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El desnudo y la tormenta de Manuel Guerrero

El desnudo y la tormenta, de Manuel Guerrero Cabrera fue publicado por ediciones Moreno Mejías en 2009. Cuenta con un prólogo de María Jesús Soler Arteaga, una breve cita de Carmen Conde y una cita introductoria de Javier Lostalé extraída de La rosa inclinada, en El desnudo que versa: "El desnudo, como la lluvia, existe antes de que se desate la tormenta".

El desnudo y la tormenta de Manuel Guerrero
Manuel Guerrero en la Feria del Libro de Madrid de 2018./ Web del autor.
Manuel Guerrero en la Feria del Libro de Madrid de 2018./ Web del autor.

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Gema Albornoz

Gema Albornoz

Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Córdoba (España). Colabora con las revistas Prisma a la vista, Salto al reverso y con la comunidad poética La poesía no muerde. Escribe en su blog Emociones encadenadas. Algunos de sus poemas han sido publicados en las revistas culturales, Ariadna-rc, Le Miau noir o la revista literaria digital El coloquio de los perros. Escribe en MUNDIARIO.

Manuel Guerrero es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba y trabaja como profesor de lengua y literatura. Es, también, presentador del programa de radio La voz a ti debida en Radio Atalaya, colaborador en Radio Lucena con la sección Siempre hay tiempo los viernes en el programa La radio de tu vida y, además, es articulista en varios medios digitales del sur de Córdoba: Lucenahoy.com, Surdecordoba.com, La Opinión de Cabra y  en revistas de Literatura como El coloquio de los perros o La Galla Ciencia, ahora trasladada a Odisea Cultural (en esta última tiene una sección de poesía junto con Ana Patricia Moya titulada No es país para viejóvenes).

Pertenece a Itimad y a la Asociación Cultural Naufragio, de la que es socio fundador; desarrolló en ella la labor de Director Ejecutivo hasta 2015. Forma parte del consejo de redacción de la revista Saigón (Lucena-Cabra).

Entre sus publicaciones, destacan los volúmenes de poesía El desnudo y la tormenta (Moreno Mejías, 2009), Loco afán (Ediciones en Huida, 2011), El fuego que no se extingue (Manantial. Ayuntamiento de Priego de Córdoba, 2013) y Las salinas del aliento (Cuadernos del Laberinto, 2015). Ha publicado diversos poemas en distintas revistas andaluzas, como Ágora. Revista de literatura, Groenlandia, Aldaba, Álora la bien cercada, Angélica. Revista de literatura y Saigón, entre otras.

También destacan sus estudios y artículos de investigación, siendo de numerosos volúmenes críticos como Estudios críticos de Literatura del siglo de Oro (Juan de Mairena y de Libros, 2008), Tango. Bailando con la literatura (Moreno Mejías, 2009) y Al compás literario del tango (Cuadernos del Laberinto, 2017), así como de diversos artículos en revistas como Angélica. Revista de literatura, Isagogé, Saigón, Mundo educativo y Noseolvida, entre otras. De igual modo, encontramos trabajos de su autoría en Escritoras y pensadoras europeas (Arcibel, 2006), Bohemios, raros y olvidados (Diputación de Córdoba, 2006) y Feminismos e Interculturalidad (Arcibel, 2008), entre otras publicaciones colectivas. Algunos de sus artículos han sido incorporados a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Como narrador cuenta con dos títulos publicados: Para despertar (Moreno Mejías, 2011; Amazon Kindle, 2017) y Vieja túnica y otros relatos (Áticabooks, 2017).

La Delegación de Juventud del Ayuntamiento de Lucena le reconoció con el Premio Pimiento de Plata en 2011 por su labor de difusión de la poesía y la literatura entre la juventud. En 2016 se le concedió un Accésit en el X Premio Saigón de Literatura en la modalidad de microrrelato. En 2018 logró el premio del Certamen de Poesía María Luisa García Sierra.

Portada del libro./ Imagen Casa del Libro.

Portada del libro./ Imagen Casa del Libro.

