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El Complejo de Vistahermosa, la dignidad de la vivienda de clase media

Esta urbanización, construida en las afueras de Alicante en los años 60 del siglo XX, es un ejemplo de la mejor arquitectura residencial del Racionalismo Levantino.

El Complejo de Vistahermosa, la dignidad de la vivienda de clase media
Complejo de Vistahermosa. / Foto Iñigo Lanz
Complejo de Vistahermosa. / Foto Iñigo Lanz

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Iñigo Lanz

Iñigo Lanz

El autor, IÑIGO LANZ, nació en Alicante en 1977. Es titulado en Ingeniería Técnica en Diseño Industrial por la Universitat Jaume I de Castellón y ha desarrollado toda su trayectoria profesional en el sector de Retail Moda, especializado en Merchandising. Actualmente reside en A Coruña y es colaborador de MUNDIARIO. Apasionado del arte y la arquitectura, ha desarrollado y colaborado en proyectos artísticos como Racionalismo Levantino. @mundiario

A la hora de abordar los artículos dedicados a tratar el Racionalismo Levantino tenía claro que el primero debía estar dedicado a su construcción más icónica, el Edificio Vistamar de Juan Guardiola. Este segundo, sin embargo, debía abordar una obra de Juan Antonio García Solera, el mejor arquitecto alicantino de la segunda mitad del s. XX. Ambos son los máximos exponentes de este movimiento arquitectónico. 

Si Guardiola es el arquitecto de la exageración y la arquitectura espectacular, García Solera es el de la contención y el gusto por el trabajo bien hecho. Éstas características las podemos encontrar en el complejo de Vistahermosa.

Esta agrupación de edificios situada en la Avda. de Denia, a mitad de camino entre Alicante ciudad y Sant Joan, fue diseñada en 1962 y terminada de construir 4 años después. La urbanización está compuesta por numerosos edificios, en su mayoría residenciales, conectados entre sí por pasajes cubiertos. Se planteó desde su inicio como un barrio para la clase media, alejado del centro de la ciudad, y con dotaciones propias para que fuera, en gran medida, autónomo. Además del diseño de los edificios, hay un gran trabajo de urbanismo, otro de los puntos fuertes de Solera.

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El Complejo de Vistahermosa. / Foto Iñigo Lanz

Todas las construcciones están orientadas hacia medio día para conseguir la mejor luz, y su altura es escalonada para que los edificios de delante no den sombra a los de detrás. Las edificaciones más características son sin duda las cinco torres traseras. Son los edificios más altos y los más visibles desde la carretera, pero, además, tienen una característica peculiar, su planta en forma de molino de 3 aspas. Lo que en principio puede parecer un capricho del arquitecto, es una de sus mejores aportaciones. Esta forma permite distribuir una vivienda por aspa, permitiendo que sean totalmente exteriores y tengan buena ventilación. Tan solo la puerta de la casa da al interior, a la parte central donde se encuentran los distribuidores unidos por las escaleras y el ascensor. El resultado son tres viviendas por planta, sin ninguna pared en contacto, lo que aporta privacidad y evita molestias.

Hace algunos años, la inestabilidad del terreno hizo necesaria una actuación sobre estas torres para evitar que se viera abajo. La solución aplicada fue un añadido de hormigón de planta triangular que abraza la parte central de las torres desde su parte superior hasta su base. Este elemento, lejos de afear los edificios, los ha dotado de un toque brutalista, algo que enlaza con otras construcciones de García Solera, como la urbanización Las Torres, donde el arquitecto coquetea con este estilo.

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El Complejo de Vistahermosa. / Foto Iñigo Lanz

Además de las torres residenciales, el complejo está dotado de otros edificios de diversos usos. Estas otras construcciones pretendían hacer, en gran medida, autosuficiente a este complejo alejado del centro de la ciudad. Se puede encontrar una capilla (algo corriente en la época), una escuela, un centro social o locales comerciales que albergaban desde restaurantes hasta una farmacia.

A la hora de desarrollar la ilustración, decidí utilizar el elemento más icónico de todo el conjunto, la planta en forma de molino de las torres. Recurrí a una de las características del Racionalismo Levantino, la repetición geométrica como elemento ornamental, usando la forma de molino como patrón. El resultado final es la imagen en negativo de este entramado, es decir, los huecos que quedan entre las aspas. La geometría quiso que el resultado fueran cubos, forma ligada a los fundamentos de la arquitectura racionalista. 

A pesar de la aparente sencillez, la imagen final es resultado de muchas horas de trabajo. Tardé en encontrar la ilustración definitiva porque me parecía que ninguna estaba a la altura del conjunto. No eran capaces ni de representar el nivel arquitectónico al que aquí llega Solera, ni cubrían mis expectativas, amplificadas por mi vinculación emocional con estos edificios. Acontecimientos importantes de mi niñez están ligados a esta urbanización, sin ir más lejos mi bautizo se celebró en La Piel del Oso, restaurante situado en los bajos comerciales. Este establecimiento fue durante muchos años el lugar donde mi familia, y la de muchos alicantinos,  celebró fiestas y banquetes . El Complejo de Vistahermosa es, por lo tanto, el escenario de muchos de mis recuerdos, gracias Juan Antonio por el decorado. @mundiario