La Bella Otero y Camba

La Belle Otero 1894 . / Wikipedia

Es un misterio y un enigma como las personas como ascienden y como descienden de sus orígenes.

Me he encontrado con una columna de Camba, titulado La patria de Carolina Otero, publicado en El Sol el 22 -IV-1926, en que se queja de que quieren hacer nacer a la Bella Otero en Andalucí, y él indica que es de un pueblo de Pontevedra.

Aquí nos encontramos con una combinación de espejos y de realidades… efectivamente Camba tenía razón, Agustina Carolina del Carmen Otero Iglesias, conocida como Carolina Otero o la Bella Otero nació en Valga, Pontevedra en 1868, y falleció en Niza, en 1965.

Análisis

Debo confesar, que uno a veces se inserta en el misterio de algunas temáticas, algunas columnas periodísticas, y no sabe muy bien el qué y porqué. No he tenido un interés especial nunca por esta figura, lo digo con el sumo respeto. Además, es una persona que quizás contó con una enorme fragilidad y vulnerabilidad en circunstancias existenciales y vivenciales.

Es uno de esos casos en los que se materializa los claros y los obscuros de las realidades humanas. Una persona, como todas, que nace inocente y buena, pero que la maldad de otros seres humanos le trocean el futuro.

Alcanzó, después de todos los dramas personales de las primeras etapas de su existencia, un nivel alto en su mundo concreto de interrelación con grandes personajes. Pero se indica, que la fortuna que ganó la perdió en el casino de Montecarlo y que al final de su vida tuvo una existencia muy limitada.

Mirando esta figura, uno es consciente de ese siglo tan complejo que va desde la mitad del diecinueve hasta la mitad del veinte. Hay historiadores que indican que el boom demográfico que se produjo en el diecinueve, debido a todos los desarrollos técnicos y científicos, en todos los campos, especialmente en medicina, produjo un enorme desequilibrio entre las personas que había que alimentar en el mundo, especialmente en Europa y los alimentos reales existentes, la economía para un trabajo digno de millones de persona.

Ese desequilibrio produjo hambre y multitud de necesidades, y al final, estas trajeron concepciones teóricas revolucionarias como las de Marx, no olvidemos que El Manifiesto comunista es de 1948, y multitud de revoluciones teóricas y prácticas, especialmente la de 1917 en Rusia, y después todas las demás. Al mismo tiempo, diríamos todas las contrarrevoluciones y al final, las dos guerras mundiale, que para muchos es una que empezó en 1905, con el conflicto Rusia y Japón, y que terminó en la década de 1950 con el triunfo de la revolución en China. Después la Guerra fría y en medio las dos guerras mundiales, la guerra civil rusa, la guerra civil española, y, multitud de otros acontecimientos…

Consecuencias

En esos vericuetos de la historia existe una persona que le tocó vivir su tiempo y su existir. Y ahí está esta figura, que jugó las cartas que le tocó vivir y estar. No nos cansamos de repetir esos verbos del ente y del ente humano. No crean que es mera retórica, que es error de escritura y de redacción, es para que seamos conscientes de la fragilidad y de la vulnerabilidad de la humanidad.

Y también que seamos conscientes de las grandezas humanas y de las miserias humanas. Cuando el supuesto zapatero del pueblo le hizo esa barbaridad a Carolina Otero, una niña de diez años, ya con problemas familiares serios y profundos, quizás no fue consciente del movimiento que empezaba y del mal que le hacia a una personas frágil, sencilla, humilde, buena y con esperanza en la vida.

Si fuésemos conscientes de las consecuencias de nuestros actos, quizás, el mundo sería mejor. Hoy, con éste modesto artículo, le ofrezco un homenaje a esa actriz, personaje que se relacionó con lo más grande de Europa, pero hoy recuerdo, la fragilidad de esa mujer, que fue niña, niña en un pueblo de Galicia.

Hoy, con ella, recuerdo a todos los niños y niñas que en el mundo están con sus enormes fragilidades y vulnerabilidades. Hoy, que nadie habla del error moral grave y pecado capital que es la lujuria. Hoy, recuerdo que olvidar ese concepto que durante siglos se ha aceptado, es un enorme error en y para la sociedad.

Especialmente, posiblemente para millones de niños y niñas. Hoy, paz eterna para la Bella Otero, que también fue una niña… con sonrisas y alegrías y esperanzas en su humildad… @mundiario