Juan Tranche: Spiculus y Narcoturismo, dos libros unidos por el destino

Spiculus, de Juan Tranche; y Narcoturismo, de Santiago Alonso Buers. / Mundiario

Spiculus, la exitosa opera prima del escritor español Juan Tranche, sigue la historia de dos mejores amigos enfrentados a muerte en la Roma de Nerón. / Entrevista

Juan Tranche: Spiculus y Narcoturismo, dos libros unidos por el destino

Comenzando in media res

Estábamos en Roma con los primeros de bachillerato y en esa tarde llegamos al Coliseo. Tras una noche toledana, precedida de un día estresante de overbookings, llegó el momento estelar. “Roma ardió durante unos siete días y de ellos se culpó injustamente a Nerón”, comentaba Antonella, la guía italiana que nos habían puesto para sustituir a Pilar. El sol brillaba con más vigor que el prometedor comienzo in extremis de la brillante Spiculus

Eran las cinco de la tarde: nosotros también ardíamos.  

Tras la intensa visita a los museos vaticanos Antonella nos había explicado los foros y, finalmente, accedimos al insigne Anfiteatro Flavio. Una alumna se encontraba indispuesta y mi compañero Juan Carlos no tuvo más remedio que regresar con ella al hotel, por lo que estábamos al cargo del exhausto y multitudinario grupo la señorita Castellanos y yo.  

“Tenéis a muy buenos autores en España. Novelistas como Juan Tranche y Santiago Posteguillo, que con sus libros de intriga acercan al gran público a la hermética historia que os estoy explicando yo. Os recomiendo Spiculus, la historia de dos mejores amigos enfrentados a muerte en la Roma de Nerón”. Ocurrió entonces lo que Carl Gustav Jung denominó las sincronías, que identificó cuando una mujer sentada en su diván hablaba sobre un sueño en el que aparecía un escarabajo dorado, y en ese preciso instante un escarabajo se chocó contra la ventana de la sala en que se encontraban.  

Juan Tranche, pensé. El nombre me resultaba de algún modo familiar… 

Debo ser el único escritor español de novela histórica que todavía no conocía Spiculus, la exitosa opera prima de Juan Tranche, puesto a que a la vuelta, tomando la primera cerveza Peroni y reunido de nuevo con Juan Carlos, comentamos la visita al Coliseo y éste la volvió a mencionar esa misma obra: Spiculus. "¡Muy buen libro, te lo recomiendo!", dijo.  

Sincronía de sincronías.

En ese momento caí: el nombre me resultaba familiar porque su autor le había dado al like en la foto Instagram de la portada de mi último libro Narcoturismo, una novela sobre un escritor que se enamora de mujer de un narco y que me había llevado a Medellín para entrevistar, entre otros, al hermano de Pablo Escobar.  

De inmediato me puse en contacto con Juan y le propuse esta entrevista para MUNDIARIO.   

- Juan Tranche, muy buenas tardes. ¡Qué nivel! ¿No? Viaja uno a Roma y los guías hablan de tu libro… 

- Hola Santiago.

La verdad es que tu mensaje me hizo una ilusión enorme. Que nada más y nada menos que en la capital del​ Imperio recomienden mi libro solo puede hacer que me sienta muy, muy orgulloso. Todo esto empezó como un sueño y cuando leo estos mensajes me embarga una ilusión enorme y me dan muchas ganas para continuar escribiendo.

- Es tu opera prima y ya te publica el sello más fuerte. ¿Tiene algo que ver el hecho de que hayas trabajado tantos años en el sector editorial? 

- La verdad es que no. Yo trabajo en una editorial de libros de texto y además en el departamento de ventas, por tanto, poco o nada tiene que ver con las editoriales del libro de consumo. Así que la respuesta es no, no ha tenido nada que ver.

- Hay un tema tabú que es el de las ventas. Los escritores dicen que nunca saben lo que venden pero en realidad sí lo saben. Con más de un centenar de comentarios de lectores en Amazon en cosa de un año y que tu libro está en boca de la gente se nota que te está yendo muy bien. ¿Hasta qué punto? (Si no gusta la pregunta te admito un pase torero...)

- Es verdad que es un tema del que no nos gusta hablar, dado que las tiradas varían mucho, por tanto, prefiero no contestar (risas).

