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Luis Alejandro Ordóñez, escritor venezolano, presenta El último New York Times

"Formar escritores nuevos en español en las segundas y terceras generaciones de latinos es la tarea más importante que tenemos por delante”.

Luis Alejandro Ordóñez, escritor venezolano, presenta El último New York Times
Luis Alejandro Ordóñez, escritor venezolano. / Página Oficial.
Luis Alejandro Ordóñez, escritor venezolano. / Página Oficial.

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Pedro Medina León

Pedro Medina León

El autor, PEDRO MEDINA LEÓN, nació en Lima (Perú), en 1977, estudió Literatura (Florida International University) con una especialización en Sociología y en su país Derecho y Ciencias Políticas (Universidad de Lima). Es autor de los libros Streets de Miami, Mañana no te veré en Miami, Lado B y Varsovia, y es editor de las antologías Viaje One Way y Miami (Un)plugged. En 2017 se produjo el cortometraje The Spirit Was Gone, inspirado en los personajes de su novela Lado B. Además es creador y editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones. Como gestor cultural fue co-creador de los programas #CuentoManía, Miami Film Machine, Pido la palabra y Escribe Aquí –galardonado con una beca Knight Arts Challenge por la Knight Foundation Center–. Impartió cursos de técnica narrativa en el Koubek Center de Miami Dade College. Es columnista de El Nuevo Herald y de MUNDIARIO. @mundiario

Durante los últimos cinco a siete años, la literatura que se escribe en español en Estados Unidos viene encontrando un camino que hasta antes le era esquivo. Muchos son los sellos editoriales independientes que han surgido en New York, Chicago, Washington, Ohio, Miami, Texas, que buscan crear un espacio para la cada vez mayor oferta de autores. Y lo mismo ocurre con la actividad cultural: prácticamente cada mes hay un evento, no menor, en los puntos ya mencionados y en otros más como Virginia, Georgia, North Carolina.

Dentro de este contexto, algunas firmas empiezan a destacarse, es el caso del narrador de origen venezolano Luis Alejandro Ordóñez, cuya firma ya es habitual ver en los medios culturales, en festivales y que además alterna su oficio con el de librero en Altamira libros, la librería en español más grande de los Estados Unidos.

Luego de unos años en Chicago, lugar en el que publicó su primer libro de cuentos, Play, Ordóñez se mudó a Miami, y receintemente ha publicado El último New York Times, libro en el que apuesta por la brevedad de la nouvelle, y presenta una historia que se desarrolla entre Manhattan, Cleveland, Chicago, Caracas y Lisboa, sobre una de las excentricidades –o mitos- del magnate Rockefeller y el periódico que se elaboraba específicamente con las noticias que él quería leer. Hace algunos días tuve la oportunidad de converser con el autor sobre su obra y vision actual de la literatura en nuestro idioma, en Estados Unidos. 

- Si bien en el libro esbozas tu proceso de investigación o documentación para darle forma a la historia, cuéntanos cómo surge tu interés por indagar en la vida de Rockefeller. Cuál fue el detonante que te llevó a decir aquí hay una historia que contar.

-Desde que leí la anécdota del periódico de Rockefeller en la novela de Saramago, El año de la muerte de Ricardo Reis, quise ver ese periódico. Fue un interés inmediato. Es una historia que surgió de leer otra historia, eso en particular me gusta del origen de El último New York Times.

Es tu primera novela y apuestas por la forma breve, la nouvelle, que cada vez cobra más fuerza en estos tiempos. Por qué te planteaste este registro y no el convencional.

Me gusta el tiempo de la novela corta, me gusta su intensidad, pero también en las historias que suelo contar le doy más importancia a la situación particular que viven los personajes que a su historia de vida o a su ambiente, por eso la novela corta se me da de forma natural.

- El libro está compuesto por tres partes, las dos primeras nos presentan la historia, mientras que la tercera está narrada en primera persona y se entiende que tu voz está detrás de ese narrador, contando de alguna manera el backstage de las anteriores. Por qué decides incluirte y dar un cambio tan radical en la estructura de la novela.

