Buscar

El semimendigo Joe Gould que dijo haber escrito la obra más extensa del mundo

Joe Gould pasó gran parte de su existencia en una situación de semimendicidad, expresando en Nueva York que estaba escribiendo, Historia Oral de Nuestro Tiempo o una Historia de Nuestro Tiempo, que era la obra más extensa en número de palabras del mundo.

El semimendigo Joe Gould que dijo haber escrito la obra más extensa del mundo
Joe Gould.
Joe Gould.

Firma

Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’. @mundiario

Joseph Ferdinand Gould nació cerca de Boston, 1899, + Nueva York, 1957. Un periodista del New Yorker, Joseph Mitchell, realizó varios artículos sobre este autor, y después de su fallecimiento escribió un libro en 1965, que titulo El Secreto de Joe Gould, y en el año 2000 se hizo una adaptación cinematográfica.

Estudió en Harvard, por diferentes vicisitudes, terminó como periodista en Nueva York, donde se puso en contacto por profesión y por amistad con escritores y artistas. Hacia 1920, empezó a indicar que estaba escribiendo el libro más extenso de todos los tiempos, en el cual recogía cientos de historias de personajes anónimos, y que sería diríamos como la gran epopeya del mundo actual. Muchos de sus amigos y conocidos, le creyeron, y defendieron su trabajo y su creatividad. Con lo cual, fue diríamos lanzado de alguna manera, con cierto renombre y estrellato en Nueva York.

En 1923 en una revista internacional de las artes, varios amigos publicaron el “Capítulo CCCLXVIII” de dicho libro. También en la revista The Dial, en 1929 publicó otros dos capítulos, antes que la revista cerrara.

Mitchell, parece ser que al principio cuando lo entrevistó varias veces, antes de que falleciese, si creyó que existiese el libro, pero después pensó que todo era una especie de montaje, de relato y ficción oral, en el cual, apenas había escrito nada, y si algo redactó se perdió.

A su muerte sus amigos y conocidos buscaron por todo Nueva York, los famosos manuscritos, en cuadernos escolares, su famosa obra, pero no encontraron nada. El decía, mientras vivía que por su situación de semimendicidad, pues lo iba dejando por los estudios de amigos y conocidos. También decía Gould que a raíz de la segunda guerra mundial, más de doscientos cuadernos escritos a mano, los había dejado en una casa de campo. Pero la realidad es que no se encontró nada.

Mitchell llega a la conclusión de que toda la historia era falsa o ficticia, y esa es la tesis que ha sobrevivido, también hay que tener en cuenta, su situación personal, vivencial y económica preocupante, incluso sin olvidar que era de una familia de la clase media norteamericana, pero que Gould, no quiso continuar, también no negar que sufría, diríamos ciertos trastornos psicológicos, en ciertas épocas rozó el alcoholismo.

Mitchell indica que en una ocasión le confesó Gould, esta persona-personaje que todo había sido una ficción, una ficción sobre una ficción.

Pero creo que deberíamos recapitular algunas cuestiones:

> No podemos negar el hecho, que se publicaron, algunos capítulos de esa supuesta historia. Pudo ser, que empezase dicha historia, escribiese algunos, que se publicaron. Puede ser que la numeración, fuese ficticia, o que empezase a redactar por distintas partes del libro. Puede ser perfectamente, que si escribiese unos cientos o miles de páginas, y pudo ser, que en un momento determinado se perdiesen, pudo ser, que desesperado por no encontrar editor, y sus problemas personales, económicos y de salud, le llevasen a la desesperación y tirase el manuscrito en algunas de las esquinas de Nueva York.

> Por otro lado, no debemos negar el dato o hecho, que sea esta obra real o material, haya sido real en parte y después perdida o destruida, o apenas haya tenido existencia, salvo algunas docenas de páginas, no cabe duda, que los norteamericanos, no solo se ocupan y preocupan de estos personajes singulares, excéntricos en su personalidad, y diríamos diversos en sus posibles interpretaciones, sino de un hecho o supuesto hecho, de una persona y de un supuesto escritor, lo elevan a categoría de mito moderno o actual, incluso le hacen una película, y le dedican artículos y estudios de distinta categoría.

Quizás, este afán norteamericano, por cuidar de lo suyo, por intentar elevar a categoría estética, cultural, en este caso literaria, a una supuesta obra, que unos indican que no existió, y a un supuesta persona-personaje, que si existió, pero que no sabemos si fue escritor o no lo fue, o solo fue escritor que no redactaba sus frases o sus ideas. Esto quizás, este afán de recuperar de alguna manera su memoria de su geografía y su historia, que en este caso tanto destaca, es loable, y que quizás los demás deberíamos aprender y aprehender.

Por último, para terminar, la pregunta, ¿existe hoy un libro-obra, de un único autor, de un único título, que sea real y exista en sí, que haya sido redactada por una persona, no extravagante, sino normal y rutinaria, y que quizás, sin entrar en que tenga mucha o poca calidad, quizás en su geografía-sociedad-país no sea valorada…? ¿Una obra quizás formada por cincuenta tomos, cuarenta y ocho mil páginas, veinte millones de palabras, una historia de literatura-filosofía? @mundiario