 

En el prólogo María Jesús Soler Arteaga inicia con una cita de Carmen Conde en “Mujer sin Edén” que saca a relucir una de las arbitrariedades del lenguaje: «Cada palabra lleva consigo un sentimiento». La prologuista sentencia al final «las palabras pertenecen a quien las inspira nunca a quien las pronuncia o las piensa».  En cuanto a quién pertenece las palabras del poeta cuando las dice he escuchado todo tipo de versiones, pero esta contundencia es la realidad del poemario de un poeta enamorado, de un poeta que escribe su declaración de amor a alguien con nombre y apellidos, con rostro definido, con sonrisa, con esa persona que comparte su intimidad en su día a día. «Rizo mareado,/ pues me aturde y me turbo de acordarme», «Ya sé que no eres única./Yo tengo la palabra/ y tú todo el silencio», «como tú entre mis sábanas,/ que me traen tu amarga/ y permanente ausencia»,

CONTRAPONIENDO UNA CITA EXTRAÍDA DE DRÁCULA

Tan inútil como un barco pintado en un océano pintado

Drácula, capítulo 7, Bram Stoker.

Y de repente

me mordiste en el cuello.

Los barcos viejos,

las olas muertas,

las pinturas mediocres,

la fatal galería,

hallaron su sentido.

El poemario está dividido en dos partes: la primera, son poemas donde se mira atrás, poemas del olvido y memoria; la segunda parte, llamada “tormenta”, es donde se desata una tormenta erótica-amorosa que se va calmando a medida que pasa el tiempo, el ritmo, como acompasándose al ritmo del corazón. Porque la pasión arranca las costras de amores pasados, encallados en las orillas de esos mares ya olvidados, en islas de nadie de las que todo el mundo cree tener posesión al verlas asilvestradas y fértiles. «Arrancaré el oscuro/ asfalto del olvido, /para al fin verte como te viera: esperanzada», «Llenémonos de nubes, / llovámonos el pecho,/ mojémonos la vida/ y pisemos los charcos/ hondos de nuestros labios./  Adentro, llueve, adentro./ Desata la tormenta»; «De tu profundo vientre el tibio aroma me arde/ y mi grito de sangre a tus dedos se ajusta./No ceses de tocarme».

No se puede decir que Manuel Guerrero Cabrera tiene una corta carrera, pero sí es bastante desconocida. Lo conozco personalmente, desde hace muchos años, de hecho. Coincidimos los mismos años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba e incluso compartíamos algunas amistades. La vida nos ha llevado por caminos muy distintos, volvimos a coincidir durante los encuentros poéticos en Puente Genil. Debo reconocer que yo misma no conocía toda esa trayectoria y apenas vivo a unos kilómetros.

«Nada tan estúpido como vender,

La verdadera gloria está en convencer».

Víctor Hugo

Muero cuando la espada de tu labio

taja mi débil cuello tiernamente,

y abate mi alba ufana tan paciente,

esperando la dicha del más sabio.

Por una enamorada muerte rabio,

porque me degollaras de repente,

y siento la querencia de la urgente

espada que me taja como labio.

Con tus caricias inefables ganas,

y con tus besos implacables vences,

y con tu aroma femenil conquistas.

Mas quiero que al matarme bien insistas

en que fueron victorias tempranas,

porque tú solamente me convences.

                                                                       

Gracias a que la conversación hace más fácil quitar las taras que una misma tiene, ahora conozco mucho más sobre él y su carrera. Después de algún tiempo, le dije que quería leer todas sus obras, porque finalmente, lo que hay que hacer para conocer y saber más de alguien que no conocemos es preguntar, querer conocer y tener verdadero interés. Manuel se ha convertido en un gran amigo y un gran consejero poético. Aún tengo pendiente ponerme al día con todos sus trabajos. Este me gustó especialmente: el primero. Ojalá de este, el año que viene cuando llegue abril, aproximadamente, podamos celebrar su décimo aniversario con una nueva edición, fresca, renovada y llena de la energía que ya poseía en estas líneas que he compartido con vosotros. Porque en ellos se palpa el amor, se palpa la pasión. Se palpa la pasión y el amor por las palabras. Y por todo ello, es necesario recuperar libros llenos de sentimiento, desnudos, cargados de tormenta, donde se cuida de las palabras con el mayor mimo.  @mundiario