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Cautivos En Rusia, referencia de la Literatura Divisionaria, presentada en CEU San Pablo

"Cautivos en Rusia," obra cumbre sobre el Cautiverio de la División Azul, demuestra el gran interés y el rigor científico con el que se está abordando un capítulo histórico que, hasta fechas recientes aparecía tergiversado por razones ideológicas. 

Cautivos En Rusia, referencia de la Literatura Divisionaria, presentada en CEU San Pablo
CEU Cautivos en Rusia. / Mundiario.
CEU Cautivos en Rusia. / Mundiario.

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es escritora, investigadora, analista social y crítica de arte. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, escribe en MUNDIARIO y es colaboradora de prensa y radio. @mundiario

Dentro de la bibliografía de la División Azul, existe un género denominado “Literatura Divisionaria del Cautiverio”,  las memorias de prisioneros que relatan su dura experiencia en los campos de trabajo. Dentro de este episodio, se desmarca con fuerza en el panorama editorial "Cautivos en Rusia", de Francisco Torres.  Una gran obra coral que constituye, sin lugar a dudas, la obra de ensayo cumbre sobre el cautiverio divisionario.

El General de Infantería de Marina (r) Juan Chicharro, el historiador, profesor del CEU y Secretario del Instituto de Estudios Históricos Luis Togores, Luis Valiente, editor de Actas y el autor del libro, Francisco Torres, presentaron  la obra en el Salón de Actos de la Universidad San Pablo CEU de Madrid con un gran éxito. La recuperación de la memoria y el homenaje a los olvidados que lo dieron todo por un ideal, gravitaron en todas las disertaciones de los componentes de la mesa de presentación. 

Durante casi dos horas, se fue repasando el doloroso periplo de aquellos que permanecieron prisioneros en la Rusia de Stalin. La ponencia fue ilustrada por emocionantes imágenes -la mayoría inéditas- que contribuyeron a que el público "viviera el episodio" de una forma intensa y analítica y no perdiera la atención un segundo. El General Juan Chicharro recordó que en una misión en la que estuvo al mando, en condiciones durísimas, tras pasar penalidades un soldado le decía: “Me acordaba de mi abuelo y no podía ser menos”. Su abuelo era un divisionario que volvió en el Semíramis. El libro de Torres está lleno de personajes de novela, de españoles increíbles... de lecciones de solidaridad... de líderes en la adversidad".

Y es que más de 500 soldados españoles, miembros de la División Azul, que combatieron como voluntarios en una unidad integrada en la Wehrmacht, cayeron prisioneros en manos del Ejército Rojo, la mayoría de ellos en la famosa batalla de Krasny Bor. Al perder Alemania la guerra, se vieron confinados en los campos de prisioneros del Gulag y, por empeño personal de Stalin, permanecieron allí mucho más tiempo que los cautivos de las demás nacionalidades, incluidos los alemanes. Así el dictador ruso se vengaba por la humillación personal sufrida en la Guerra Civil Española, en la que había gastado recursos y puesto muchas esperanzas. Francisco Torres recordó que "la División Azul no fue un grupo de milicianos, sino una unidad del ejército español constituida para cumplir una misión Los españoles libraron en los campos una batalla que ganaron. Lo hicieron porque no admitieron la derrota porque a diferencia de otros prisioneros continuaban teniendo una patria, un hogar y una familia Fue una batalla con bajas. 154 dejaron la vida. Tenían dos objetivos: seguir combatiendo al comunismo y volver a la Patria. Y estuvieron dispuestos a morir por ello".

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Cautivos en Rusia en la “Literatura Divisionaria del cautiverio”

MUNDIARIO ofreció en primicia a sus lectores, antes de su publicación, un exhaustivo análisis de la obra de Torres en su artículo "Cautivos en Rusia / Los Prisioneros de la Divisón Azul". Según Luis de Togores, Francisco Torres “es un buen fajador que no rehuye la polémica ni los temas proscritos “, de hecho, ya se había hecho un nombre de prestigio entre la reciente bibliografía por su magna obra Soldados de Hierro, primer estudio antropológico sobre el contingente español en la Segunda Guerra Mundial. Con el mismo rigor y, de nuevo, con una exhaustiva labor de documentación, aborda en Cautivos en Rusia, lo acontecido en el infierno del Gulag aportando numerosos testimonios de los prisioneros, tanto directos como documentación personal y declaraciones realizadas ante las autoridades militares sobre el cautiverio. Como novedad, identifica un número de prisioneros superior al reconocido hasta hoy y contextualiza el tema dentro del drama de los prisioneros vencidos en la IIGM. Retrata su sufrimiento moral y físico, y también la muerte en los campos, tanto las enfermedades como su actitud ante la muerte.

Otro tema en el que profundiza son las investigaciones en torno a las negociaciones secretas para la liberación encuadradas en la situación geoestratégica europea. Y por primera vez, se asignan claras responsabilidades. El autor demuestra que no fue sólo Stalin quien como venganza personal a la derrota comunista en la Guerra de España negó su liberación, sino  también el PCE y a Dolores Ibárruri los principales responsables. Lo más sorprendente es que éstos impidieron - pese a su afinidad ideológica- la salida de los “republicanos” (pilotos, marineros, niños de la guerra), que el autor también incluye en el relato.

Asimismo, "Cautivos en Rusia" no termina cuando regresan a España en el Semíramis, sino que afronta hechos cruciales como lo sucedido tras “su vuelta a la vida”: las ayudas a la reintegración, el retorno a los puestos de trabajo, condecoraciones otorgadas y la dura recuperación psicológica.

literatura divisionaria

Una gran producción bibliográfica

Luis Togores  ponderó "la labor de los historiadores que han impedido a la historiografía de izquierdas tergiversar lo que fue la División Azul.". Y es que "Cautivos en Rusia," de la Editorial Actas confirma que la investigación sobre el contingente divisionario sigue produciendo obras de extraordinaria calidad, tanto por su rigor científico, como por el gran interés que despierta en el público. 

Tanto es así, que en un día de frío, lluvia y huelga de taxis, convocó a 150 personas  que se congregaron para recordar la auténtica historia de los divisionarios. Algo que como poco  resulta paradójico, dado el sino de los tiempos y las falsedades que se han vertido sobre estos españoles: Auténticos "Soldados de Hierro", que se sacrificaron en su lucha contra el comunismo, la  más sangrienta de las tiranías del siglo XX, en el frente más letal de la Segunda Guerra Mundial. @mundiario