¿Domingo de Ramos?

Pintura relativa a la Semana Santa. / Pixabay
Pintura relativa a la Semana Santa. / Pixabay
¿Existe el Domingo de Ramos o es una fecha aproximada? En todo caso celebra la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén y es el comienzo de la Semana Santa, que concluye con su muerte.

El domingo de Ramos es la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, pocos días antes de su crucifixión. Durante la Semana Santa los cristianos que la siguen se centran en el sufrimiento de Cristo más que en su mensaje, en su dolor por la muerte en cruz antes que en la luz que dejó: sus palabras.

“Id a la aldea que está enfrente, y luego que entréis en ella, encontraréis un pollino atado, sobre el que nadie montó aún; soltadlo y traedlo. Si alguno os dijere: ¿Por qué hacéis esto?, decidle: el Señor tiene necesidad de él y al instante os lo dejará traer” Estas fueron, según San Marcos ( 11, 1-10) las palabras de Cristo antes de entrar triunfante en Jerusalén. Y según ese mismo Evangelio sus palabras se cumplieron. Cuando entró en Jerusalén lo hizo entre gritos y alabanzas: “¡Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino, que viene de David, nuestro padre. ¡Hosanna en las alturas!” Comparando los cuatro evangelios pocas diferencias hay en su narración. Mi favorito es el de San Lucas por el añadido siguiente:" Algunos fariseos de entre la muchedumbre le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Él contestó y dijo: Os digo que si ellos callasen, gritarían las piedras."( Lucas 29, 39-40)

 El olivo, las palmas que aparecen reflejados son hoy símbolos de cosas que fueron importantes en aquella época, pues significaban paz y prosperidad. Y hoy, el lenguaje simbólico sirve para centrar valores tan etéreos como la paz y la prosperidad.

Pero resulta difícil seguir a una persona, por no decir imposible. Imitar a otro ser humano resulta agotador, por no decir inhumano. La imitación niega la individualidad de todos y cada uno de nosotros, nos “aborreguiza”. Tiende a la uniformidad, pero no a la autonomía de las personas. Y a menudo ha sido utilizado como forma de poder para someter, pues si no hay espíritu crítico es fácil adoctrinar.

La figura de Cristo es muy contradictoria, como lo son las figuras de aquellas personas que a lo largo de la Historia fueron por delante de sus contemporáneos unos cuantos siglos. Buda, Confucio, Jesús fueron claros ejemplos de esto. ¿Qué era lo que había en ellos que fuese tan atrayente para las gentes que los seguían? Su luz, la luz que intentaban transmitir, y claro. Luego estaba el poder establecido, formado por personas que no querían oir hablar de poder personal, y Jesús habló de él en muchas ocasiones.  Eso que hoy en día está tan de moda ya lo dijo Cristo.  En el grano de mostaza, por ejemplo. También habló del poder del perdón y de la reconciliación no como un poder, donde el que perdona hace un esfuerzo, colocándose en una posición de superioridad, sino de igual a igual, como debería ser toda reconciliación. Una reconciliación triunfante.  Un reencuentro que deja en tabula rasa lo vivido, para abrazar una nueva vida. Como en el caso del hijo pródigo, una parábola donde un padre hace una fiesta a su hijo pródigo que regresa al hogar, una fiesta en el sentido más literal del término. Comprensible fue la reacción de su hermano, el hijo fiel a quien su padre nunca había hecho ninguna celebración, pese a que hubiese estado siempre a su lado. El padre le dijo que todas las comodidades de las que gozaba estaban a su disposición porque estaba viviendo con él.

No tengo suficiente luz para comprender por qué Jesús decidió someterse a una muerte de cruz, porque para ello debería haber vivido su vida; aunque quizás fuese para que sus palabras siguiesen vivas a través de un libro todavía leído en todo el mundo. La Biblia. Un libro lleno- en mi opinión- de sombras y de luz. El Nuevo Testamento se encamina hacia la luz, con la llegada de Cristo y todo su mensaje. Las Bienaventuranzas son un claro ejemplo. Recuerdo que cuando era niña me llamaron mucho la atención al escucharlas por primera vez en la Iglesia.

Cada vez que puntualmente veo la misa desde casa -por seguirla también mi padre- me resulta frustrante comprobar que las cosas no hayan cambiado o hayan cambiado tan poco. Se idolatra a la persona de Cristo, pero no se "adora" su mensaje. La fe ha cristalizado en dogma y desde el dogma no se puede llegar a la luz. El dogma es la cueva, la mente que debate siempre las mismas ideas. El valle de lágrimas, el demonio, la cruz, la muerte…. ¿Dónde están? Cierto que hay muertes, cierto que hay guerras, pero los que no vivimos en una guerra física, cuál es nuestra excusa? ¿Acaso no vemos la luz en nuestro día a día? La luz de la vida.

