Baraka

Fotograma del filmeBarakah meets Barakah. Productora
Fotograma del filmeBarakah meets Barakah. / Productora
Recientemente he aprendido el significado de una palabra cuyo fonética tiene mucho de exótico. Cuando su significado es desvelado, algunas palabras nos sugieren suerte divina

14 de febrero de 1912.

Partía desde tierras ferrolanas rumbo a la aventura, en el más pleno sentido de la expresión. Y aún sin saberlo, una palabra llenaba el aire que le rodeaba, una que se repetía como un eco. Baraka, Baraka… El joven, de estatura baja y de complexión delgada, aguzó el oído. Creía escuchar algo. Baraka, decía el viento. Sonrió. Se trataba del aire que se movía. El viento era aire en movimiento. Y a pesar de que no podía entender el idioma del viento, un pálpito más grande que él le decía que su vida iba a cambiar en breve.

25 junio de 1913.

- A sus órdenes, mi teniente. - dijo el soldado.

 «¡Qué bien avanza esta sección! ¿Quién la manda?» -preguntó el teniente Dámaso Berenguer.

Cuando recibió la respuesta se quedó de una pieza, pues el hombre que dirigía aquella sección tenía una voz aflautada y una baja y pequeña complexión.

1916. La loma de las trincheras.

Avanzaban en fila india por aquella loma. El áspero terreno, las balas enemigas provenían de la cima de la loma.

- ¡Ataque frontal! - dijo el hombre bajo de voz aflautada.

Su forma de ascender la ladera, en cambio, era enérgica. Aunque estaban rodeados, aquel hombre al mando les ordenaba un ataque frontal.

El capitán Palacios había tenido que ser retirado en camilla por la gravedad de sus heridas, y el hombre de voz fina ocupaba el mando para llegar a la cima.

Por fin. Por fin habían coronado la loma. ¿Sería el momento de una acción vitalmente arriesgada?

- ¡A bayoneta calada!- ordenó el hombre pequeño. De pronto, un hombre cayó fulminado a pocos metros. Se acercó a él y viéndole muerto, cogió su fusil y se dispuso a disparar cuando una bala atravesó su carne, rasgándola y haciéndole caer al suelo en el acto.

Un moro, apodado "El Ducali", lo cargó sobre su espalda y varios soldados lo rodearon para evitar un nuevo ataque de las balas enemigas.

Aquel hombre estaba muy mal. Con la respiración débil llamó a un de sus oficiales para entregarle 20.000 pesetas. Era también cajero de campaña y quería pagar a su tropa, pese a que su vida pendía de un hilo.

Se encontraba en el campamento Kudia Federico, y los médicos no tenían esperanzas de que resistiese el golpe de aquella bala.

El mismo hombre, con dificultad para hablar dijo después:

- Un sacerdote. Deseo ver… a… un sacerdote.

15 de Julio. Hospital militar de Ceuta.

Aquel hombre se había recuperado. La bala no había tocado ningún órgano vital.

"He visto pasar la muerte a mi lado muchas veces, pero por fortuna, no me ha reconocido."-  repuso él, reconociendo su baraka.

Eso es baraka. Un golpe de suerte vital, pero no uno cualquiera, sino uno trascendente.

El relato narra la victoria de Franco en el Rif, siendo un joven de 23 años. Luego se convertiría en Jefe de Estado, que instauraría una larga dictadura, pero me interesa reflejar la luz de este personaje desde la perspectiva de su arrojo en contienda- lo tuvo- y desde la baraka que tuvo, dadas las probabilidades de cualquier persona de morir en combate. Él mismo y su hermana Pilar atribuirían al Dios cristiano, su baraka. Se trataba de su ideología. Lo que en todo caso es cierto es que tuvo mucha “suerte”. Esto plantea varios interrogantes: ¿existe la suerte y qué se entiende por suerte? ¿La suerte la conseguimos con nuestro esfuerzo o hay un Destino prefijado para todos y cada uno de nosotros?

