Artistas y galeristas protestan por la reducción del IVA Cultural con un “encierro”
El Museo Reina Sofía de Madrid se transformó este viernes en un escenario de protesta silenciosa y poderosa. Más de un centenar de artistas, galeristas y coleccionistas se sentaron en el suelo rodeando la réplica de Equal-Parallel/Guernica-Bengasi, la pieza de Richard Serra que desapareció de los almacenes sin dejar rastro. Allí, en el corazón de la sala, el sector de las artes visuales lanzó un grito desesperado: “IVA cultural ya”.
El gesto no fue casual. La elección de una obra desaparecida simboliza el riesgo que sienten los profesionales del arte: que la cultura española se desvanezca lentamente bajo la carga de un IVA del 21%, impuesto en 2012 y nunca revisado pese a la directiva europea de 2022 que permite tipos reducidos desde el 5%. Frente a ellos, visitantes ajenos caminaban entre obras maestras de Picasso sin comprender la protesta, mientras la indignación del sector se volvía cada vez más visible y emotiva.
“Nos están matando a todos”, se escuchó, según señala EL PAÍS, entre susurros y pancartas. El acto, convocado por el Consorcio de Galerías, se replicó de forma simultánea en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y el MACBA de Barcelona. La estrategia es clara: visibilizar la desigualdad que coloca a España en desventaja frente a países vecinos como Italia, Francia, Alemania o Portugal, donde el IVA cultural oscila entre el 5% y el 7%.
La cultura no puede esperar
Dentro del Reina Sofía, los manifestantes alternaban indignación y resignación. Pegatinas en sus camisetas proclamaban “IVA Cultural ya”, mientras los galeristas recordaban que no buscan privilegios, sino igualdad. “No hay museos sin arte, ni país sin patrimonio”, gritaban. Cada minuto sobre el suelo era un recordatorio de que la cultura española paga un precio excesivo por sobrevivir en un mercado internacional altamente competitivo.
Idoia Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo de España, resumía el argumento con un ejemplo práctico: si una galería española lleva una obra de 10.000 euros a una feria en París, el 21% de IVA eleva el precio final a 12.100 euros, mientras que, en Francia, con un 5,5%, la misma obra costaría 10.550 euros. Esa diferencia de 1.550 euros puede determinar si se vende o no, y con ello la viabilidad económica de la galería y del artista.
Un reclamo que roza la desesperación
El encierro de este viernes es la última expresión de un malestar acumulado. En ediciones anteriores de ARCO, algunas galerías apagaron durante unos minutos las luces de sus stands como gesto simbólico. Esta vez, el reclamo adquiere un carácter casi ritual: sentarse en el suelo rodeados de obras maestras y repetir una frase que resume el clamor del sector: “No somos industria de lujo… Somos cultura”.
Silencio institucional frente a la desigualdad europea
La protesta también denuncia la indiferencia gubernamental. Desde 2012, ningún Ejecutivo ha aplicado un tipo reducido de IVA para bienes y servicios culturales, pese a que la directiva europea de 2022 lo permite. Los manifestantes exigieron incluso la dimisión de los responsables políticos: “Ministro de Cultura dimisión, ministra de Hacienda dimisión”, resonó entre las paredes del museo, mientras los visitantes continuaban su recorrido.
La movilización llega a pocas semanas de la 45ª edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de España, que se celebrará del 4 al 8 de marzo. Las galerías españolas advierten que llegarán en clara desventaja frente a competidores europeos, con precios que pueden variar hasta un 16% por la carga fiscal. En este contexto, el encierro en museos busca convertirse en un aviso: la cultura española está en juego, y el sector exige que las instituciones escuchen antes de que sea demasiado tarde. @mundiario