La creatividad literaria de Antonio Zapata Pérez sobrevive a la pandemia
El poeta ilicitano prepara sus cuatro proyectos literarios recientes que saldrán este año en el que destaca su primera novela titulada “La Ciudad sin Mañana” .
Antes de llegar a jubilarse, Antonio Zapata Pérez cambió las planchas de metal y las herramientas por el papel y la tinta del bolígrafo; el mono azul de la metalurgia por sus sombreros de marinero, de paja o estilo Homburg propio de escritores como el mexicano Juan José Arreola o el inglés James Joyce. Los comienzos literarios de este escritor ilicitano autodidacta fueron confusos y a finales del siglo pasado, se abrieron sus conocimientos hacia territorios desconocidos e inexplorados, sumergiéndose en ambientes universitarios, políticos o en lecturas de literatos que habían estado prohibidos. El papel higiénico le ha servido en alguna ocasión como libreta improvisada, impregnando sus textos mordaces, ácidos y críticos, propios de su malestar personal, para transcribirlo a un lenguaje poético, una alquimia de infinitas voces provenientes de un solo gruñido que emborronan la inmaculada hoja blanquecina. En el año 1999 se autopublicó su primer libro “Los Verbos del Mal” de los que le siguieron dos más, “Poemas del Mono Azul” y “Rotativos de Interior”, que encasilló en una trilogía poética. A partir de ahí, llegaron nueve poemarios más, destacando sus versos con tintes eróticos con “Lucernario Erótico”, publicado en el año 2006, su prosa autobiográfica en “Haber Sido sin Permiso” del año 2009, e incluso su modesto guiño al dramaturgo y poeta ruso Vladímir Mayakovski en “El Callejón de Lubianski”, publicado en 2006. A Zapata el género poético lo eligió a él y no al revés, así se identifica el versificador de crítica social e irreverente con el sistema, no obstante, también tiene cientos de artículos periodísticos publicados en medios de comunicación y unos cuantos relatos cortos, categoría donde se siente más cómodo. Con sesenta y ocho años su creatividad está en ebullición, “como un volcán dormido que despierta de pronto y cuya lava emerge de sus entrañas”, aclara el escritor residente en Elche. Actualmente se encuentra en plena producción, con proyectos terminados como un libro de cuentos cortitos titulado “Solo en Bares”, el segundo volumen de artículos bibliográficos inéditos bajo el nombre “Nuevas Lontananzas, 1974-1984”, un conjunto de poesía experimental para una próxima edición que ha titulado “Zapaterias” y que al igual que su primera novela, “La Ciudad sin Mañana” que saldrá para esta primavera, los tiene ya escritos y a punto de ser editados. El escritor ilicitano subraya que la ficción “requiere un pensamiento más polarizado, no como en la poesía, que son pequeñas dosis concentradas con cierta explosividad literaria de todo lo que me gusta decir”. La novela, que ya la había escrito antes de que surgiese la pandemia, emergió mientras se disponía a escribir un libro de relatos, convirtiéndose en un compendió casi a tiempo real de una crónica contemporánea, con distintos personajes que se desenvuelven en una gran ciudad y sus contradicciones sociales, laborales y medioambientales, tratando de hacer posible un mundo imposible. En cuanto a la poesía, al vate de tierras alicantinas le limita, teniéndola que acompañar con una cadencia musical, difícil de acertar en cada poema. Antonio Zapata opina que su poesía es muy anárquica, caótica y siempre se mantiene como un equilibrista en la cuerda floja, porque los versos, incluso aquellos más alejados, describen por dentro y por fuera al literato, como bien puntualiza el poeta, “me interesa más lo que digo, que cómo lo digo”, por eso prefiere la libertad de la narración volandera. El Coronavirus no frena las ganas de escribir del autor del poemario “Espartaco”, publicado en 2019, consciente que esta batalla vírica es inevitable, pero que no impedirá que presente sus próximos trabajos a los lectores, conocedor de que existen infinitos medios logísticos virtuales y en su habitación atestada de libros, deposita en su mesa de escritorio el borrador de su segunda novela que muy pronto anunciará su publicación.
Las tertulias literarias
A Zapata Pérez le ha gustado siempre compartir inquietudes literarias, charlas culturales o científicas y este fue el motivo que le hizo promover tertulias literarias en cafeterías céntricas en la ciudad de Elche. De esta experiencia salieron revistas de índole cultural como la “Gacetilla Literaria” o el “El Picudo Blanco”. Aunque reconoce que internet ha democratizado a la poesía y la literatura en general, destacando que la realidad del ciberespacio es la de invertir mucho más tiempo en las redes, tratando de agrandar el ego de aquel que publica, más que leer a los demás. La inspiración la percibe como “todo aquel exterior que transmite ondas de luz que absorbemos, incluso inconscientemente”, puntualiza el rapsoda ilicitano. El abaratamiento de los costes o los diferentes soportes existentes que hay en la actualidad, hacen que una publicación no tenga la dificultad monetaria que llegó a tener el poeta Miguel Hernández, cuando el cura de su pueblo le costeó una edición de su “Perito en Lunas”, el problema se encuentra en el casi inexistente lector de poesía. Se apuesta más por las ventas que por la calidad. Zapata Pérez no cree en “modas” literarias, ni en las “generaciones” que han llegado a catalogar a una serie de escritores, para el poeta de la metalurgia, este tipo de artificios han sido un invento académico creados para marear a los alumnos. La poesía son neuronas impregnadas de tinta, como estos versos extraídos del poemario ”Lucernario Erótico” que mejor describen a su autor: “He mancillado tu pulcro amanecer/ las dos rosas que flotan en tu pecho/ He rociado el nácar del interior de tus labios/ y libado las algas de tu búcaro/ He vaciado mis testículos/ para saciar tu sed dormida.