Distinta Clara, de Alba Ballesta, un libro sobre el enmascaramiento de la escritura

Distinta Clara, de Alba Ballesta./ Algaida
Distinta Clara, de Alba Ballesta./ Algaida

La autora Alba Ballesta nos introduce en una invención metaliteraria donde la escritura se percibe como un mecanismo de ocultación y supervivencia.

Distinta Clara, de Alba Ballesta, un libro sobre el enmascaramiento de la escritura

Distinta Clara, de Alba Ballesta, último Premio Joven Ateneo de Sevilla, nos aproxima al inútil ejercicio de la escritura como una forma intencionada de desaparecer.

Me acerco a la nueva novela de Alba Ballesta, tras haber leído hace unos años, la opera prima, Rari nantes, de la que escribí varios párrafos ilusionantes y llenos de admiración. Este segundo trabajo, publicado por Algaida, sigue en esa misma línea interesada que no es otra que la de profundizar en el misterio de la creación como una manera de evadirse del mundo; sin duda, una adictiva e hipnótica visión de la literatura como ocultación y de enmascaramiento que el creador usa para alejarse de sí mismo, de su entorno, quizá para traspasarlo y para sobrevivirlo.

Un domingo, mientras Laila busca en una caja de libros de su madre, descubre un libro de poemas: Obras Completas de Clara Dubasenca (Tomo III). El libro, dedicado por la autora a un tal Ramón, despierta un interés por parte de Laia que desemboca en el relato etnográfico de la biografía de esta autora que, a cada paso de la investigación llevada a cabo por la protagonista, parece un personaje más misterioso y difuso, pero, no por ello, menos intrigante.

El talento de Alba Ballesta queda claro en esa construcción artificiosa, pues un personaje se convierte en objeto de búsqueda, creando en el lector un espacio metaliterario continuo. Un no personaje, una ausencia, termina por ser actor de toda una narración; nada sabemos de Clara, salvo lo que vamos conociendo a través de todo un elenco de amigos, novios, filólogos y familiares que apuntan, describen, construyen, desde su particular visión, a esa poetisa.

La novela gira en torno al descubrimiento de una ausencia y el argumento sigue el curso de una huida que la propia escritora ha trazado para ausentarse de la realidad, para refugiarse en la escritura como único asidero que Laia quiere descifrar, usurpando la intimidad de Clara a través de los testimonios de aquellas personas que han formado parte de una biografía que se pergeña desde la incertidumbre.

No hay nada extraordinario en los poemas de Clara, sino la emoción que Laia les infunde como una parte del pasado de su madre, como un pretexto para descubrirnos qué es la literatura; olvidarse de uno mismo, construir desde la ausencia para ser todavía más ausentes, construir una biografía que, en poesía y en literatura en general, termina por ser anonimato.

Nadie es quien escribe y Alba Ballesta rinde un homenaje personal a ese malditismo, a esa estigmatización y a esa inutilidad que representa la escritura, el oficio de insuflar vida a perfiles ajenos, tal y como hace Laia al querer saber quién es esa autora, cuyo libro de poemas ha llegado a sus manos de forma azarosa.

  Alba Ballesta recurre a esa tramoya borgesiana de hacer de la crítica literaria una causa narrativa en sí misma, esto es, construir una novela desde la reflexión de la escritura como objeto y como desenlace, indagaciones vanas, pero que nos permiten subsistir, dotar de sentido a nuestra vida, a la vida de los escritores, entre libros, buscando el silencio, la ausencia, el olvido entre las páginas.

Distinta Clara, de Alba Ballesta, un libro sobre el enmascaramiento de la escritura
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