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MUNDIARIO

Ledger Art, el arte olvidado

Es el arte que los indios de Norteamérica han realizado, especialmente sobre libros de archivos o contabilidad de las Reservas indias, aproximadamente desde 1860 hasta 1920.

Ledger Art, el arte olvidado
Ledger Art. / Wikipedia
Ledger Art. / Wikipedia

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía y ejerce como funcionario. Es autor de una serie de Cuadernos. @mundiario

Se supone que los pueblos amerindios de las llanuras de Norteamérica, que solían realizar arte plástico pintando sus tiendas, cuándo se insertaron de forma sedentaria, traspasaron esa necesidad de realizar arte, ya no sobre las lonas y pieles y tiendas, sino sobre lo que tenían a mano. Empezaron a regalarles libros de contaduría y sobre ellos algunos artistas empezaron a realizar obras de arte, dibujos y pinturas con los materiales que tenían a mano. Diríamos, que entraría, en el capítulo, del mal llamado arte primitivo, por lo tanto, sintetizan formas y colores y figuras y escenas de su cotidianeidad. Este tipo de arte que se ha dado, con sus diferencias en todas las zonas del mundo, de alguna manera, las vanguardias occidentales, surrealismos, Arte Otro, cubismo, expresionismo y el resto, no solo tomaron ideas y conceptos y formas y maneras de ellos, sea el africano o sea el prehistórico, sino que después al ser realizado el arte de las vanguardias occidentales, se empezó a valorar más dicho arte, tanto el prehistórico, como el de los primitivos, como el arte de personas con ciertas diferencias de personalidad o situación, también de artistas autodidactas…

Hacia 1870, en un episodio de unas guerras indias, unos setenta hombres y una mujer quedaron prisioneros, y se les llevó a Fort Marion, bajo el mando de Richard Henry Pratt, este señor empezó a darles una educación occidental, y entre otras cosas les proporcionó pequeños materiales, papeles, hojas, lápices, colores, tintas, acuarela… Ante esta realidad, veintisiete de los prisioneros de Fort Marion empezaron a dibujar sobre estos materiales y con estos modestos utensilios, de diversas tribus, especialmente, entre los  hombres más jóvenes del grupo. Del grupo de estos artistas estarían David Pendleton, Paul Caryl, Tichkematse, Lobo Aullador, Oso blanco, etc. Entre otros artistas de esta tendencia estarían, Amos Bad Heart, Black Hawk, Michael Horse, Toro sentado, etc.

Ciertamente de alguna manera se sigue realizando este arte hoy, por algunos artistas de estas comunidades, a veces, reactualizando temas, otras con las técnicas similares expresando realidades de su vida cotidiana hoy, en cierto modo, es un proceso técnico estético y mercantil, parecido, o a mí me lo recuerda de las pinturas primitivas australianas, realizadas hoy, no ya sobre corteza de árboles, que eran sus materiales, sino sobre telas y lienzos… Estas pinturas empezaron por narrar, sus historias tradicionales, de caza, de guerra, de guerreros y otras narraciones más abstractas, y después, empezaron a contar escenas de su vida más cotidiana, por ejemplo, máquinas de tren, coches.

Debemos aceptar, recapitulando, que el arte y el arte plástico, también otras artes, por nuestra conformación neurológica cerebral o psicológica, o ambas realidades hacen que el ser humano tenga la necesidad de expresarse con formas y dibujos y colores y líneas, sea en su propio cuerpo, pintando sobre si mismo, sea en paredes de cuevas, sea en cualquier material. Diríamos, que hasta dónde conocemos, desde hace decenas de miles de años, es una “constante cultural universal”, la necesidad del arte, especialmente del arte plástico, que así hoy denominaríamos, pero posiblemente, también de otras artes, la música, se han encontrado flautas de hace más de treinta mil años, de la escultura, y suponemos que también de la narración y del relato…

Es como si el arte y el arte plástico, pequeñas canciones, pequeñas danzas, pequeños dibujos o pinturas, realizados sobre cualquier material y con cualquier material, posiblemente, pequeñas narraciones y relatos, en las largas horas de la noche, al lado de hogueras y del calor, el ser humano siente la necesidad de contar algo de si, de narrar con colores o palabras o sonidos algo de lo que le ha sucedido, quizás, para entenderlo y comprenderlo, para recordarlo, para aprender y aprehender de los acontecimientos, describir realidades de las personas, de los animales, de la naturaleza, y posiblemente, quizás, también cuestiones metafísicas encarnadas en tótem y mitos y realidades espirituales incrustadas en una reinterpretación de la naturaleza, del yo más profundo, al que tuviesen acceso…

Este arte y estos artistas, tanto los del siglo diecinueve y los del veinte y actuales, pueden con sus miradas, con su tosquedad o su copia de sus propios estilos aplicados a realidades de hoy, nos explican algo de lo que somos y donde estamos. Algo de nosotros mismos. Hoy, que en teoría tenemos una mirada más abierta a todo tipos de artes, deberíamos, aprender dos lecciones, no solo apreciar más y mejor todo el arte, mal llamado primitivo y similares, pero también, tanta obra, de autores plásticos de todo este planeta, que quedan en posiciones de segunda o quinta apreciación, perdiéndose sus obras, y que posiblemente, han asimilado todas las tendencias del arte las vanguardias. Beba y perciba y sienta y piense algunas de estas obras de este tipo de arte, y comprenderá y entenderá mejor, algo de lo que somos los seres humanos… @mundiario