- Las dos primeras partes nacieron de manera si se quiere antagónica. El último New York Times en mi cabeza primero fue la primera parte, luego la segunda. Luego entendí que una vivía con la otra pero no encontraba una manera que me resultara convincente de que ambas historias se enlazaran en algún momento, porque aunque sean del New York Times de Rockefeller son independientes entre sí. Entonces me di cuenta de que lo que las unía era el proceso y que el proceso era la tercera historia. En mi visión de la novela, la segunda y la tercera parte tienen más que ver entre sí que la primera porque ambas son sobre la fascinación por leer una especie de periódico prohibido, uno al que no se puede acceder.Sede del The New York Times.

El último New York Times. Página Oficial.

El último New York Times. / Página Oficial.

 

- Cuál fue el mayor reto que enfrentaste en el proceso de escritura de El último NYTimes

- El ajuste de expectativas, en la medida en que me encontraba con callejones sin salida tenía que replantearme la historia y muchas veces me pareció que mejor la archivaba en la carpeta de los proyectos abandonados.

- Tu obra anterior es Play, un libro de cuentos, qué relación sientes que existe entre este y El último New York Times desde tu escritura, es decir: qué elementos u obsesiones, como escritor, te han interesado explorar en ambos libros.

- La transmisión de la historia. Me interesa siempre el cómo la historia llega a nosotros, cómo se ha contado, cómo se cuenta, por qué se cuenta. En Play hay un video o una grabación como elemento, en El último New York Times incluí la búsqueda que hice de ese periódico. La voluntad de contar es parte de la gran mayoría de las cosas que escribo.

- Vives hace diez años en Estados Unidos, antes en Chicago y ahora en Miami, trabajas como librero, colaboras en medios y formas parte de antologías de autores que escriben en español en este país. ¿Podrías compartir con nosotros tu visión sobre el panorama actual de esa literatura? ¿Te parece que ha evolucionado desde que emigraste de Venezuela? ¿Eres optimista al respecto?

- Yo soy muy optimista y estoy muy agradecido con todo lo que me ha sucedido respecto a mi quehacer literario en este país. Más que evolución yo diría que acá he vivido una especie de profesionalización. En Venezuela yo era politólogo y escribía, aquí soy escritor, por diferentes circunstancias pero todo lo que hago está en la órbita de la literatura o no le roba atención a escribir, no así en Venezuela donde muchas de mis actividades competían directamente con trabajar en mi escritura.

Estados Unidos es un país inmenso pero que funciona muy localmente, al menos es lo que he sentido en la escena literaria. Los escritores conquistan la escena de su ciudad y visitan la escena literaria de otras ciudades hasta que logran acceder a unos espacios que se consideran nacionales, bien sean ciertas revistas, ciertas editoriales, ciertas librerías influyentes. La literatura en español en Estados Unidos no escapa de eso, la escena nacional no puede inferirse de la escena de una ciudad y tampoco es la suma de cada escena. Yo he tenido la suerte de vivir en dos ciudades donde la escena literaria en español es muy vibrante, primero Chicago y luego Miami, a juzgar por lo que he vivido hay mucha vitalidad, muchas propuestas interesantes, grandes escritores, buenos proyectos, pero con un problema, dependen en mucho de la inmigración, de los que llegan pero también de los que se van (por ejemplo, tres de los mejores escritores con los que tuve oportunidad de trabajar en Chicago, volvieron a sus países y eso los volvió a convertir en escritores mexicano, dominicano y peruano, respectivamente). Formar escritores nuevos en español en las segundas y terceras generaciones de latinos es la tarea más importante que tenemos por delante.

- ¿Crees que se hace un tipo de literatura adentro de Latinoamérica, distinto al que se está escribiendo por los latinoamericanos en el extranjero?

- Fernando Olszanski la diferencia con el término que utiliza de literatura del desarraigo. Estoy de acuerdo con ese concepto. El estar en una nueva realidad cambia a la persona y por lo tanto cambia su literatura, la vuelve parte ya no de una tradición nacional sino de un fenómeno particular. Pero ahora vivo en Miami, la ciudad más latinoamericana del mundo, y el concepto latinoamericano en el extranjero se me complica muchísimo.

- ¿Estás trabajando en algún nuevo libro?

- Sí, siempre, trabajo por oleadas, proyectos paralelos pero que avanzan uno por vez, llega una ola y se va, llega la otra. Tengo una novela corta terminada y estoy trabajando en otra, la ola en que estoy montando con ella está grande. @mundiario