Coleccionistas de arte plástico

Uno de los autorretratos de Vincent Van Gogh
Uno de los autorretratos de Vincent Van Gogh.

El mundo del arte está formado por una diversidad de entidades-personas con distinta especialidades: el autor, el vendedor, el comprador, el crítico-teórico…

Coleccionistas de arte plástico

Diríamos que estas son las cuatro grandes tipos de figuras-actores esenciales, es decir, el que realiza la obra o la producción, la persona que interrelaciona la obra con el comprador-coleccionista, sea este público o sea privado, vendedor-comprador, los teóricos de la interpretación de esta obra o de este arte, en general basándose en teorías del arte y de la estética, y, aquí entrarían, a la vez, una multitud de suboficios o subprofesiones en relación al arte…

Los museos o fundaciones o colecciones públicas o privadas, o colecciones de diez piezas de arte o de varios miles, diríamos, que son “consecuencias de los anteriores” es decir, podríamos sintetizarlas o derivarlas o inducirlas del “comprador-adquiridor-contenedor-coleccionador”, sea una entidad jurídica privada, colectiva o sociedad anónima o sea pública o institucional, o todas las mezclas y combinaciones entre ellas…

Teniendo este esquema, diríamos simple, pero profundo, ya, ustedes pueden incluir, cuándo una entidad o persona surge en el horizonte, ya pueden ustedes centrarla en algunas de estos cuatro estancos-bodegas de interrelación-comunicación.

Problemática

Todo empieza, de algún modo, porque existen cientos de miles de autores y autoras plásticas en el mundo, es decir, que producen, millones de obras de arte, de todos los géneros y de todas las tendencias-estéticas-ismos-movimientos-estéticas. Y, por otro lado, los compradores, sean diríamos, de una obra o algunas, o de colecciones enteras, son muchos menos, quizás, siempre he pensado, aunque no he hecho el cálculo empírico, quizás del diez por ciento de los autores. A un millón de autores plásticos, digamos que a lo sumo existan cien mil compradores-coleccionistas. Incluso, quizás, aquí incluyendo, aquellos, que solo adquieran menos de diez obras para sus paredes, aunque sean con criterios estéticos elevados.

¿No nos engañemos, qué sucede, con el millón de autores plásticos, posiblemente, existentes, ahora en el mundo? ¿Qué les ocurre, con la producción que realizan, imaginemos, pongamos una cifra, que construyan entre diez y cien obras de arte, de todos los géneros, pequeños dibujos, pinturas en papel, pintura en lienzo, escultura, grabados, etc., cada año…?

¿Qué sucede con los diez millones de obras de arte que se hacen cada año, o mejor entre los diez y cien millones, si no son más…? Pues, aunque pocos quieran decirlo o indicarlo, pues los autores plásticos, como son seres vivos, van desapareciendo del mapa de la historia terráquea, y sus obras, sus personas se van olvidando, sus obras van desapareciendo… ¡Evidentemente, no en todos los casos, pero si diríamos al menos, en el noventa y cinco por ciento, de autores y de obras del mundo! ¡Quizás, digo una cifra aproximada, que bien harían los expertos aquilatar y ponderar, en fijar y precisas empíricamente…!

¿Qué sucede, que en ese conglomerado de mercado primario y secundario, es decir, de vendedores primarios y subastas, y en ese mercado de compradores-coleccionistas-museos-fundaciones, y en ese mercado de teóricos-estetas-críticos-cronistas pues seleccionan, “no solo nombres y personas de autores”, “fijan y dan esplendor”, copiando el lema de la RAE, sino que fijan las obras que van a tener importancia? ¿Y, el resto no…?

Consecuencias

¿El resto pueden hacer pequeñas o grandes exposiciones, en salas de exposiciones, en algunos museos, pero cómo no tienen diríamos, el apoyo de los vendedores, tampoco de la crítica-interpretadores, ni de los grandes museos, pues, su nombre-recuerdo se va desdibujando en la historia de la humanidad, no solo artística sino experiencial-vivencial-existencial?

Esta es la realidad, como las religiones védicas, se produce, un eterno ciclo de construcción-destrucción. Cada generación que surge, durante años o décadas construyen obras de arte, y en ese mismo momento, ese mismo tiempo-época-sociedad-cultura, o las siguientes, va permitiendo el deterioro-destrucción-aniquilación-pérdida de un gran porcentaje de esas mismas obras de Arte.

Solución

Quizás ahora con la tecnología teleinformática, puedan quedar, al menos, en forma de fotografía o video, una cantidad de obras mayor, al menos, en esos soportes, aunque no las obras físicas o materiales. ¿Qué hacer o qué se debe de hacer, qué permite la tecnología actual, o qué permite, la moralidad y equidad justa de hoy…? Qué menos se creen Centros Documentales o Archivos o Directorios Virtuales dónde, libremente, sin excepciones, sin cribas, puedan estar, de forma online y virtual e informática, un pequeño curriculum de cada autor o autora plástica, de cada territorio o región o nación, y algunos cientos o docenas de fotografías de su obra. Y todo esto es aplicable a todas las artes.

Pienso, por una mínima justicia moral, qué menos se le puede ofrecer-dar a un autor, a cientos o docenas de miles, que se pasan toda su vida arando un campo, que nunca olvidemos, la mayoría, a lo sumo venden y cobran una obra o cinco o diez en toda su existencia… @mundiario

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