Banderas de Ultramar: un gran legado de Cuba, Puerto Rico y Filipinas

Mix Banderas. Ministerio Ejército
Mix de banderas. / Ministerio del Ejército
El Patrimonio Vexillógico es un gran legado de la Historia. Banderas de Ultramar nos retrotrae a la época en la que Cuba, Puerto Rico y Filipinas eran españolas y a las banderas que entonces representaron al país.
Banderas de Ultramar: un gran legado de Cuba, Puerto Rico y Filipinas

¿Por qué las banderas atraen tanto a los historiadores?. Dentro del auge de la Historia que vive esta década, la vexilología- al igual que la uniformología como disciplina complementaria- está cada vez más cotizada. La palabra proviene del latín vexillum que significa "bandera". Las banderas originalmente ayudaron a los ejércitos antiguos a identificarse y coordinarse en el campo de batalla y responden  a un tiempo y a un espacio determinado.

La colección vexilológica del Museo del Ejército está compuesta por más de 2.000 banderas, estandartes y banderines repartidos entre su sede central de Toledo y los diversos museos militares distribuidos por todo el país. No obstante, y pese a su innegable importancia tanto histórica como artística, esta no se hallaba debidamente catalogada, encontrándonos con que en la mayoría de los casos se desconocía la identificación y cronología exacta de las piezas.

Con dicho motivo Luis Sorando Muzás inició su estudio hace 25 años. Una exhaustiva profundización en el tema que le ha convertido en uno de los mayores expertos europeos. “Hoy las banderas han perdido algo de simbolismo –señala Sorando–. Pero décadas atrás tenían una significación especial. Eran símbolos que se defendían hasta morir y había una pequeña mitología a su alrededor. Representaban algo que hoy parece olvidado. Yo las veo como algo vivo y por eso me he esforzado no solo en describirlas e identificarlas, sino también en contar la pequeña y gran historia que hay detrás de cada una». -

Dada la magnitud de sus estudios, el Ministerio de Defensa decidió publicarlos en varios volúmenes temáticos y cronológicos. De las 2000 banderas que  posee el ejército español, Sorando ha conseguido identificar completamente el 99% de ellas. “Las lagunas las he reducido al 1% de la colección, y confío en acortarlas aún más en los próximos años».

Estos días sale a la luz uno de los estudios más esperados: Las banderas de Ultramar: Cuba, Filipinas y Puerto Rico (1843-1898).

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Foto histórica. / Museo del Ejército

Las Banderas de Ultramar

A todos los que aman y sienten la Historia de España, leer “España de Ultramar” les evoca un sentimiento de cierta nostalgia que  retrotrae a Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Unas tierras con las que, pese la distancia y el tiempo transcurrido, nos siguen uniendo lazos de sangre, lengua y religión.

En todas ellas tuvieron lugar a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX distintos levantamientos y guerras, en las que se enfrentaron los defensores de la integridad territorial con los partidarios de su independencia.  Sorando quiere hacer constar que “Por ambas partes hubo extraordinarios actos de nobleza y valor”.

Cada vez que la situación así lo requirió, fueron enviadas desde la Península expediciones formadas por regimientos de nuestro ejército, que regresaban cuando pasaba el peligro. Sin embargo, pocos saben que encargados de su defensa, en cada uno de estos tres territorios existía un ejército propio y permanente mandado por un Capitán General. Un ejército constituido no solo por batallones y regimientos creados en la Península ex profeso para esos destinos, sino también por numerosos contingentes de naturales de esas provincias defensores de la que entonces era su Patria, y a cuya bandera juraron lealtad. A estos olvidados cuerpos, que formaron los Ejércitos de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, Luis Sorando Muzás les dedica el presente volumen al que puede accederse desde la web de Defensa

El estudio de sus banderas, traídas a España tras la triste y aún controvertida derrota frente a los Estados Unidos en 1898, es también una ocasión ideal para para dar a conocer sus olvidados historiales. Para ello, pone a disposición del lector 184 fichas razonadas, y de 499 fotografías, no solo de todas las banderas, sino de los uniformes de muchos de sus portadores, en su gran mayoría inéditas. El estudio de cada pieza es del mayor interés, con abundancia de datos sobre la historia de las banderas, los regimientos y batallones a los que corresponden y, en muchas ocasiones, el camino seguido hasta su ingreso en el Museo. La información aportada resulta del mayor interés tanto para el estudioso como para el lector interesado en este tema.

