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El Fratricida (XI)

El día amenazaba con ser muy caluroso lo que le hizo recordar el desierto de su vida de errante y pensó en lo efímero que era la eternidad de sus años de proscrito de la humanidad, a quien ya nada le asustaba ni asombraba... / Relato.

Amanecer a  bordo. / Mundiario
Amanecer a bordo. / Mundiario

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Eugenio Tórrez

Eugenio Tórrez

El autor, EUGENIO TÓRREZ, es colaborador de MUNDIARIO. Es docente y decano de la Universidad UPONIC. Escribió una novela corta para el Miami Herald y ganó un concurso de cuento. En los años 90 comenzó a escribir para la prensa de Nicaragua y en la revista Ángel Pobre de la Universidad Centroamericana. @mundiario

Cuando el sol brillaba sobre el oriente, una bandada de garzas y gaviotas que volaban a ras de las aguas semejaron el vuelo de los santos Ángeles y querubines del paraíso perdido, Caín observó como todas la aves se movían graciosamente al unisonó sobre las quietas aguas, y muy cerca de ahí se  detuvo en un islote que estaba poblado de monos, de flores, arboles, pájaros, urracas y loras. Se sentó en una enorme roca volcánica y acercándose a un árbol de mango se acostó en la arena y muy  exhausto logró  escuchar la voz de Netzahualcóyotl que le decía; Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? no, para siempre en la tierra solo un poco aquí aunque sea de jade se quiebra aunque sea oro se rompe aunque sea plumaje  de quetzal se desgarra no para siempre en la tierra solo un poco aquí.

El día amenazaba con ser muy caluroso lo que le hizo recordar el desierto de su vida de errante y pensó en lo efímero que era la eternidad de sus años de proscrito de la humanidad, a quien ya nada le asustaba ni asombraba, porque la arena del mar, las gotas de lluvia y los días de los siglos él los había contado muchas veces, y hasta la altura del cielo, la anchura de la tierra y la hondura del abismo, él las había ya visto y conocido otras tantas veces, conocía el peso, el número y las medidas de muchas cosas pero menos el peso, el número y las medidas de la sangre de su remanente arcaico, se sentía bien, fresco y con nuevos bríos para seguir su viaje, se sentía libre, altruista y hombre mono en aquel lugar en donde los primates estaban por doquier, encendió una hoguera y con la vista mató un par de monos congós, los desolló con el pensamiento, hasta sacarle las entrañas con las palabra, y en poco tiempo se encontraba asando las costillas de mono, las piernas de mono, las patas de monos, los glúteos de monos, el corazón de mono, y todas las entrañas del animal hasta quedar satisfecho con su opípara comida de mico, al caer la tarde las cabezas de monos las tiró al agua en donde de pronto se asomó una enorme y desafiante dentadura que solo podía ser pensó, la de un cocodrilo o un tiburón ,  alumbró en la oscuridad de las aguas y no pudo ver nada, por lo que  de un monosílabo decidió matar a otros dos mamíferos que se encontraban soñolientos comiendo mangos, y los tiró con su cuerpo pelado al agua y al mismo tiempo alumbró con la luz de su pecho para ver de qué se trataba en realidad , al salir el pez pudo ver con claridad un enorme tiburón de agua dulce que le abrió la boca mostrándole una perla la cual tomó sin ningún temor, era la misma perla que el Señor le había encomendado cuando venía en el vientre del pez que tragó a Jonás como señal decisiva en su itinerario por estas tierras y que él mismo había dejado olvidado cuando viajó dentro de la ballena, la perla traía escrito la palabra ¨Septentrión¨, ese es mi destino final en estas tierras, se dijo dando un enorme bostezo de siglos que se escuchó hasta el litoral del lago, mientras el tiburón se hundió despacio en las aguas . Cuando el cielo se volvió a poblar de estrellas miró tiritar a lo lejos esperanzas azules y blancas en un divino cortejo de ángeles, y la enigmática luna, su fiel compañera de tiempos remotos apareció plena, enorme, como un enorme plato de acero o como una tortilla acabadita de salir del comal, la melancolía lo embriagó en el silencio de la noche y la soledad lo obligó a cantarle  a la luna una canción de cuna que su madre un día cantó cuando fueron desterrados del Edén:

Luna, luz de luna, tu eres lo único que tengo hoy, luna, luz de luna, tú eres lo único que tengo hoy, ilumina mi alma, ilumina mi mente, ilumina mí Espíritu con tu canción. Ilumina mi alma, ilumina mi mente, ilumina mi vida con tu amor, luna, luz de luna, luna, luz de luna….