- El incendio de Roma que mencionas en tu libro por lo visto no está demasiado claro en duración y fechas pero, por ejemplo, lo documenta Tácito. ¿Podemos afirmar la existencia de Jesús como figura histórica por la coincidencia entre Flavio Josefo, las cartas de Pablo y Tácito? 

- El incendio de Roma lo documentan los tres grandes biógrafos de la época: Suetonio, Tácito y Dion Casio y ocurrió en la madrugada del 18 al 19 de julio. El cine y la literatura nos han presentado siempre la versión de Suetonio y de Dion Casio quienes defienden que el emperador, en el momento más álgido del fuego, se encontraba en su torre de Mecenas tocando Iliou persis (el Saqueo de Troya) junto a su lira. Sin embargo, según Tácito, todo aquello fue un rumor y el césar se encontraba en su casa de Anzio. Según el historiador, Nerón, acudió rápidamente a la ciudad en cuanto tuvo noticia del incendio y dio las órdenes necesarias para socorrer a los afectados, abriendo sus jardines y palacios, alojando a todos aquellos que hubieran perdido sus viviendas y dispuso suministros de alimentos para evitar la hambruna entre los supervivientes. Sin embargo, hay varios hechos que a día de hoy siguen generando dudas sobre la implicación del emperador. La primera de ellas según Tácito, cuando el fuego estaba prácticamente extinguido un segundo foco apareció en los terrenos de Tigelino, el prefecto del Pretorio. Otras teorías dejan abierta la posibilidad de que Nerón estuviera implicado. Sin embargo, el testigo más creíble de la posible implicación del emperador, fue tras la conjura de Pisón. Un complot creado por senadores y caballeros descontentos con la política del emperador tras el incendio, que trataron de poner fin a la vida del César. Muchos hombres importantes, bajo tortura, fueron acusados del crimen de atentar contra el príncipe del senado y delataron a otros muchos. 

En dicha conjura uno de los cabecillas fue el tribuno Subrio Flavio quien había sido siempre fiel al emperador. Cuando le preguntaron porque lo había hecho respondió: “Te odio. Ningún otro soldado fue más a leal a ti mientras mereciste ser amado. Comencé a odiarte cuando te convertiste en el asesino de tu madre, de tu esposa, en un auriga, un actor y un incendiario”. La respuesta sincera y sobre todo acertada en todos los demás aspectos puede arrojar luz al hecho de que fuera el propio emperador el culpable del incendio acusado por alguien de su entorno. Que cada uno saqué sus propias conclusiones. Respecto a la figura de Jesús es un tema que, si bien he investigado y he leído mucho al respecto, prefiero no dar mi opinión.

"Una novela cumple un objetivo muy claro que es entretener. Acercar la historia a la gente. Luego debería ser tarea del espectador o lector ser riguroso en lo que ha visto y acercarse a ese mundo a través de los que realmente saben, los historiadores"

- No sé si resulta para ti un elogio que se te ponga en un renglón con mi tocayo Santiago Posteguillo. Pero me gustaría saber quiénes son tus novelistas de referencia y cuál es tu opinión de otros escritores españoles de novela histórica que también entrevisté: César Vidal y José Ángel Mañas. 

- Que me pongan en la misma categoría del maestro Posteguillo en un honor, pero lo considero injusto. Primero por qué don Santiago, tras más de diez años y nueve novelas a sus espaldas, ha puesto la novela histórica y, sobre todo la ambientada en Roma, en lo más alto. Yo tan solo llevo algo más de un año y solo una novela, por tanto, es un alago, pero debo decir que muy injusto para los dos (Al césar lo que es del césar...). Mi escritor de referencia siempre ha sido Ken Follet, gracias a él me enamoré de la novela histórica. Le tengo un cariño especial a Juan Eslava Galán, dado que su maravilloso Julio César el hombre que puedo reinar, un libro que leí hace años, fue el culpable de que la llama de Roma prendiera en mi pecho y también me gusta mucho Manuel Francisco Reina. Tengo pendiente, Pelayo, de Mañas (una amiga de quien me fio mucho me ha hablado muy bien de él) y de César Vidal también he leído algo hace bastante tiempo. Si te soy sincero mi velocidad lectora se ha visto mermada en el último año, antes leía uno o dos libros a la semana y ahora solo tengo tiempo de un par de ellos al mes, así que selecciono mucho lo que leo.

