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Carlos V, el Viaje del Emperador, una nueva mirada sobre una figura irrepetible

Pese a la extensa bibliografía, Carlos V sigue siendo un personaje capaz de atraer el interés de lectores y escritores.
Carlos V, el Viaje del Emperador, una nueva mirada sobre una figura irrepetible
Portada de Carlos V,  el viaje del Emperador, y su autor, Martínez Rico. / Mundiario
Portada de Carlos V, el viaje del Emperador, y su autor, Martínez Rico. / Mundiario

María Fidalgo Casares

Doctora en Historia.

¿Qué sigue atrayendo tanto de Carlos V? La obra de Eduardo Martínez Rico irrumpe en el panorama editorial. Existe abundante bibliografía, tanto ensayos como novelas históricas y una serie televisiva, sobre uno de los más grandes monarcas de la Historia: el Emperador Carlos V. Quizás por ello sorprenda y sea tan atractiva la lectura de “Carlos V, El viaje del emperador”, de Eduardo Martínez Rico, publicado por Imágica Ediciones.

De reciente aparición, es una novela que transita por gran parte del avatar vital del Emperador Carlos V de forma cercana, sin florituras, sintetizando los hitos de su vida, sin perder por ello, un ápice de calidad literaria.

No es la primera aproximación al género del autor quien ya abordó "El Cid Campeador" o "Fernando el Católico. El destino del rey". Aquí el lector reconocerá su personal estilo de hacer novela histórica: documentada, con estilo ágil y sencillo, algo que puede llevar a confusión, porque lejos de denotar facilidad sólo oculta muchos años dedicados a la escritura, una gran dedicación a la lectura y a la práctica de la escritura.

"Carlos V. El viaje del emperador" comienza cuando el Emperador desembarca en la playa de Laredo (Cantabria) en 1556, para iniciar un viaje por España que le llevará a Yuste, monasterio en el que pasará los últimos años de su vida. Pocas páginas después, tras dejarlo en Yuste, el narrador echa la vista atrás y lleva al lector al momento en que un jovencísimo Carlos V llega a España para hacerse con el trono.

La novela recoge encuentros memorables de personajes memorables, entre la realidad y la ficción, imaginarios desarrollos de encuentros que podrían haber tenido lugar, o que tal vez tuvieron lugar. Así, permite al lector acercarse a “ pesos pesados de la historia” que jalonaron la vida del Emperador como los conquistadores Francisco Pizarro y Hernán Cortés, los eruditos Leonardo Da Vinci y Erasmo de Roterdam, el pintor Tiziano, y el enemigo de su fe, Martín Lutero. El fascinante mundo del Renacimiento giró en torno al monarca y el autor sabe reflejarlo con pericia. Los más importantes personajes de su tiempo dialogan con él, se entrevistan con él, tienen relación con su persona de muy diversas maneras y contribuyen a "redondear” la personalidad de Carlos.

 Martínez Rico, elige un subtítulo especialmente gráfico "El viaje del Emperador" porque se puede entender la vida entera de Carlos V como un gran viaje. Como el propio rey confesó en su discurso de abdicación de Bruselas –y que el autor cita al principio del libro -, su vida había estado en el camino, en constante viaje, de un país a otro, yendo y viniendo en un continuo vagar por sus territorios. Ciñéndose al rigor histórico presenta al emperador como un infatigable viajero, volcado en la gobernanza de sus reinos y temeroso y amante de Dios.

 El autor se mediatiza tanto con su personaje que el lector tiene la sensación de que son la mente y las ideas de Carlos V las que articulan el relato, haciendo que el lector viva junto a él las vicisitudes de su singular vida. Para ello, como recurso genial, el autor utiliza el discurso indirecto libre.

Como se indica en las últimas páginas de la novela, en el epílogo y en las notas, el proceso de documentación sobre Carlos V y su época fue especialmente extenso e intenso, constituyendo la novela un gran reto.Pese a sentir tanta predilección por el tema y el personaje, tardó casi cinco años en terminar de escribirla, con la continua impresión de no acabarla nunca. Fue una dura experiencia, pero Martínez Rico confiesa al final que el profundizar en Carlos V le ha hecho ser más crítico con su figura y su política, en especial en lo referente a la revuelta de los comuneros y el conflicto protestante.

el viaje del emperador

Portada de Carlos V, el Viaje del Emperador. / Imágica

El autor y el personaje

Eduardo Martínez Rico, nacido en Madrid en 1976, y con residencia entre la capital y Galicia, es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense. Es autor de 15 libros publicados, de novela, biografía y ensayo. Entre sus obras se pueden citar las novelas históricas: el Cid Campeador y Fernando el Católico, El destino del rey, el ensayo La guerra de las galaxias. El mito renovado y la biografía de Pedro J. Tinta en las venas.

No oculta su simpatía por Carlos V., de hecho, ha declarado a MUNDIARIO que es una figura que admira desde niño y ya en sus tiempos universitarios había escrito un relato sobre su boda con Isabel de Portugal en Sevilla.

La imagen que transmite en la novela no es la de un hombre fuerte y pletórico de virtudes, sino más bien la de una persona que debe luchar en primer lugar con sus propios defectos y limitaciones. Para el autor, “ Carlos no lo tuvo nada fácil e hizo cuanto pudo, como demuestra su obra política, testimonio innegable de un gran esfuerzo, incluso físico”. “Encumbrado en la cima de poder de su época, pese a sus pobres hombros –humanos y muy humanos-, se desempeñó bien en sus funciones”.

“Carlos V. El viaje del Emperador” es un retrato realista y auténtico, en clave de ficción, de un hombre y una época. En apenas doscientas páginas, el lector disfrutará -y se deleitará- transitando por ese siglo convulso de la mano de un personaje único. Carlos V, el Viaje del Emperador, tal vez el más largo y apasionante viaje que nadie haya vivido nunca. @mundiario