Cuentos serios de bufones: Arvejorrín y Nobilio

Caricatura de Alex y Pepe Pelayo. Alex y Pepe Pelayo.
Caricatura. / Alex y Pepe Pelayo.

El escritor, comediante y estudioso de la teoría y la aplicación del humor, Pepe Pelayo, presenta la sección "Cuentos serios de bufones" con un mensaje sobre la importancia de la risa, el humor y su aplicación en la vida.

Cuentos serios de bufones: Arvejorrín y Nobilio

Érase una vez, hace más o menos equis años y en un lugar en Google Maps, un bufón llamado Arvejorrín, marchando detrás de los guerreros de su Rey.

Es que se enfrentarían su reino con el reino del norte, a causa de unas tierras limítrofes, que ambas partes se disputaban.

Defendiendo los colores de su Rey, miles y miles de soldados de infantería con sus armaduras, blandiendo ballestas, arcos y flechas, escudos y espadas, se colocaron en formación de cuadros sobre una colina, y detrás de ellos, se posicionó la caballería con lanzas y sables. Del otro lado del valle, casi a modo espejo, se ubicó el ejército enemigo de igual poderío.

A una señal, ambos bandos comenzaron a avanzar para encontrarse en el mismo centro del valle. A unos metros de distancia las vanguardias se detuvieron para esperar la orden de los respectivos generales y lanzarse finalmente a la batalla mortal. 

Pero para sorpresa de los miles de guerreros y sus oficiales, se adelantaron el bufón Arvejorrín y el bufón Nobilio, representando sus respectivas cortes y comenzaron —a viva voz—, a discutir falsamente e ironizar, burlándose de los defectos de sus propios reinos y de esa manera develar las estúpidas razones que llevaron el conflicto hasta ese punto. Y aquellos miles de rudos hombres comenzaron a reír a carcajadas de las ocurrencias de los bufones.

Fue tanta la risa que a los soldados se les fue disipando el odio que les inculcaron sus superiores para "levantar la moral", como siempre hacen, decidiendo que no valía la pena luchar y menos arriesgar sus vidas por cosas tan risibles. Eso provocó un lucido y disparatado abrazo entre los bufones Nobilio y Arvejorrín.

Entonces los Reyes se vieron en la necesidad de suspender el estado de guerra y usar las tierras del litigio en beneficio común.

Y desde aquel día, a causa de los bufones, reinó la paz por lo menos hasta ayer, según supe de uno que vino de allá. Pepe Pelayo en @mundiario

Cuentos serios de bufones: Arvejorrín y Nobilio
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