​Spiculus, de Juan Tranche; y Narcoturismo, de Santiago Alonso Buers. / Mundiario

- Para la documentación de mi último libro Narcoturismo y el siguiente en el que trabajo El cártel de Medellín (1978-1993) he recurrido a todo tipo de fuentes primarias, pero han sido claves las entrevistas con los testigos, empleados y dirigentes del cártel. Sin embargo, en el caso de Spiculus ya no quedan testigos ni gladiadores vivos. ¿Podrías explicar en unas líneas cómo ha sido tu proceso de documentación? Y ¿estás ya escribiendo otra novela histórica? 

Es una pregunta fantástica. En cuanto a los lugares he visitado todos (Pompeya, Capua, Roma). La verdad es que cuando visitas los espacios la mente se abre de un modo diferente, yo siempre lo recomiendo. En cuanto a los combates de gladiadores mucha gente se va a sorprender con lo que voy a contar. Hoy en día existen asociaciones de recreación histórica fantásticas en España (Lucius Spiculus, Ludus Emerita Antiqua, Gesta Gladiatoria, Ludus Saguntun Civitas, Archeosport), que tratan, cada vez con más tino, de emular los combates de los antiguos gladiadores. En el 2019 estuve en el entrenamiento nacional que se celebra una vez al año y aquello marcó la diferencia. Pude ver cómo eran los golpes, cómo se defendían y, lo más importante, que podía sentir un gladiador cuando luchaba bajo un agobiante casco metálico. Por eso creo que éste puede ser el motivo, dicho con toda la humildad del mundo, por el cual los combates han gustado tanto a los lectores, se asemejan mucho a lo que fueron los combates hace dos mil años. Recomiendo ir a ver a estos grupos si se tiene la ocasión de ir a ver una recreación de gladiadores en la ciudad donde vives, se van a quedar muy sorprendidos.

Sí, he terminado una segunda novela ambientada en ellas, las mujeres gladiadoras, pero habrá que esperar unos meses.

- ¿Debe el novelista hacer accesible la historia para el gran público?

- Sin duda. Una novela cumple un objetivo muy claro que es entretener. A diferencia de un ensayo, no todo tiene que ser fiel a las fuentes, aunque se agradece el máximo rigor. Hay partes que son inventadas por el novelista y el darles voz a unos personajes, a través de una serie de vicisitudes hace que el público se acerque a periodos de nuestra historia de un modo, a veces, más ameno. Pondré un ejemplo, la película Gladiator poco tiene de rigurosa. Ninguno de los gladiadores cumple con la panoplia que tenían que vestir. Marco Aurelio no fue asesinado por su hijo, al menos que se sepa, y, el modo en que Cómodo muere tampoco se ajusta a la realidad, sin embargo, la cinta cumple de un modo sublime su objetivo; entretener. Acercar la historia a la gente. Luego debería ser tarea del espectador o lector ser riguroso en lo que ha visto y acercarse a ese mundo a través de los que realmente saben, los historiadores. Pero eso ya depende de cada uno.

- Fernando Sánchez Dragó cuenta que al entrar en una habitación de un recóndito hotel en un lugar perdido de Asia se encontró con su novela El camino del corazón. Alguien había dejado allí el libro y al abrirlo ponía “a quien lo encuentre”. ¿Te ha ocurrido a ti algo así con Spiculus? ¿Podrías contarnos alguna anécdota curiosa?

- Me paso una curiosa en una charla a la que asistí sobre gladiadores hace poco tiempo. El conferenciante mencionó a Spiculus y el espectador que tenía a mi lado comentó en voz baja que la única vez que había oído el nombre de dicho gladiador fue en la novela de Juan Tranche, le dije: "Ah gracias, soy el autor". Me hizo mucha gracia ver la cara de sorpresa que puso el hombre y me contestó: "Ahora que lo dices es verdad". Me​ pareció una anécdota muy bonita.

- Gracias y mucho éxito. 

- Gracias a ti por tu​ fantástica entrevista. Te deseo mucho éxito con tus novelas. @mundiario

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