Luis Sorando ha señalado que esta obra “«Ha sido un trabajo muy complicado. Muchos regimientos han cambiado varias veces de bandera, por lo que seguir la trayectoria de cada una de ellas y fijar los años en que ha estado en uso puede resultar casi una tarea imposible”. Para ello, el vexilólogo considera inestimable la colaboración de tres investigadores, principales expertos en este periodo de nuestra historia: el puertorriqueño Fernando Camareno, el estado-unidense Bill Combs, y el italiano Paolo Paddeu.

Su obra no es un catálogo al uso en el que se detallen los materiales y el diseño de cada pieza; ni siquiera es un catálogo ‘militar’, en el sentido de que se descifre el recorrido de cada una por las distintas unidades. Es un texto vivo.  Es sorprendente la historia de la bandera de los Voluntarios de Humacao, construida en Barcelona y llevada a Puerto Rico a bordo del vapor Alegría. Cuando este naufragó, el 25 de noviembre de 1875, fue rescatada por la armada, junto a 300 náufragos «un tanto desteñida pero en estado de servicio”. También es especialmente emocional que haya reencontrado la del  2º Expedicionario, al que pertenecían los Héroes de Baler, conocidos como los Últimos de Filipinas, que se daba por perdida. Había sido modificada en parte para ser reutilizada por el regimiento Valencia. 

             Bandera/ Ministerio Ejército

Foto histórica. / Museo del Ejército

Otros tomos de la colección

El primer tomo de la colección (2001) se dedicó a las interesantes y poco conocidas banderas que se utilizaron entre 1700 y 1843, es decir a las anteriores a la adopción de la roji-gualda. La edición codiciada por amantes del tema e historiadores en general se agotó rápidamente.

El Tomo II se extiende a las banderas roji-gualdas desde su adopción y hasta la llegada de la II República (1843-1931), siendo dividido en varios volúmenes: En 2019, el primer subtomo se dedicó a la Artillería, Ingenieros, carlistas y trofeos, y aún puede adquirirse en la web de publicaciones de Defensa y éste segundo subtomo que como hemos comentado se dedica a las Banderas de Ultramar.

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Portada del libro.

El autor Luis Sorando Muzás 

Luis Sorando Muzás (Zaragoza, 1961), apasionado desde su infancia por los uniformes y las banderas, es presidente de la Asociación Napoleónica Española, asesor vexilológico del Museo del Ejército, profesor en los cursos de Vexilología del IHCM, miembro del Consejo Asesor de Heráldica y Simbología de la Diputación General de Aragón, socio fundador de la Asociación Napoleónica Española, presidente del grupo de recreación histórica Voluntarios de Aragón, miembro del consejo editorial de Desperta Ferro Historia Moderna y asesor del pintor Augusto Ferrer-Dalmau.

Ha escrito más de 200 artículos y trabajos sobre estas materias en diversas publicaciones tanto de nuestro país (Historia y Vida, Ejército, Banderas, Researching Dragona, Emblemata, Desperta Ferro Historia Moderna) como del extranjero (Soldats Napoléoniens). Entre sus obras, destacan Banderas, estandartes y trofeos del Museo del Ejército 1700-1843. Catálogo razonado o El Alto Aragón en la Guerra de la Independencia. 

Es premio Los Sitios de Zaragoza (1986 y 1993), Dragón de Honor del Regimiento Numancia y tiene concedidas la cruz al Mérito Militar con distintivo blanco, la del Mérito de la Guardia Civil, así como las órdenes Pro Patria y Pro Memoria, del Gobierno polaco.

Sorando también es autor de El Ejército español de José Napoleón (1808-1813)” de Desperta Ferro. En este libro, el autor profundiza en el más desconocido de todos los contingentes militares que participaron en el conjunto de las Guerras Napoleónicas. Por su carácter pionero, está considerado uno de los trabajos históricos más destacados de la década y se ha convertido en obra de referencia.

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Portada del libro. / Museo del Ejército

Nuevos tomos

Próximamente Luis Sorando continuará el estudio y catalogación del  Servicio de Publicaciones del Ministerio de Defensa con tomos nuevos dedicado a la Infantería, La Caballería y Cuerpos Auxiliares, así como otros centrados en la República y Guerra Civil (1931-1939) y el último desde la posguerra hasta hoy (1939- 202…).

Con el futuro cierre de la serie, el Ministerio de Defensa y su autor Luis Sorando completarán un trabajo ímprobo, de especial relieve y que constituye un ingente aporte documental para distintas disciplinas de la Historia que demandan cada vez con más interés un conocimiento global de cada período. El legado vexilológico, capital para el estudio de la Historia, comienza a tener el reconocimiento que siempre ha merecido y la publicación de Las banderas de Ultramar: Cuba, Filipinas y Puerto Rico (1843-1898) es buena muestra de ello. @mundiario 

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