la satisfacción.

Escribir es el oficio del creador comprometido

Con la poesía sucede  como con el amor, se busca la dicha no el vil metal o gozo instantáneo. Para mí la nostalgia es la maternidad de la escritura, prosa y verso, verso y prosa. De igual manera que la enseñanza no debe lograrse por medio de la fuerza, igualmente la lectura no tiene por qué ser impuesta y mucho menos con insistencia de profesor tozudo y memorión. Sin género de ninguna duda, más positivo resulta procurar su motivación, mostrar  la riqueza   que redunda en aumento sólido, la capacidad  de análisis crítico, con el que al menos advertir y protegerse de la insistencia del consumismo teledirigido.

 Escribir es el oficio del creador comprometido, el saber escuchar puede ser el manantial  más idóneo para el escritor solidario éticamente con la verdad. Todos los programas de la televisión coinciden en ofrecer la información exacta del tiempo. Y a su pesar,  aburren menos que los telediarios y los políticos. Que ya es decir.

Con Benito Pérez Galdós la escritura se convierte en sencillez fluida que discurre narrando los acontecimientos bajo un ojo crítico nada confuso. Siendo este el que aporta la personalidad que le corresponde al escritor dentro y fuera de su tiempo. Cuesta trabajo soportar que se le tache de garbancero, tal vez como alarde para llamar la atención, pero para qué discutir, dejemos que el tiempo  arrastre aquello que por su falta de peso no puede alimentarse.

Si la lectura puede ser un placer especial de  agradable envoltura si es rica en contenido, escribir es un desasosiego que a veces otorga la recompensa de la satisfacción.

La curiosidad del ser humano no tiene límites de fronteras, incluso puede llegar hasta  complicar con su desvarío la más prudente existencia. 

Los bancos solo respiran y aspiran beneficios económicos, el factor humano y la explotación de los débiles son  cuentos de hadas para ellos, colillas en un cenicero. Los bancos saben que mientras el Dios representado en la Tierra esté de su parte, el infierno de los de abajo no les preocupa.

No es un poeta fuera de tono, representa una consideración y compromiso partiendo de sus propias circunstancias, que nunca le hicieron caer en la poesía lastimera, aquella que se puede clasificar de equívoca “poesía social”. La  poesía de Antonio Gamoneda vive  en constante proceso de reescritura, el propio poeta manifiesta: “No es exactamente una voluntad de perfeccionamiento - el caso de Juan Ramón Jiménez- lo que entiendo es que el poema es un organismo vivo, algo que pasado el tiempo no puede ser lo mismo”

La búsqueda de una existencia entre la poesía y la espiritualidad con deseos de permanencia, es pasear por el filo de la navaja de la vida misma. Ser un simple versificador es sombra desfigurada de la poesía. @mundiario

 

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