La fe de hoy se basa en la esperanza- hablaré de ella en otra ocasión- y el apego a una tradición que no hace ya nada por nosotros porque somos nosotros los que debemos hacer algo por nuestra fe. No es cuestión siquiera de tener una fe ultraterrena, la cual también es posible, por supuesto. Pero la fe parte de aquí, de la vida, se incardina en ella.  Y, ¿cómo vas a tener fe en el Más Allá si no lo tienes en el Más Acá? Es imposible. Comienza con lo tangible, con lo que ves, aunque no lo Veas, empieza con los sentidos para centrarte más. El cuerpo no es solo un receptáculo que nos contiene, sino la parte material que sustenta la vida. Alégrate porque estás en ella. Celebra la Vida. Disfruta de la vida cuando puedas. Toma consciencia de ella, de su luz cada vez que puedas. Crea músculo para ver la belleza que te rodea. Curioso que nos esforcemos en tener tabletas de chocolate en nuestras barrigas y no en tener más luz en nuestro día a día. Dirás: la tableta de chocolate la consigo si hago abdominales. ¿A qué estás esperando? Tomar constantemente conciencia de tu tristeza o de tu angustia no te acercará a unas abdominales marcadas en términos de luz. Toma conciencia de la luz en la Verdad, de la Paz en tu día a día, todos los días. Cada toma de conciencia es una abdominal que haces para acceder a un espíritu fuerte. No te digas esto ya está, ni tampoco esto no sirve de nada. Y, sobre todo, no te condenes en el proceso. ¿Se te ocurriría decirte que eres un hijo, una hija de puta por no haber hecho las abdominales que deberías?

En tiempo de Semana Santa más importante que la pasión y muerte de Jesucristo es la luz que emanó de su figura. Aunque personalmente me aburren las procesiones, la idiosincrasia de nuestro país nos ha dado dos modelos, claramente distintos. A grandes rasgos, las procesiones serias y respetuosas castellanas y las divertidas y alegres andaluzas. El distinto carácter y la geografía fraguan modos de ser. He ahí donde la luz ofrece una importante forma de avance en la tradición. La luz del sur se refleja en unas procesiones más festivas.

 A pesar de haber sido educada en el catolicismo nunca adoré a Jesús como hijo de Dios, nunca pude abrazar el dogma de que fuera un ser superior y que por eso hubiera que adorarle. De hecho, le tenía cierta manía, lo que me generaba sentimientos contradictorios donde la culpa y el miedo estaban presentes; pero la manía que sentía era más bien una manía hacia la forma de trasmitir el mensaje que él dejó desde el púlpito. En este momento de mi vida veo la figura de Jesús mucho más cercana, una figura de amor. Sobre todo, un poeta de las palabras. Palabras que aún hoy en día hablan de luz. Él mismo lo dijo de un modo soberbio: :” Nadie enciende la lámpara y la pone en un rincón, ni bajo el celemín, sino sobre un candelero, para que los que entren tengan luz. La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; si tu ojo es puro, todo tu cuerpo estará iluminado; pero si fuese malo, también tu cuerpo estará en tinieblas. Cuida, pues, que tu luz no tenga parte de tinieblas, porque si todo tu cuerpo es luminoso, sin parte alguna tenebrosa, todo él resplandecerá como cuando la lámpara te ilumina con vivo resplandor”

Mi opinión es que solo la Vida te Salva, el salto de fe que podemos dar si queremos hacerlo. Y debemos hacerlo partiendo de nuestra humanidad, comenzando con nuestra historia personal. En la reflexión "Tu existencia" contenida en mi libro Palabras luminosas para tiempos inciertos digo que comprender tu historia personal es “Quizá la parte más difícil.  Lavar el paño de tu mente hasta que sea tan claro y tan prístino como el día de sol al que quieres llegar. Sé como una de esas lavanderas que no se quejaban por su arduo trabajo físico. Ahora, con el nuevo rumbo de la historia, con la evolución que la Vida misma representa, tu arduo trabajo es mental. Adquirir una mente clara. Que Vea.”

Solo la fe salva. Ya lo dijo el mismo Cristo, como hombre excepcional que era. Tu fe te ha salvado,  dijo en cierta ocasión; no Dios ni él mismo.   La fe -en mi opinión- no salva del pecado, que es una carga, al menos como se sigue concibiendo hoy en día, sino de la esclavitud. La esclavitud es la única carga y para liberarte de ella, de tu falta de Libertad o bien pones el enfoque en tu luz, o pones el enfoque en la Vida. Lo normal será ir combinando estas dos cosas. Fe en ti y fe en la vida, fe  en la vida y fe en ti. Así será posible resucitar en Vida. Y luego sí, luego puede que haya una vida ultraterrena, pero no será concebida como una atadura, un ansiolítico para contener nuestros miedos, sino como una prolongación de esta Vida.

Porque has visto has creído, dijo Cristo a Santo Tomás. Dichosos los que creen sin haber visto.

Disfruta de la Vida, ten fe en ti, tiende el puente hacia la Vida y verás que aquello que veías como imposible es Posible por la fe. @mundiario

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