Antonio Vega: su documental Tu voz entre otras mil incendia las redes

Cartel de documental. / Antonio Vega
Cartel de documental. / Antonio Vega
La emisión en abierto del documental de Antonio Vega reaviva la polémica al incidir más en su drogadicción que en el desarrollo riguroso de la trayectoria musical que le convirtió en mito. 
Antonio Vega: su documental Tu voz entre otras mil incendia las redes

¿Es más importante su drogadicción que su extraordinaria faceta artística? Es lo que parecen destilar los comentarios de las redes ante la emisión en abierto del documental Antonio Vega: tu voz entre otras mil, dirigido y escrito por la periodista Paloma Concejero. 

El estreno de la cinta en 2014 conllevó críticas muy dispares, pero ha sido ahora en su emisión en abierto por la cadena pública la que ha incendiado las redes. El documental es una interesante obra coral en la que a lo largo de más de dos horas se desgrana el recorrido vital de uno de los grandes músicos de nuestro país. Con un metraje atípico en un documental dedicado a un cantante español, comienza con su nacimiento prematuro y salud precaria, y la vivencia de una infancia feliz en el seno de una familia numerosa. Asistimos al retrato de un adolescente raro y complicado con un alto coeficiente intelectual que cultivaba  facetas diversas como la física y el cosmos, el alpinismo y la ciencia aeronáutica. Finaliza con su conversión en un músico de éxito que vivió sus últimos 35 años marcados a fuego por la impronta de la heroína.

Una sugerente amalgama de fotos y filmaciones familiares grabadas en Super 8 del ámbito más personal, entrevistas inéditas,  testimonios intensos de su madre, hermanos, ex mujer, suegra, productores, amigos, banda, miembros de Nacha Pop, grabaciones de su biógrafo Bosco Ussía, documentos gráficos, manuscritos y  dibujos, articulan una edición muy cuidada salpicada de imágenes brillantes, algunas de extraordinaria calidad artística y otras que rayan el efectismo. Todo ello potenciado por el intermitente magnetismo visual  que va despertando en el espectador la constatación de la degradación física de Antonio.

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Nacha Pop. / Sandra-Besandom

Incomprensibles lagunas en la investigación 

Paradójicamente, siendo un valioso producto, imprescindible como fuente documental para el conocimiento de Antonio Vega, sorprenden las incomprensibles lagunas en la investigación de su valor como músico. Esto hace que el film se resienta enormemente y exhiba una gran superficialidad. Aspectos musicales y creativos que deberían haber sido incuestionables están apenas esbozados, cuando son los pilares del talento de Antonio y que no sólo lo consagran para  la posteridad, sino que son da la razón de ser del mito.

Este producto fue financiado mediante crowdfunders, admiradores deseosos de colaborar en la divulgación de la gran figura del pop español, y que esperaban un retrato del talentoso músico, de su genialidad artística y su sensibilidad compositiva y se  encontraron con un viaje de ida y vuelta a los infiernos de la droga.

Su hermano, Carlos Vega, fue el más crítico en su momento con el trabajo de Paloma Concejero, asegurando en diferentes medios que la familia se sintió engañada al haber confiado ciegamente y ceder el ingente archivo personal y vivencial a esta producción.

Antonio Vega, de Nacha Pop a artista de culto

Antonio Vega, autor de la eterna Chica de ayer, hacía tiempo que había traspasado las fronteras de lo estrictamente musical, para convertirse en un icono vivo, un emblema del momento histórico y mágico del fenómeno de la movida de los 80. Músico universal, autor de piezas memorables de la historia del pop español, y de la memoria colectiva de una generación, su canonización mediática fue paralela a su perpetuo combate con el lado más salvaje de la heroína. 

Nacido en Madrid en 1957, formó la banda Nacha Pop con su primo Nacho García Vega que se integró en el fenómeno de la movida adscribiéndose a la facción de nuevaoleros, que se distinguían del resto, como Mamá y Secretos, por su calidad técnica y musical, una apariencia y letras menos transgresoras y unos parámetros concordantes con la new wave británica.

El primero de los cinco discos de Nacha Pop incluiría el que sería su gran éxito Chica de ayer que se considera himno generacional  -aunque los de los 80 suelen detestarla por el abuso que se ha hecho de ella-. Estos discos constituyen en conjunto uno de los mejores testimonios de la controvertida, pero cada vez más valorada, aportación musical de la movida a la historia del pop español. El grupo se disolvería en 1988 tras una gira en la que graban un doble en directo que será el único triunfo  discográfico de su carrera.

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Vega en concierto. / RR SS

En solitario

Antonio Vega debutará en solitario en 1991 y grabará otros cinco discos enormemente desiguales jalonados de composiciones muy poco meritorias de su talento, junto a otras extraordinarias como El sitio de mi recreo.  Versiones varias, algunas auténticas joyas discográficas, como la de Romance de Curro de Serrat o  Me quedo contigo de los Chunguitos. En 2005  una voz frágil y enfermiza interpretaba las hermosísimas letras de 3000 noches con Marga' su quinto y último disco.

