Death Note: ensayo y error de Netflix

Póster de Death Note. Netflix.
Póster de Death Note. / Netflix.

La cinta de la productora generó polémica y expectativas, pero finalmente, es otro producto que olvidó su verdadero núcleo, convirtiéndose en una historia superficial con un trasfondo que pudo haber sido épico.

Death Note: ensayo y error de Netflix

Netflix apuesta y arriesga, algo que aplaudimos, pero no siempre acierta. En el caso de sus series de TV, podemos decir que en la mayoría de los casos ha logrado salirse con la suya por tocar temas polémicos e interesantes. Sin embargo, cuando la productora apuesta por productos cinematográficos, sencillamente no logra cumplir con las expectativas.

Con Death Note, la productora esperaba dar un gran bombazo a partir de una historia originada en Japón y con su respectiva polémica de la mano. Pero Netflix cometió el peor error de todos: olvidar el núcleo de una “historia basada en…”. Para poder recrear una historia ya conocida, los productores, directores y guionistas, siempre deben tomar en cuenta su origen y el por qué gusta tanto al público, sin esa fórmula, la cinta probablemente fracasará, sin importa si cuenta o no, con la aprobación de los creadores originales de la historia.

El espíritu de la historia es olvidado

Tsugumi Ohba y Takeshi Obata son los creadores de Death Note, una historia que sigue a un joven llamado Light que un día encuentra un diario. El chico se da cuenta que cuando escribe el nombre de una persona en él, está muere al instante. Ese poder hace que el joven se empiece a vengar de muchas personas con ayuda del espíritu maligno que es dueño del diario. Mientras que el chico hace esto, hay otra persona que empieza a investigar los hechos y la historia se va desenvolviendo entre la ética, la consciencia, el valor como seres humanos, la ceguera que se produce cuando se tiene poder…

Pero el producto –porque sí, es más un producto comercial que una obra de arte- dirigido por Adam Wingard, es una especie de bofetada para la historia original. La versión de Netflix se toma todas las libertades que desea, cosa que en su momento ya causó controversia debido al llamado blanqueamiento de Hollywood. Ahora, nos situamos en EE UU, algo que no es del todo malo, porque una obra “basada en…” necesita de su propia personalidad; lo que sí molesta, es que el ritmo de la producción es muy rápido, olvidando detalles muy importantes e intentando abarcar todo un universo en poco tiempo.

Un gran problema de la adaptación es que olvida la importancia de los sentimientos que desata el diario encontrado. Cuando Light conoce su poder, como persona, empieza a preguntarse muchas cosas que le hacen cuestionarse la diferencia entre el bien y el mal, desatando una tormentas de emociones. Pero también se encuentra Mia, otro personaje fundamental de la historia y que tiene cierto interés morboso por la libreta, algo que es completamente desaprovechado en la adaptación.

El bien vs. El mal, pero de una forma superficial

Recordemos que otro aspecto importante de la historia original, es el juego entre Light y L, en donde el segundo busca saber quién está asesinando a todas esas personas, mientras que el otro actúa desde las sombras. Otra vez, el ritmo acelerado del film estropea por completo la dinámica que mantienen ambos personajes a pesar de no conocerse, dejando un gran vacío que es imposible llenar.

La adaptación de Death Note resulta ser vacía, una falta de respeto para la obra original, una cinta que propone pero no llega a nada, un producto que pudo haber sido increíble, pero que decidió no explorar el valor de la obra original y dejarse llevar por una muy libre adaptación que no conquistó ni impresionó.

Death Note: ensayo y error de Netflix
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