Caín se quedó quieto en la oscuridad y una lágrima negra rodó por su endurecido rostro, luego se quedó ensimismado escuchando el golpeteo de las aguas en las rocas y observando unas  luces a lo lejos, no sentía sueño, se sentía bien, un poco relajado y hasta un poco contento por estar en ese lugar, en realidad, pensó, ya he dormido demasiado desde que fui juzgado por atentar contra mi hermano Abel, por lo que decidió seguir navegando, aunque en realidad hubiera deseado poder  caminar sobre las aguas, pero su Hacedor se lo había prohibido desde el día que un grupo de pescadores lo vieron caminando sobre las aguas del Jordán y lo confundieron con Eliseo, ay el Señor, se dijo, hasta cuando dejarás de molestarme por cualquier cosa, si tan solo tuviera yo el sentido del tiempo que tú  posees, creo que no me sentiría a veces tan vacío, tan ancestral y remoto, porque para ti un día son como mil años , pero digo yo como es eso entonces que en el primer día hizo la luz y que luego separó la luz de las tinieblas, cuando a decir verdad fue hasta el día cuarto cuando creo las dos grandes lumbreras, pues yo creo que esa luz es la que no conozco y seguramente ese es el reloj secreto del tiempo , porque eso de un tiempo, dos tiempos y la mitad de uno ¿o sea menos de tres días o no?, luego de un tiempo, dos tiempos y la mitad de uno para llegar al final de qué, ¿de la tierra o de los cielos, o para fundar la nueva Jerusalén, o para volver a comenzar otro tiempo?, todo eso es como un juego de palabras o como un prestidigitador que no se decide a terminar  de jugar por miedo a perder o por miedo a que se termine el juego, porque lo que en realidad él quiere es seguir jugando por el simple placer de jugar, es una necesidad o un vicio o un mal hábito del cual no puede renunciar, es como si el mismo fuera el tiempo y jugara contra el mismo. Yo no sé porque mejor no se pone a jugar con su procesador personal y se termina de aniquilar así mismo para poder así  decir con todo el sentido de la palabra y a grito partido ¨Dios está aniquilado¨ , ¨Dios se suicidó, ¨vivamos y corramos que ya nada nos detiene¨, como si de todas formas  no lo hemos venido haciendo desde un tiempo a la fecha, terminó diciéndose a la vez que subía en medio de la oscuridad a su balsa, la cual se comenzó a mover con lentitud como si un motor invisible la impulsara por el barlovento,  la balsa se comenzó a deslizar poco a poco con gran velocidad hasta despedirse de aquel mágico y afrodisiaco lago de agua dulce en donde el tiburón encontró refugio y  en donde las ilusiones perdidas se convierten en nuevas esperanzas, en breve se encontró surcando las aguas del pacifico, y con el amanecer divisó a la india verde y desnuda que le decía adiós con las mamas al aire haciéndole señales de humo. La barca que era movida por la mano de Dios, irremediablemente se alejó de la isla de Ometepe y Solentiname, y en ese momento el viento del Espíritu lo guió por las aguas de reposo, y acostándose en la pequeña embarcación se dijo, al fin y cabo no tengo ninguna prisa por llegar a ningún lugar específico, pues la fatalidad  se encargara como siempre de llevarme hacia mi destino final, ya que según la perla es el septentrión de esta región, la verdad es que el hecho de andar errante por los soles y las sombras de la eternidad, posee sus ventajas y desventajas, y por eso no tengo que preocuparme por nada, no como la primera vez que salí errante y marcado sin rumbo cierto, Caín al ir navegando viento en popa terminó de escuchar la ancestral voz del ancentral vate que le terminó diciendo: 

Yo Nezahualcóyotl estoy embriagado, lloro, me aflijo, pienso, digo en mi interior, lo encuentro, si yo nunca muriera, si nunca desapareciera, allá donde no hay muerte allá donde ella es conquistada, que allá vaya yo, si yo nunca muriera, si yo nunca desapareciera. @mundiario