Según un artículo de El País de 4 de Junio de 2017 titulado Las raíces de la rabia en el Rif (Francisco Peregjl), ”cuando se habla del Rif se hace referencia al norte de Marruecos. Pero la delimitación exacta no existe, ya que el Rif no está reconocido como entidad administrativa. Existe, eso sí, la región de Tánger, Tetuán, Alhucemas. Hasta hace dos años la capital de la región era esta última. Ahora es Tánger.“

Según la RAE, del árabe marroquí y este a su vez del árabe clásico Barakah, según su primera acepción esta palabra significa protección divina de la que disfrutan los jerifes o morabitos y según una segunda acepción es fortuna, suerte favorable. La aclaración no es baladí, pues la Fortuna puede ser favorable o adversa, aunque a menudo no sabemos si algo que comienza siendo favorable no pueda cambiar después de signo y convertirse en algo adverso o al revés. Aunque, indudablemente, salir vivo de una guerra no deja de ser una suerte en términos absolutos para quien vive.

Investigando en Google todos los enlaces posibles sobre esta palabra, además de su significado según la Rae, una película de 1992 lleva ese nombre, hay un holding especializado en inversiones inmobiliarias con el nombre Baraka, incluso algunos comercios utilizan este potente vocablo para identificarse con él, entre otros, una joyería en la ciudad del apóstol,  y varios artículos referidos a este episodio de Francisco Franco en el norte de Marruecos, que yo desconocía y en los que me inspiré y que tuve que releer varias veces para plasmar el relato inicial, dados mis nulos conocimientos militares: el ya citado de Francisco Peregil, y otro del ABC titulado La  batalla olvidada que pudo cambiar la Historia: cuando Franco casi muere frente a cientos de rifeños (las tribus del Rif) escrito por Manuel P. Villatoro de 7 de de marzo de 2017.

Hace unos días, conversando con mi padre sobre otro artículo de La Voz, se citaba esta palabra- baraka- cuyo significado desconocía y  él me aclaró. Me pareció una palabra fascinante en forma y fondo, y por eso decidí que mi siguiente artículo iba a tener el honor de rendirle tributo. Baraka. Desde que tengo uso de razón me encantan los vocablos luminosos, las historias con final feliz, o uno abierto por el que se cuele la luz. Baraka es una voz árabe poderosa, al igual que otras dos palabras de idéntico origen que se encuentran en el libro Pasaporte a la felicidad, de Megan. C. Hayes: Asabiyyah, espíritu comunitario, cohesión social, y melmastia ( sustantivo pastún, idioma hablado en zonas de Pakistán y Afganistán) que la autora define como "hospitalidad y respeto profundo hacia todos los visitantes, independientemente de su raza, religión o situación económica y sin esperar anda a cambio."

Pero de las tres, es Baraka- en mi opinión- la más radiante. Las otras dos voces, una de ellas de un pueblo concreto- los pastunes-, aluden más bien al espíritu comunitario, mientras que baraka se refiere al individuo y lo trasciende. La primera acepción de baraka según la RAE es protección divina. Según nuestra particular concepción de la vida, aceptaremos o descartaremos su significado. Hay gente que no cree en lo divino. Y por tanto no cree en una baraka divina, protección beneficiosa para el que se favorece con ella, pero injusta respecto al desafortunado.  Porque ¿qué mayor trascendencia que aquella en somos excepcionalmente afortunados? ¿Qué nos toque la lotería puede considerarse baraka? ¿Es algo providencial o pura chiripa? Para mí, sentirme inspirada es un caso claro de baraka. No hay que esperar a que nos ocurran circunstancias adversas y salgamos ilesos para sentir que tenemos baraka. Dado que no todos disfrutamos de un contexto pacífico en nuestras vidas, el simple hecho de estar vivos ya es baraka.

Solemos identificar la buena o la mala suerte con un contexto concreto- unos estudios universitarios, un buen puesto de trabajo, un matrimonio deseado o hijos, una apacible jubilación- olvidando que la vida está en cambio constante, y solo al final del camino sabremos si- en conjunto- hemos tenido baraka. @mundiario