Esos años en solitario va afianzando una imagen de outsider genial cuya decrepitud física consecuencia de su toxicomanía presagiaba una muerte tan próxima que cuando encargan la necrológica a Diego Manrique, éste contesta hastiado "que llevan una década pidiéndole lo mismo! ". Esta sensación de la inminencia de un desenlace fatal contribuiría mediáticamente a consagrarle como mito en vida, lo que contrasta con el tratamiento que se le daba a Enrique Urquijo, que tampoco aparece en el documental, pese a los grandes paralelismos espacio temporales emocionales y estilísticos que comparten.

Enrique y Antonio, junto a Germán Coppini en menor medida, forman la tríada de poetas malditos del pop español, pero lo que se perdonaba a Antonio por su condición de genio, un maldito niño bonito, era con lo que se golpeaba sin piedad a Enrique, otro genio de alma sensible con problemas parecidos, pero que jamás gozó de esta protección. Antonio era un gran consentido: sabía utilizar su atractivo con amigos, compañías. productores, fans, periodistas, editores musicales.  A Enrique Urquijo su público le quería con locura, pero a Antonio Vega todos lo idolatraban. Tras muchas idas y venidas en la cuerda floja, el desenlace se produce  y fallecerá en 2009 de un cáncer de pulmón.

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Antonio Vega y Marga. / RR SS

Carencias fundamentales del documental

Las carencias del documental al abordar la faceta musical son ingentes, comenzando por la formación de Antonio como artista, capital en la gestación y el estilo de todos los músicos. No sólo se elimina de forma incomprensible la intervención de su profesora de música, sino que no hay reseñas a datos tan básicos como los discos que oía en su casa, sus grupos favoritos, antecedentes musicales, o quien o quienes gravitaron en el desarrollo de su singular estética musical.

Antonio Vega había acusado la influencia de la psicodelia, el rock progresivo o guitarristas de blues antes de caer bajo la magia de la new wave británica que es la que confiere  la  seña de identidad al grupo que formaría… pero asombrosamente ni una mísera mención a nada de esto. Ni una.

El encuadre geográfico y temporal cojea de forma alarmante. Antonio Vega es un artista de Madrid, tanto es así que se le ha llamado "el inventor del pop madrileño". No hay menciones a su calle, a su barrio, apenas a su ciudad, y muy pocas al contexto en el que surge. Sorprende el poco calado de una ciudad como Madrid, foco rutilante en la época y que apenas aparece mencionada en el documental. Se rastrea en los murales del Penta, fotografías de Tierno y fondos de algunas salas de conciertos.  Tampoco  ni palabra a la plaza que lleva su nombre, a escasos 50 metros del inolvidable Penta.

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Nacha Pop en sus comienzos. / Hispavox 

La movida y Antonio Vega 

 Antonio surge como músico por, gracias y para la movida de los 80, fenómeno en el que nace, crece y se consolida como artista y que hoy se considera el movimiento cultural más importante del último tercio del siglo XX. Pues bien, las alusiones a la movida y sus grupos son mínimas, y donde se explaya un poco, aparecen casi circunscritas a la politoxicomanía de la época.

La génesis de Nacha Pop, el grupo que le dio su sitio como artista apenas está esbozada, y el desarrollo es muy somero... Ni palabra sobre el tandem mágico que forma con su primo Nacho García Vega, artífice del sello Nacha Pop, simbiosis genial y original que desembocaba en las baladas cósmicas de Antonio y el animoso y rítmico hedonismo de Nacho. Las intervenciones de los miembros de la banda  ya mítica son brevísimas en el largometraje frente a la banda “contratada” del final de su trayectoria, de mucha menos enjundia y a la que se dedican largos minutos.

Los conciertos sin entidad y ninguneo a sus seguidores

Un capítulo de escasa entidad en la cinta son los cientos de conciertos que ofreció la banda.... pero sí que aparecen en los que fueron teloneros??. No hay apenas referencias a salas ligadas a su carrera y que eran la principal fuente de sus ingresos. Y lo más importante, injusto y doloroso es el ninguneo a la entrega incondicional de su público que le permitió seguir en la música casi 20 años más... Poca consideración y gratitud a la fidelidad de sus seguidores que le acompañaron periodos de tragedias, crisis, desgastes vitales y que tragaban con todo, hiciera lo que hiciera. Un público fanático que moría por el, sabía de memoria todas sus canciones y que le relevaban en sus conciertos cuando Antonio apenas podía articular palabra o rasguear la guitarra ensimismado. 

Como las corridas de Curro Romero, todo compensaba el destello de genialidad de Vega, como se decía de las grandes  faenas del diestro sevillano, cuando hacía algo era tan deslumbrante que “se paraban los relojes”, casi un titulo de una canción de Antonio.

Faltan testimonios fundamentales como la de músicos contemporáneos, y sobre todo la de los periodistas musicales, auténticos gurúes de la época, como Jesús Ordovás, Diego Manrique o Julián Ruiz, especialistas de lujo en este período imprescindible de la vida de Antonio. Hubieran hecho un valiosísimo análisis para la posteridad de la importancia real y las aportaciones de Antonio a la historia de la música. No están presentes ninguno de ellos. Tampoco intelectuales de peso que le respetaban. Pero lo más sangrante, es que tampoco se aborda la faceta de artista músico, las peculiaridades de sus armonías, sus afinaciones características, su cualidad de intérprete capaz de obtener matices infinitos, ni el proceso de composición. 

