Identidad personal: la clave del éxito en las películas modernas de Disney

Representación del amor fraternal en Disney / Mundiario
Fotograma de Encanto y de RED. / Disney

Coco, Encanto y Turning Red se convirtieron en algunas de las cintas más exitosas en la historia de Disney, dando el mensaje de buscar el amor propio.

Identidad personal: la clave del éxito en las películas modernas de Disney

A días de su lanzamiento, Turning Red (2022) se convirtió en el mejor estreno de una película en Disney+, según información proporcionada por la cuenta oficial de Twitter de la cinta. La historia se centra en Mei Lee, una chica que está entrando en la adolescencia y descubre que por una ‘bendición’ familiar tiene la habilidad de convertirse en un grande y simpático panda rojo, a partir de sus emociones. 

La reconocida página Rotten Tomatoes le dió 94% de aprobación, siendo catalogada como una de las mejores películas de Pixar, y en palabras del crítico Ty Burr, es tan disfrutable que no se necesita tener hijos para poder verla. El éxito de la cinta entre el público y la crítica parece comprobar que la creación de una identidad propia, así como la búsqueda de la autenticidad individual son temas de interés colectivo, tal como sucedió con Encanto (2021) y Coco (2018).

De ahí que Constance Grady, crítica de cultura,  haga alusión a que los productos son creados para los contextos en que se hacen, aspecto que podemos ver reflejado en estas películas, pues parecen seguir una misma estructura base: infantes o adolescentes que buscan complacer las expectativas de sus familias, lo que limita el desarrollo de su verdadera personalidad, pero que finalmente logran descubrir.

¿Es esta moraleja las películas modernas de Disney?

En Coco conocemos la historia de Miguel, un niño con pasión y talento para la música, pero que vive en una familia que la odia, por lo que deberá ocultar su verdadero talento. Mientras tanto, Encanto se centra en Mirabel, una chica que vive con una familia llena de dones, tales como el control del clima y superfuerza, pero que por razones desconocidas no recibe habilidad alguna, lo que la lleva a sufrir un constante rechazo por parte de su abuela.

Retomando Turning Red, Mei Mei vive con el único objetivo de complacer las exigencias de su madre, y en ese afán pierde la oportunidad de convivir con sus amigas y disfrutar las cosas de una adolescente, como la atracción físico/sentimental por otras personas o las boybands. Tanto en esta cinta como en las dos anteriores, los protagonistas enfrentan a sus familias, y tienen un final feliz en el que se les ama y reconoce por sus virtudes únicas.

Para Rafael Guerrero, licenciado en psicología clínica, la sociedad actual se centra en los resultados finales, ignorando el proceso y las actitudes, así que los adultos crean expectativas en infantes y adolescentes, que en caso de no ser cumplidas tienden a ameritar castigos. La canción Surface Pressure (parte del soundtrack de Encanto) fue alabada por hablar de la presión que los hijos reciben por parte de su familia, siendo asfixiante y agotadora.

¿Cómo han influido estas películas en la definición de una identidad y amor propio?

A raíz del mensaje de las películas, se han generado opiniones en redes digitales resaltando que la generación actual no vive pensando en un ‘príncipe azul’ sino en una disculpa por parte de su familia debido a los problemas emocionales que les hayan causado, idea que no está tan alejada de la realidad. Cecilia Psiente, psicóloga infantil, mencionó que tanto madres como padres tienen creencias (de forma consciente o no) de las capacidades que su hijo/hija deberá tener.

Parece ser que Disney ha prestado atención a este factor, pues en las historias plasma la repercusión que tienen las expectativas sobre los personajes, afectando incluso su autoestima y rendimiento personal. Este suceso es conocido por los psicólogos y pedagogos como Efecto Pigmalión, donde las expectativas y creencias que se imponen sobre una persona afectan su conducta. 

Resulta importante que las compañías enseñen a los padres que nunca es tarde para aprender a amar a sus hijos/hijas por quienes son, y no por lo que desearían que fueran; de igual manera parece que los ejecutivos de Disney seguirán apostando por esta nueva estructura base de sus películas animadas, pues Coco recaudó 807.8 millones de dólares a nivel mundial, y Encanto sumó otros 250.3 millones al capital de la empresa. @mundiario

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