Una banda sonora inconexa

La elección de la banda sonora es correcta, pero tampoco excesivamente conectada al argumento. Nunca llega a emocionar. Salvo " La chica de Ayer "y  "el Sitio de mi recreo" falta el análisis de canciones  que siguen brillando como destellos al escucharlas como "Una décima  de segundo", "Desordenada habitación", "Antes de que salga el sol," entre otras… Curiosamente el único análisis icónico lo hace la madre cuando explica el enigmático "Esperando nada", un testimonio de decepción y depresión ante un éxito que no acababa de llegar como esperaba y merecía. Tampoco hay una sola mención a la gran calidad literaria de la poesía, ni a la profundidad de sus letras, pobladas de metáforas y verbalizaciones sutiles de sus emociones. Ni palabras a su trascendencia, ni a la influencia en artistas posteriores como Elefantes, Tontxu, Limones con quien colaboró en el disco "Palabra"  o músicos mexicanos, ni en modernos poetas urbanos.

Emociones y sentimientos

Su directora declaró en su momento: “No he tratado de buscar la sorpresa, sino la emoción y la película rebosa emociones y momentos intensos.”  Pero los iniciados en la música de Antonio critican todo lo contrario y  sólo detectan emociones ligadas a la droga, el inmenso amor  madre- hijo y la nostalgia doliente que impregnan las imágenes familiares, sin lugar a dudas, lo mejor del film,.

Sí se destaca su sensibilidad hacia el espacio, las galaxias, estrellas y los gatos.- pero muy poco los sentimientos asociados a las creaciones de Antonio, tan importantes para una generación por estar ligados a una década en la que los jóvenes por primera vez en la historia de España fueron dueños de sus vidas y destinos y eligen la música como bandera que enarbolar.  .

Las relaciones sentimentales con sus mujeres tampoco inciden en conceptos como enamoramiento, complicidad, fidelidad, lealtad, salvo alguna frase de Antonio a su biógrafo Bosco Ussía, parece que había muy poco más que dependencia de ellas y compartir  idas y venidas de la droga.  Es  asombrosa la complacencia de la madre de su novia fallecida, a la que tanto quería pero que no fue a ver las tres semanas que agonizó en un hospital..

La droga y Antonio Vega  

Lo confiesa el músico en la película: “Empecé a consumir drogas por un estadio de éxtasis o de euforia, la heroína es un lince, experta en desaparecer, en recordarte ‘no se te olvide que yo estoy aquí’. Extrañas anécdotas en el comienzo del filme  con un Antonio que sesea como andaluz, una entrevista con dos gemelos surrealistas  que se pelean por la fecha del inicio de la toxicomanía.. un dato irrelevante sobre todo porque en ese mundo y en esa época las drogas pululaban por todas partes y hubiera llegado a ellas de cualquier modo.

El tratamiento de la drogadicción del cantante es lo que más decepciona a la familia…  No hay una visión demasiado morbosa del tema, pero sobra tanto metraje. Era toxicómano y es ineludible, pero no para eclipsar como lo hace el genio y la creatividad de Antonio. Con el inri de que era innecesario para explicar sus canciones porque en la mayoría no se detectan rasgos autobiográficos, sino descripciones de cierta abstracción que le conferían gran modernidad, y que provocaban una inmediata  empatía del público. 

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Vatio. / A.J. Ussía

Sobran esas escenas con caballos...

Sobran esas escenas con caballos en una supuestamente lírica alusión a la heroína, las duras imágenes de los poblados marginales de la droga, jeringuillas por el suelo, suciedad y desahuciados vagando con el rumbo perdido…Con un esbozo hubiera bastado. El  documental no tiene la libertad creativa ni la subjetividad que tiene una novela por su propia esencia de documento. Algo que sin embargo encaja como anillo al dedo en la obra del novelista A. J Ussía en la extraordinaria Vatio que lo plasma con pulcritud fotográfica y genio literario.

Ahí está el quid de la polémica ¿es importante?  En palabras de su hermano Carlos, junto a su madre, la voz más coherente del largometraje: "La película es el retrato de un drogodependiente que tocaba la guitarra y componía. La grandeza de Antonio como músico no está reflejada en este documental". Y es totalmente cierto. Importa tal vez para el personaje, pero no para el músico, autor de inolvidables y personales melodías, de una visión intimista y lírica del pop, de letras mágicas y que consiguió la lealtad inquebrantable de un público que le acompañaría desde los 80 hasta después de su muerte. 

Este documental es un gran trabajo de recopilación y edición y ha sabido captar la  fascinación que despertaba el personaje...  pero nos cuesta encontrar a ese Antonio Vega, inolvidable e irrepetible, al que sigue consiguiendo que cuando suenan los primeros acordes de sus canciones, se nos siga encogiendo el corazón al reconocer "su voz entre otras mil". @mundiario 

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